Polémica

Alba Carrillo sale en defensa de los marroquíes mientras disfruta de su vida ‘woke’ en un crucero de lujo

Lo llamativo es que Carrillo parece sentirse cómoda instalándose en la polémica

El episodio vuelve a poner sobre la mesa una imagen que persigue desde hace años a determinados rostros mediáticos: la de la llamada 'izquierda del caviar'

Alba Carrillo. (Foto: Europa Press)
Alba Carrillo. (Foto: Europa Press)
Lourdes Crespo

Alba Carrillo ha vuelto a convertir sus vacaciones en un debate político. La colaboradora y modelo, que estos días disfruta de un viaje por las islas griegas tras compartir imágenes desde Santorini y Mykonos, ha respondido con dureza a quienes le reprochaban la aparente contradicción entre definirse como una persona de izquierdas y presumir de un exclusivo crucero por el Mediterráneo.

El incoherente discurso de Alba Carrillo

Lejos de esquivar la polémica, Carrillo decidió alimentar el debate con una historia de Instagram en la que reivindicó su derecho a gastar su dinero «después de pagar todos mis impuestos» como considere oportuno. «Quiero viajar y construir recuerdos con mis padres y mi hijo», escribió antes de cargar contra quienes, según ella, la critican por su ideología.

La publicación no tardó en viralizarse, especialmente por una frase que resume buena parte del mensaje: «Ser rojo es querer que haya derechos y no privilegios». Hasta ahí, una defensa política más. Sin embargo, la colaboradora fue un paso más allá al acusar a sus detractores de ser «retrógrados llenos de odio y racismo» y afirmar que preferiría «meter en su casa a cualquier chaval de Ceuta» antes que a quienes la cuestionan.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa una imagen que persigue desde hace años a determinados rostros mediáticos: la de la llamada ‘izquierda del caviar’. Es decir, personajes públicos que defienden postulados progresistas mientras disfrutan de un elevado nivel de vida, viajes exclusivos y vacaciones en algunos de los destinos más codiciados del Mediterráneo.

Ese contraste es precisamente el que muchos usuarios de redes sociales le han reprochado. No tanto por viajar —algo perfectamente legítimo— como por convertir las críticas en un enfrentamiento ideológico, presentando cualquier cuestionamiento como una muestra de envidia o de intolerancia política.

En su mensaje tampoco faltó una comparación con las aficiones de sus críticos. «Vosotros lo gastáis en toros y puros, y no digo nada», escribió, dando por hecho que quienes discrepan de ella comparten ese tipo de gustos, una generalización que también ha provocado numerosas reacciones.

Lo llamativo es que Carrillo parece sentirse cómoda instalándose en la polémica. En lugar de limitarse a compartir fotografías de sus vacaciones, optó por transformar un álbum de viaje en un alegato político que, inevitablemente, ha dividido a sus seguidores. Mientras unos aplauden que responda sin complejos, otros consideran que vuelve a caer en un discurso moralizante en el que quienes no piensan como ella quedan automáticamente retratados como personas intolerantes.

La escena termina con una despedida que resume el tono de toda la publicación: «¡Besos desde Mykonos!». Una frase que, acompañada por las espectaculares vistas del mar Egeo, ha servido para avivar aún más el debate sobre si el lujo y el discurso político son compatibles o si, por el contrario, alimentan esa etiqueta de ‘izquierda del caviar’ que periódicamente vuelve a perseguir a algunos famosos.