Los expertos en fontanería lo tienen claro: «Para evitar fugas de agua en casa es recomendable cambiar la manguera de la lavadora, se tarda 5 minutos y las venden en cualquier ferretería»

Los daños por agua encabezan cada año la lista de siniestros que atienden los seguros de hogar en España. Detrás de muchos de ellos no suele haber una avería espectacular, sino un desgaste lento que avanza sin hacer ruido. La manguera de la lavadora es uno de esos puntos débiles: pasa años oculta detrás del electrodoméstico y casi nunca se mira hasta que aparece el charco.
El problema es que, cuando la fuga se descubre, el agua ya puede haber empapado el suelo, el rodapié o incluso el techo del vecino de abajo. Por eso, los profesionales de la fontanería recomiendan adelantarse con una tarea de mantenimiento muy simple, que suele olvidarse en la mayoría de las casas y que cuesta bastante menos que cualquier reparación posterior.
Cambiar la manguera de la lavadora: el truco de los fontaneros para evitar fugas
La recomendación es sustituir la manguera de la lavadora de forma periódica, sin esperar a que falle. En este sentido, las guías de mantenimiento de distintos fabricantes aconsejan cambiar las mangueras de llenado cada cinco años, o antes si aparecen grietas o se vuelven rígidas. Porque con el uso, la goma pierde elasticidad y las juntas dejan de sellar igual de bien.
¿Que si es fácil? Pues claro que sí. Se tarda unos cinco minutos y no hace falta llamar a un técnico. Las mangueras se venden en cualquier ferretería o tienda de bricolaje a un precio bajo.
Las de desagüe rondan los dos o tres euros, mientras que las de toma de agua reforzadas no suelen superar los quince euros, una cantidad mínima frente a lo que cuesta reparar una inundación doméstica.
Y desde luego, las cifras explican la insistencia de los expertos. Según los últimos datos de UNESPA, la patronal del seguro, en 2024 los seguros de hogar atendieron 3,4 millones de siniestros por daños por agua, con un coste de 1.497 millones de euros. Es la causa más frecuente entre los 8,4 millones de percances registrados en viviendas, a razón de uno cada tres segundos.
Cómo cambiar la manguera de la lavadora, paso a paso
Antes de empezar, conviene tener a mano la manguera nueva (comprobando que la longitud y la rosca coinciden con la anterior, que en la toma de agua suele ser de tres cuartos de pulgada), un cubo, un trapo y, si la tuerca está muy apretada, unos alicates.
Las instrucciones de los fabricantes siguen casi siempre el mismo orden y se detallan a continuación:
- Desenchufar la lavadora, ya que el agua y la electricidad no deben coincidir.
- Cerrar la llave de paso del grifo al que va conectada.
- Desenroscar la manguera vieja del grifo y de la parte trasera del aparato, con el cubo debajo para recoger el agua que quede dentro.
- Limpiar las roscas y comprobar que las arandelas de goma de la manguera nueva están bien colocadas.
- Enroscar a mano y dar después media vuelta con la herramienta, sin forzar.
- Abrir el agua y revisar las conexiones durante el primer lavado.
Si aparece alguna gota, basta con cerrar el agua, comprobar que la arandela está en su sitio y volver a apretar.
Por su parte, la OCU recuerda que las juntas de goma se agrietan o endurecen con el tiempo, y que muchas fugas proceden de roscas flojas o de mangueras pinzadas detrás del electrodoméstico, algo habitual cuando la lavadora se empuja demasiado contra la pared.
Señales de desgaste y otros consejos de fontanería para evitar fugas
No hace falta esperar cinco años si la manguera ya da avisos. Los signos más claros son grietas, zonas abombadas o un tacto rígido y quebradizo, además de restos de óxido o humedad en las tuercas. En la de desagüe conviene vigilar que no tenga dobleces. Las mangueras con malla de acero trenzado suelen resistir mejor la presión que las de plástico, aunque también envejecen.
Antes de concluir este artículo, cabe mencionar otras medidas básicas: saber dónde está la llave de paso general, no tirar toallitas al inodoro y arreglar cuanto antes los grifos que gotean, porque un goteo constante puede indicar un problema mayor.
También se aconseja pedir presupuesto cerrado y evitar los avisos en fin de semana si la avería no es urgente.
Y queda un último gesto, muy útil antes de las vacaciones: cerrar el grifo de la lavadora cuando la casa vaya a quedarse vacía varios días. Mientras ese grifo esté abierto, la manguera soporta la presión de la red de forma continua, aunque el aparato esté apagado, y una rotura a principios de agosto puede pasar dos semanas sin que nadie la descubra.