Miguel Ángel Revilla

Así es Salceda, el pueblo natal de Miguel Ángel Revilla: menhires milenarios, casonas del siglo XVIII y rutas de montaña

Polaciones, Salceda, Miguel Ángel Revilla
(Foto: Ayuntamiento de Polaciones)
Marta Morales

Enclavado en uno de los paisajes más montañosos de Cantabria, rodeado de praderas, bosques y cumbres que parecen tocar el cielo, se encuentra Salceda, la pequeña localidad donde nació Miguel Ángel Revilla. Alejado del bullicio de las ciudades y con el paisaje de la Cordillera Cantábrica como telón de fondo, este rincón del valle de Polaciones conserva buena parte de la esencia rural que marcó la infancia del expresidente cántabro.

Revilla nació aquí el 23 de enero de 1943, en una población situada a unos 1.050 metros sobre el nivel del mar y perteneciente al municipio de Polaciones, en el valle alto del río Nansa. Sus recuerdos de aquellos primeros años están ligados a una vida especialmente dura, condicionada por el aislamiento, las nevadas y el trabajo en el campo. Una infancia que, según ha contado en diferentes entrevistas, contribuyó a forjar su carácter.

Las dificultades para desplazarse, la falta de infraestructuras y los inviernos especialmente rigurosos contrastan con la tranquilidad que hoy define este pequeño núcleo de montaña. Sus viviendas tradicionales, las construcciones de piedra y los antiguos edificios vinculados a la actividad ganadera componen una estampa que parece detenida en el tiempo.

Con una población muy reducida, Salceda representa esa Cantabria menos conocida, donde la naturaleza y las costumbres tradicionales siguen teniendo un papel protagonista. Desde sus alrededores se contemplan las montañas de Peña Sagra y Peña Labra, mientras que el cercano Pico Tres Mares completa el horizonte.

Qué ver en Polaciones durante una escapada de un día

La visita a Salceda puede convertirse en la excusa perfecta para descubrir otros rincones del valle de Polaciones. Una de las primeras paradas recomendables es el mirador de la Cruz de Cabezuela, situado a más de 1.100 metros de altitud. Desde este balcón natural se obtienen panorámicas de Peña Sagra, Peña Labra y el macizo oriental de los Picos de Europa. También destaca la escultura de El Encuentru, que representa la relación histórica entre los habitantes de Polaciones y Liébana.

Otra parada imprescindible es el embalse de La Cohilla, una espectacular infraestructura rodeada de paredes rocosas y montañas. La carretera que atraviesa este entorno permite disfrutar de algunos de los paisajes más llamativos del valle del Nansa.

Para conocer su patrimonio, merece la pena acercarse a Puente Pumar, considerado uno de los núcleos históricos de Polaciones. Sus calles conservan antiguas casonas blasonadas, como las de los Coroneles y del Arzobispo, además de la iglesia de la Natividad. También se puede visitar Lombraña, capital municipal, y recorrer sus construcciones tradicionales.

Polaciones, Salceda, Miguel Ángel Revilla
(Foto: Ayuntamiento de Polaciones)

Los aficionados al senderismo tienen otra cita destacada en los menhires de Sejos, un conjunto megalítico de gran valor arqueológico formado por cinco grandes piedras que se remontan a la prehistoria. Para llegar hay que caminar: desde Uznayo existe un itinerario de unos 14 kilómetros entre ida y vuelta, con un desnivel considerable. Una alternativa más asequible es recorrer alguno de los tramos de la ruta de Los Pueblos de Polaciones, que conecta diferentes localidades a través de antiguos caminos, bosques y praderas.

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