He probado el bálsamo labial de Laniege y desde entonces no quiero otro: merece cada euro que cuesta y ahora entiendo por qué obsesiona a las famosas
No es el bálsamo labial más barato del mercado, pero tampoco ofrece exactamente lo mismo que un protector labial convencional
Fue durante mi viaje a Nueva York el pasado mes de febrero cuando descubrí, casi por casualidad, uno de esos productos de belleza que terminan convirtiéndose en imprescindibles. Iba en el metro cuando vi a una neoyorquina aplicarse algo en los labios. Lo primero que me llamó la atención fue el recipiente, de un característico color rosa chicle, pero lo que terminó de conquistarme fue el aspecto jugoso que dejó en sus labios. No pude evitar acercarme y preguntarle por la marca.
Se trataba de Laneige, concretamente de su famosa mascarilla labial de noche, aunque ella me contó que la utilizaba con frecuencia como si fuera un bálsamo. No tardé demasiado en acercarme a una de las tiendas cercanas para hacerme con un bote. Reconozco que, al principio, el precio me pareció algo elevado para un producto destinado a los labios, pero bastó con probarlo para entender por qué se ha convertido en uno de los productos de culto de la firma.
Además, en Nueva York estaba a un precio más interesante que en España, así que aproveché para comprar varios botes y tener suministro para unos cuantos meses. A mi vuelta descubrí que también se puede encontrar en Amazon a un precio bastante más ajustado, así que respiré tranquila al comprobar que no voy a tener que volver a cruzar el Atlántico para reponerlo. Aunque, dicho sea de paso, quizá sea una buena excusa para no tardar demasiado en volver a Nueva York.
El producto que ha cambiado mi rutina de labios
Desde que empecé a utilizarlo, la sensación de sequedad en los labios ha desaparecido prácticamente. Y lo he notado especialmente durante el invierno, cuando el frío suele dejar los labios secos, tirantes y llenos de pequeños pellejitos.
La textura es uno de los puntos que más me gustan. Es más densa y nutritiva que la de un bálsamo convencional, pero deja los labios con un aspecto muy hidratado y jugoso. La sensación recuerda a ese efecto de labios más rellenos e hidratados que buscamos con algunas técnicas de belleza.
Y ahí está precisamente parte de su atractivo: puedes aplicarlo tantas veces como necesites, no requiere agujas ni acudir a una clínica y su función es mucho más sencilla: mantener los labios hidratados, suaves y nutridos.