Laurent, el francés que convirtió una base militar en el ‘resort’ más exclusivo de Menorca: «Nos llevó mucho tiempo»
Laurent Morel-Ruymen cambió su carrera en el mundo de la moda en Nueva York por una nueva vida en Menorca
A través de proyectos como Faustino Gran y Cap Menorca, defiende un modelo basado en la recuperación del patrimonio
En conversación con COOL, el empresario francés reflexiona sobre el verdadero significado del lujo
Hay decisiones que cambian una carrera profesional y otras que transforman una vida entera. La de Laurent Morel-Ruymen pertenece a la segunda categoría. Durante años desarrolló su trayectoria en Nueva York ligado al mundo de la moda, pero un viaje en velero por el Mediterráneo alteró todos sus planes. Entre Italia y Menorca tuvo que elegir dónde empezar una nueva etapa y la isla balear terminó conquistándolo por motivos que iban mucho más allá de la belleza de sus paisajes. «Ganó Menorca por dos razones muy personales: mi pasión por la navegación a vela y por el caballo, dos elementos profundamente ligados a la identidad de la isla», explica durante su conversación con COOL. Sin embargo, aquella conexión emocional fue solo el principio. Al recorrer la isla descubrió un territorio extraordinariamente bien conservado que, en su opinión, todavía no contaba con una oferta hotelera capaz de reflejar su verdadera esencia. «Sentí que aquí era posible crear hoteles que nacieran de Menorca y no hoteles que simplemente estuvieran en Menorca», afirma.
Esa idea, aparentemente sencilla, acabaría convirtiéndose en el eje de todos sus proyectos. Mientras gran parte de la industria turística competía por construir establecimientos cada vez más espectaculares, Morel-Ruymen apostó por un camino completamente distinto: recuperar edificios con historia y convertirlos en hoteles profundamente conectados con el lugar donde se encuentran. De esa filosofía nacieron Faustino Gran, en el corazón de Ciutadella, y más tarde Cap Menorca, probablemente el proyecto que mejor resume su manera de entender la hospitalidad. Lo que hoy es un exclusivo refugio frente al Mediterráneo fue durante décadas una antigua base militar abandonada. Donde otros veían un espacio imposible de recuperar, él encontró una oportunidad para recuperar patrimonio y devolver la vida a un enclave único. «Nunca quisimos transformar el lugar, sino devolverle su dignidad respetando completamente su identidad», explica. Una frase que resume perfectamente la diferencia entre intervenir un paisaje o dialogar con él.
No fue un camino sencillo. La recuperación de Cap Menorca necesitó más de diez años de trabajo, innumerables trámites administrativos y una capacidad de adaptación constante a las distintas normativas que fueron apareciendo durante el proceso. Lejos de lamentarlo, Morel-Ruymen considera que precisamente esa complejidad ha terminado convirtiéndose en uno de los mayores valores del proyecto. «La mayor dificultad fue la paciencia», reconoce. «Restaurar edificios históricos, sin añadir nuevas construcciones, exige mucho tiempo, rigor y compromiso. Pero precisamente esa exigencia es la que hace que el resultado tenga hoy un valor difícilmente reproducible». Para él, el verdadero lujo empieza precisamente ahí: en aceptar que algunas cosas no pueden acelerarse.
Su discurso rompe también con la imagen más tradicional de la alta hotelería. Frente al lujo asociado al exceso, a la monumentalidad o a la ostentación, defiende un concepto mucho más silencioso y profundamente contemporáneo. Durante nuestra entrevista recuerda una reflexión del expresidente francés Georges Pompidou, quien ya en los años setenta aseguró que el lujo del siglo XXI consistiría en poder vivir rodeado de naturaleza con la calidad de vida que disfrutaban las antiguas propiedades rurales. Morel-Ruymen comparte plenamente aquella visión. «En un mundo cada vez más digital, la naturaleza, el silencio y las relaciones humanas serán cada vez más valoradas», sostiene. No habla únicamente de sostenibilidad, sino de una nueva manera de entender el bienestar, donde conservar adquiere mucho más valor que construir.