Vivienda sostenible

Adiós a los ladrillos y el hormigón de siempre: están construyendo casas con materiales reciclados que iban a tirar a la basura y ahora la construcción podría cambiar para siempre

Adiós a los ladrillos y el hormigón de siempre: están construyendo casas con materiales reciclados que iban a tirar a la basura y ahora la construcción podría cambiar para siempre
Imagen generada con IA.
Álvaro Olivero

Parece mentira, pero en Hikuai, península de Coromandel, en Nueva Zelanda, Sarah Rowe y Gus Anning erigieron una casa familiar de 240 metros cuadrados utilizando 1.110 neumáticos que se encontraban desechados en un vertedero. Sobre un terreno de una hectárea, la vivienda cuenta con cuatro habitaciones, tres baños, un enorme vestíbulo y una terraza cubierta de 60 metros cuadrados.

El proceso de preparación duró varios años

Concretamente, tres. Antes de comenzar con la construcción, la pareja valoró edificar una estructura sostenible tras tres años de investigación, además de otros dos para la preparación del proyecto. Hacerse con los 1.100 neumáticos les llevó seis meses, mientras que la construcción fue relativamente rápida al ser completada en nueve meses.

La tierra, fundamental en la estructura

Para que los muros exteriores tuvieran un peso suficiente para aguantar todo el peso de la vivienda, se apilaron los neumáticos, se rellenaron con tierra de la zona y se cubrieron con yeso. Para los interiores, se emplearon ladrillos de arcilla no usados de otra obra cercana. Los ladrillos rotos se machacaron y se añadieron a la mezcla de mortero. La edificación contó con la participación de decenas de voluntarios.

Los resultados fueron muy positivos

Con la vivienda finalizada, el deseado ahorro de energía se consiguió con éxito. Basado en el modelo arquitectónico Earthship, que se decanta por el uso de recursos naturales, el programa consta de una vasta fachada de vidrio inclinada para obtener luz solar. La regulación de la temperatura se consigue a través de ventanas y sistemas de ventilación subterráneos, mientras que se instaló una red de recolección de agua de precipitaciones para el sustento hídrico. Además, la casa utiliza gas embotellado en la cocina, con el fin de reducir al mínimo el consumo energético del día a día. Gracias a todo esto, las facturas de agua, luz y gas se han reducido a cero.

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