Abandonada e irreconocible: así está hoy la primera casa de ‘Gran Hermano’, 26 años después
La primera edición de Gran Hermano se grabó en Soto del Real
Con el paso del tiempo, la casa quedó en el olvido y hoy está prácticamente en ruinas
Ayer, viendo el programa Ex. La vida después, el espacio que presenta Ana Milán en Cuatro, muchos espectadores se fijaron en algo que iba más allá de los invitados o de las confesiones que se escuchaban en pantalla. El verdadero protagonista estaba en el escenario. El programa se grabó en la mítica casa de Gran Hermano, un lugar que forma parte de la historia de la televisión en España. Y la coincidencia no podía ser más simbólica: justo ahora se cumplen 26 años del estreno de la primera edición del reality, emitida el 23 de abril de 2000.
Sin embargo, hay un detalle que muchos olvidan. La primera casa del programa no estaba en Guadalix de la Sierra, la ubicación que todos identificamos con el formato. En realidad, el origen del fenómeno televisivo se encuentra en Soto del Real, donde se instaló la vivienda en la que entraron los primeros concursantes de la historia del reality.
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La primera casa: más austera de lo que muchos recuerdan
Cuando Gran Hermano llegó a la televisión española en el año 2000, lo hizo con una casa muy diferente a las que vendrían después. Nada de grandes decorados ni instalaciones espectaculares.
La vivienda de la primera edición era mucho más sencilla y austera, aunque contaba con la infraestructura necesaria para un experimento televisivo que en aquel momento parecía revolucionario: 29 cámaras grabando las 24 horas del día a los diez concursantes que entraron en el programa.
Por aquellas habitaciones pasaron algunos de los rostros más recordados de la historia del reality, como Ismael Beiro, el primer ganador del formato, o concursantes que protagonizaron momentos que aún hoy forman parte del imaginario televisivo español.
Uno de los elementos más icónicos de aquella casa era el confesionario, donde los concursantes hablaban directamente con el público. En su pared colgaba incluso una reproducción de Las mil y una noches de Henri Matisse, un detalle artístico inesperado en un reality que estaba empezando a definir las reglas del género.
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De casa televisiva a nave abandonada
El éxito del programa fue tan grande que la productora decidió trasladar el reality a otra ubicación a partir de la segunda edición: la ya famosa casa de Guadalix de la Sierra.
Mientras el reality crecía y sus escenarios se hacían cada vez más sofisticados, la primera casa quedó abandonada con el paso de los años. De hecho, lo que fue el lugar donde empezó todo se ha convertido prácticamente en una nave industrial deteriorada.
El contraste entre el pasado y el presente resulta llamativo. Lo que en el año 2000 fue el epicentro de uno de los mayores fenómenos televisivos del país hoy apenas conserva rastro de aquel plató improvisado que cambió la televisión española. Ahora la casa de Gran Hermano está ya casi en ruinas.