Curiosidades
Psicología

Los expertos en psicología coinciden: quienes participan poco en una conversación no siempre es timidez, sino que perciben detalles que otros no notan

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

Existen personas que, en vez de participar en conversaciones multitudinarias y buscar imponer su palabra por encima de los demás, prefieren intervenir cuando es necesario. Según apuntan los expertos en psicología, no se trata de personas tímidas, sino de personas que perciben detalles a través del análisis y la escucha activa, lo que les permite desarrollar un argumento claro y conciso que lanzan en el momento indicado.

Las características de estas personas

La psicología moderna respalda cada vez más la idea de que el silencio de una persona durante una conversación no se corresponda con timidez o falta de interés. Las personas altamente observadoras o introvertidas procesan la información de manera interna, sin exteriorizarla al momento. Antes de compartir cualquier idea, analizan el contexto de la conversación, las implicaciones de lo que se dice y la veracidad de los datos.

Quienes guardan silencio tienen la posibilidad de fijarse en los detalles de la conversación que los demás no notan: microgestos, lenguaje corporal, cambios en el tono de voz, miradas evasivas y dinámica de poder de grupo.

Mientras las personas que participan en la conversación están continuamente pensando qué van a decir de seguido, los grandes observadores escuchan para atender y analizar, no responder. Además, son partidarios de que, en cuanto a intervenciones, es primordial la calidad que la cantidad.

Sólo intervienen cuando consideran que pueden añadir un valor extra y real a la conversación y no hacer ruido innecesario, evitando una charla superficial y una pérdida de tiempo. Cabe añadir, intervenir menos genera un efecto de impacto, ya que las pocas intervenciones se tienen más en cuenta al ser menos que las del resto de participantes.

¿Cómo trabaja el cerebro de estas personas?

Estudios de neuroimagen revelan que este tipo de personas introvertidas tiene un mayor flujo sanguíneo en la corteza prefrontal. Esta zona del trabajo se encarga del pensamiento abstracto, la planificación y la resolución de problemas complejos.

Uno de los grandes problemas de la actualidad es la dependencia de la dopamina. Quienes hablan constantemente buscan de forma inmediata el reconocimiento social que les aporta gratificación. El cerebro de las personas calladas se sobreestimula socialmente si entran en el juego de hablar constantemente.