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Heidi Klum lleva Halloween al extremo con un disfraz sangriento: se convierte en su propia mano con anillos incluídos

Halloween es la noche en la que la imaginación no tiene límites, pero Heidi Klum siempre consigue llevarla un paso más allá. La modelo alemana ha vuelto a demostrar por qué se ha ganado el título de Reina de Halloween con una propuesta que nadie esperaba: disfrazarse de su propia mano. Durante la jornada del 31 de octubre, la supermodelo fue compartiendo diferentes vídeos en sus redes sociales con pequeñas pistas sobre su transformación. Sin embargo, ni las imágenes más inquietantes permitían anticipar el resultado final.

El disfraz se desveló en un vídeo en el que primero aparecía una mano que parecía caminar por sí sola. Después llegaba la sorpresa: una versión gigante de su propia mano izquierda, con una apariencia tan realista que parecía haber sido separada de su cuerpo. La reproducción incluía incluso los anillos que Heidi Klum lleva habitualmente, entre ellos su alianza de matrimonio. Un detalle que demostraba que, una vez más, no había dejado nada al azar.

La puesta en escena estuvo a la altura de la ocasión. Todo comenzaba con la llegada de un camión cubierto de carteles rojos con la palabra «peligro». Varios actores vestidos con trajes de protección amarillos se acercaban al vehículo para ayudarla a bajar. Entonces se abría una puerta metálica, de la que comenzaba a salir humo provocado por hielo seco. La expectación era máxima y los asistentes no tardaban en sacar sus teléfonos para inmortalizar el momento en el que la modelo desvelaba su nueva creación en Nueva York.

Al disfraz no le faltaba detalle. La mano presentaba zonas de carne al descubierto, un hueso visible en la parte superior e incluso las venas reproducidas con precisión para conseguir un acabado todavía más inquietante. Heidi ya había adelantado que este año apostaría por algo especialmente espeluznante y había prometido a sus seguidores que sería «muy, muy sangriento». En una entrevista concedida a Variety, también explicó que la elaboración no había requerido demasiado tiempo, aunque sí había tenido sus complicaciones. La más incómoda llegó a la hora de desplazarse: «Casi no me he podido sentar, pero no me importa, es un día al año en el que estar un poco incómoda y merece la pena», confesaba.