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Los expertos en energía coinciden: «Ajustar individualmente la temperatura de cada habitación puede suponer ahorrar un 20% en calefacción»

En invierno, la calefacción se lleva una parte enorme de la factura energética de los hogares españoles, y mantener todas las habitaciones a la misma temperatura no es la forma más eficiente de usarla. La cantidad de calor que hace falta varía según la estancia, y ajustarla habitación por habitación permite gastar menos sin pasar frío.

Así lo explica Contigo Energía, una compañía de luz con tarifas de energía 100% renovable y más de 20 años de experiencia en el sector, en una guía de consejos para ahorrar en calefacción este invierno: según la propia compañía, ajustar bien la temperatura de cada estancia puede reducir hasta un 20% el gasto en calefacción sin pasar frío.

La calefacción, el mayor gasto energético del invierno

La compañía recuerda que entre el 45% y el 55% del gasto energético de un hogar en invierno corresponde a la calefacción, más que el consumo de electrodomésticos, agua caliente, cocina e iluminación juntos. Por eso, controlar la temperatura se ha convertido en un gesto necesario para contener la factura.

El margen de maniobra es considerable. Para los meses más fríos, lo recomendable es mantener la casa en torno a los 18º C, y cada grado adicional puede aumentar el consumo hasta un 8%. En la práctica, eso significa que pequeñas diferencias de temperatura se notan en la factura.

Y no se trata solo de gastar menos, subraya Contigo Energía, sino de aprovechar mejor los recursos disponibles para mantener una temperatura agradable durante todo el día. La idea no es pasar frío, sino que cada rincón de la casa tenga justo el calor que necesita.

Qué temperatura necesita cada estancia

El primer grupo lo forman las estancias que ni siquiera necesitan calefacción, como sótanos o trasteros, donde no se suele permanecer mucho tiempo. Instalar sistemas de calor en ellos supondría gastar sin obtener ningún beneficio.

En el extremo opuesto están las zonas donde se permanece más tiempo sentado o sin moverse, como el salón, que deben rondar los 20º C. La cocina ocupa un punto intermedio, con unos 18º C aproximadamente.

Dormitorios y pasillos son las estancias más frescas: entre 15º C y 17º C bastan para que resulten confortables, ya que no requieren una temperatura demasiado elevada. Esta clasificación en cuatro niveles sirve de guía rápida para decidir cuánto calor dar a cada espacio. Son valores aproximados, pensados como referencia y no como regla estricta.

Cuánto se ahorra al ajustar por separado cada habitación

Con este reparto, la temperatura media de la vivienda puede bajar aproximadamente entre 1º C y 2º C sin que nadie pase frío. Dado que cada grado de más encarece el consumo, ese pequeño recorte es el que permite llegar, según la compañía, a un ahorro de hasta el 20% en calefacción.

El ajuste por habitaciones es uno de varios consejos para ahorrar este invierno, junto a otros como apagar el sistema al salir de casa, mantener la vivienda bien aislada, ventilar a diario las estancias, revisar el mantenimiento de la instalación, aprovechar las fuentes de calor naturales o elegir correctamente el sistema de calefacción.

Se trata, en definitiva, de adaptar la calefacción a cómo se vive cada rincón de la casa: más calor donde se está quieto y menos donde apenas se para. Mantener una única temperatura para toda la vivienda, en cambio, obliga a calentar de más las estancias que no lo necesitan.