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El truco para que un radiador caliente rápidamente: pasar un paño húmedo y un cepillo fino

  • Javier Martínez
  • Javier Martínez Moris (Alcalá de Henares, 2005) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha trabajado en Libertad Digital y actualmente en OkDiario. Le apasiona la redacción de noticias de actualidad y deportes, dos de sus grandes intereses dentro del periodismo. Su objetivo es seguir aprendiendo y desarrollar su carrera profesional en el ámbito de la información.

Después de varios meses sin utilizar la calefacción, los radiadores acumulan polvo y suciedad que conviene retirar antes de volverlos a poner en funcionamiento. Aunque encenderlos es una acción sencilla, preparar correctamente el sistema permite evitar problemas y aprovechar mejor el calor durante los meses más fríos del año.

La limpieza no es el único factor a tener en cuenta. A ello se le suma la posible presencia de aire en el circuito o los objetos que dificultan la difusión del calor. Estos pequeños detalles marcan la diferencia y ayudan a evitar un consumo energético innecesario.

Cómo limpiar los radiadores

El primer paso antes de encender la calefacción es retirar el polvo acumulado en los radiadores. Para ello, basta con utilizar un paño húmedo para limpiar la superficie exterior y un cepillo fino que permita acceder a las zonas más estrechas, como los huecos interiores entre los elementos del radiador.

Otro de los aspectos que hay que comprobar antes de encender la calefacción es si los radiadores necesitan ser purgados. Durante los meses finales de la primavera y el verano, puede acumularse aire en el circuito. Esto dificulta la circulación del agua caliente y provoca que algunas zonas del aparato no alcancen la temperatura adecuada para aportar el calor necesario.

Para solucionarlo, se puede utilizar la válvula de purgado, con la calefacción apagada y siguiendo las indicaciones del fabricante. Si no se tiene experiencia con esta operación, es recomendable consultar a un profesional. Si el radiador continúa calentando de forma irregular después del purgado, puede existir otro problema en la instalación.

Los trucos para que el calor se distribuya mejor por la casa

La limpieza no es el único factor que influye en el aprovechamiento del calor. También es importante mantener despejada la zona que rodea los radiadores. Colocar muebles delante, cubrirlos con ropa o taparlos con cortinas puede dificultar la circulación del aire caliente y reducir la eficacia de la calefacción. Por eso, conviene dejar espacio libre alrededor de los aparatos y evitar utilizarlos como tendederos. De esta manera, el calor puede distribuirse con mayor facilidad por todo el hogar sin encontrar obstáculos.

También es recomendable revisar las juntas de puertas y ventanas para detectar posibles corrientes de aire. Si existen filtraciones, parte del calor se pierde hacia el exterior y la vivienda necesita más energía para mantener una temperatura confortable.

Ventilar durante unos minutos con las ventanas completamente abiertas permite renovar el aire sin enfriar en exceso las paredes y los muebles. Mantener una temperatura moderada, realizar el mantenimiento periódico de la instalación y comprobar que los radiadores funcionan correctamente son medidas que ayudan a mejorar el funcionamiento del sistema y controlar el gasto energético durante el invierno.