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Michael Jordan se rinde a este restaurante de Madrid y sentencia: «La mejor hamburguesa de mi vida»

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Madrid está acostumbrada a recibir celebridades internacionales. Actores, músicos, deportistas y empresarios pasan cada año por la capital atraídos por su oferta cultural, gastronómica y de ocio. Sin embargo, pocas visitas generan tanta expectación como la de Michael Jordan. Considerado por muchos el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, el exdeportista estadounidense ha protagonizado uno de los momentos gastronómicos más comentados de las últimas semanas tras su paso por un conocido restaurante madrileño. Lo que parecía una comida discreta durante su estancia en la ciudad acabó convirtiéndose en una auténtica campaña de promoción involuntaria para un local que ya gozaba de gran prestigio entre los amantes de las hamburguesas: La Bistroteca. Y todo por una frase que, desde entonces, no ha dejado de circular por redes sociales y medios de comunicación: «La mejor hamburguesa de mi vida».

Una visita inesperada durante su paso por Madrid

La presencia de Michael Jordan en Madrid no pasó desapercibida. La leyenda de la NBA viajó a la capital española coincidiendo con uno de los conciertos de Bad Bunny en el estadio Metropolitano, una cita que reunió a numerosos rostros conocidos durante el fin de semana. Entre paseo y paseo por la ciudad, Jordan decidió hacer una parada gastronómica en La Bistroteca, un restaurante que lleva años siendo referencia para los aficionados a las hamburguesas gourmet.

La visita se preparó con absoluta discreción. Según han relatado varios medios, el restaurante recibió una reserva para diez personas semanas antes de la llegada del grupo. Inicialmente, sólo sabían que se trataba de un deportista retirado de gran relevancia, aunque nadie imaginaba que acabarían recibiendo a una de las figuras más icónicas de la historia del deporte mundial.

Cuando Jordan apareció en el local, su intento de pasar inadvertido resultó prácticamente imposible. Sus casi dos metros de altura y su enorme popularidad terminaron llamando la atención tanto de empleados como de algunos clientes que se encontraban allí en ese momento.