Cool
FAMOSOS

Entramos en el restaurante favorito de Morante de la Puebla, entre cabezas de toro y fotos históricas: «Aquí está como en casa»

Morante de la Puebla es un cliente habitual del restaurante Venta Mauro

Se trata de un local gastronómico ubicado en el municipio sevillano de Villamanrique de la Condesa

  • Marta Menéndez | Marta Huertas

Morante de la Puebla se ha convertido, por méritos propios, en una de las grandes figuras del toreo contemporáneo. Después de más de dos décadas de alternativa, el sevillano ha construido una trayectoria repleta de tardes memorables que lo han llevado a ocupar un lugar privilegiado entre los aficionados. Su personalidad en el ruedo, marcada por un concepto del toreo tan clásico como imprevisible, ha dado lugar a hitos que ya forman parte de la historia de la tauromaquia, como la primera Puerta Grande de su carrera en la Plaza de Toros de Las Ventas o el histórico indulto firmado en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Una forma de entender el toreo que despierta admiración, pero también una enorme curiosidad por conocer cómo es el diestro cuando abandona el albero.

Porque, si hay algo que caracteriza a Morante fuera de los ruedos, es precisamente la discreción con la que ha protegido siempre su vida privada. Son contadas las ocasiones en las que habla de su día a día y aún menos los lugares que frecuenta cuando no está vestido de luces. Esa reserva ha contribuido a alimentar el interés que genera todo lo relacionado con su figura. Sin embargo, en COOL hemos tenido la oportunidad de visitar uno de los restaurantes donde el torero suele hacer parada siempre que puede, un establecimiento que encaja a la perfección con su manera de entender las tradiciones andaluzas y donde su presencia forma parte ya de la historia del propio negocio.

Restaurante Venta Mauro. (Foto: COOL)

Se trata de Venta Mauro, ubicada en el municipio sevillano de Villamanrique de la Condesa, una de las localidades con mayor tradición rociera de Andalucía. No es un restaurante cualquiera. Su ubicación estratégica la ha convertido desde hace años en una parada casi obligatoria para numerosas hermandades durante el camino hacia la aldea de El Rocío, especialmente en los días grandes de la romería. Pero más allá de esa condición de punto de encuentro para peregrinos y rocieros, el establecimiento ha conseguido hacerse un nombre propio gracias al ambiente familiar que se respira en cada uno de sus rincones y a la estrecha relación que mantiene con algunas de las figuras más reconocidas del mundo del toro.

Basta con atravesar la puerta para comprender que Morante de la Puebla ocupa un lugar privilegiado entre esas paredes. Durante nuestra visita pudimos comprobar que la decoración está profundamente ligada al universo taurino y rociero, hasta el punto de que buena parte de las fotografías, cuadros y recuerdos que cubren las paredes están dedicados al propio diestro. Instantáneas de algunas de sus faenas más recordadas conviven con ilustraciones, carteles y otros objetos que reflejan el cariño que tanto los propietarios como muchos de los clientes sienten por el torero. Lejos de parecer una exposición preparada para el visitante, el conjunto transmite la sensación de haber ido creciendo con el paso de los años, incorporando nuevos recuerdos conforme avanzaba la carrera del maestro.