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¿Qué es ‘pole dance’? El duro entrenamiento de Rosalía para ‘Euphoria’

Rosalía ha participado en la última temporada de 'Euphoria'

La artista se ha convertido en el nuevo fichaje de HBO

Magick es el nuevo personaje de 'Euphoria'

La irrupción de Rosalía en el universo de la ficción internacional marca un punto de inflexión en su trayectoria artística, hasta ahora centrada casi exclusivamente en la música. Su participación en la tercera temporada de Euphoria, una de las producciones más influyentes de los últimos años, no solo supone su debut en un papel interpretado en inglés, sino también un desafío físico y narrativo que la aleja de los códigos que domina.

En esta nueva etapa, la artista catalana se pone en la piel de Magick, una stripper vinculada al club ficticio Silver Slipper, en una aparición breve pero cargada de simbolismo. Su personaje introduce una nueva capa dentro del complejo mosaico emocional de la serie creada por Sam Levinson, caracterizada por explorar los límites entre la estética, la identidad y la vulnerabilidad.

La elección de Rosalía no parece casual: su perfil encaja con la intensidad visual y emocional que define la narrativa de la ficción.

¿Qué es el ‘pole dance’?

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de su participación es la exigencia física del papel, especialmente por la inclusión de una coreografía de pole dance, disciplina que forma parte esencial de su escena. Este tipo de baile, que combina acrobacia, fuerza y expresión corporal sobre una barra vertical, ha evolucionado en los últimos años desde su asociación con el entretenimiento nocturno hacia una práctica reconocida también en el ámbito deportivo.

El pole dance requiere una preparación específica que incluye fuerza muscular, flexibilidad y coordinación, además de una notable resistencia física. En el caso de Rosalía, el reto fue aún mayor debido al escaso margen de tiempo con el que contó para preparar su intervención. Según ha compartido la propia artista, tuvo menos de 48 horas para aprender la coreografía, lo que implicó un proceso intensivo de entrenamiento y adaptación.

Rosalía posando. (Foto: Gtres)

A esta dificultad se sumó la necesidad de integrar el movimiento dentro de un contexto narrativo, algo muy distinto a las performances musicales a las que está acostumbrada. En Euphoria, cada gesto forma parte de una construcción dramática, lo que obliga a los intérpretes a equilibrar la técnica con la emoción.

De la música a la interpretación

Aunque Rosalía ya había tenido un primer contacto con el cine a través de un cameo en Dolor y gloria, dirigida por Pedro Almodóvar, su participación en Euphoria representa su verdadera incursión en la interpretación. A diferencia de aquella breve aparición, este nuevo proyecto le exige asumir un personaje con identidad propia dentro de una narrativa compleja.

El salto al ámbito audiovisual internacional no es menor, especialmente si se tiene en cuenta el nivel de exposición que implica formar parte de una serie con un impacto global tan significativo. Euphoria se ha consolidado como un referente cultural para toda una generación, abordando temas como la identidad, la salud mental y las relaciones personales desde una perspectiva estética muy marcada.

Para Rosalía, este proyecto supone una ampliación de su lenguaje artístico, que hasta ahora había desarrollado principalmente a través de la música. Su capacidad para construir universos visuales en sus videoclips y actuaciones en directo encuentra aquí un nuevo espacio de exploración, aunque con reglas distintas.

Rosalía ha dado explicaciones

La propia Rosalía ha reconocido que el proceso de casting y preparación fue especialmente exigente a nivel emocional. Según ha explicado, llevaba años interesada en dar el salto a la interpretación, por lo que la oportunidad de participar en Euphoria representaba la materialización de un objetivo personal. Sin embargo, la rapidez con la que tuvo que asumir el reto añadió una presión adicional.

El rodaje, marcado por la intensidad física y los nervios, supuso un terreno desconocido para la artista, que tuvo que enfrentarse a un entorno profesional distinto al de la industria musical. La interpretación exige una exposición diferente, más ligada a la construcción de un personaje que a la expresión de una identidad propia, lo que implica un cambio de registro significativo.

A pesar de estas dificultades, su participación ha generado una notable expectación, especialmente tras la difusión de imágenes de su escena, en la que aparece con collarín y ejecutando la coreografía de pole dance. Este detalle, lejos de ser anecdótico, refuerza la idea de que su personaje está concebido como un elemento narrativo con peso simbólico dentro de la trama.

Un proyecto muy esperado

Más que un experimento aislado, la incursión de Rosalía en Euphoria parece responder a una estrategia más amplia de diversificación artística. En un momento en el que su carrera musical ya ha alcanzado una dimensión global, la artista explora nuevas formas de expresión que le permiten ampliar su alcance sin renunciar a su identidad.