Cómo cuidar la piel del cuerpo en invierno y combatir la sequedad: «La textura es determinante»
3 nutricionistas españoles revolucionan el ‘skincare’ con una crema que actúa sobre la longevidad celular por sólo 30 euros
Juan Miguel, médico estético: «Un fallo habitual del ‘skincare’ es usar la misma crema de día y de noche»

Cuidar la piel no se limita exclusivamente a cuidar el rostro. Esta concienciación también debería tener en cuenta las necesidades del resto del cuerpo, más aún en un momento en el que la piel queda sometida a daños externos mucho mayores. Entramos en el invierno y con ello hablamos del frío y la sequedad que este provoca en la dermis. Sólo si acompañamos el cuidado de la piel de los productos e ingredientes necesarios para que esta resista los daños, lograremos tener una piel sana al final de la temporada. Claro que no tenemos claro cómo conseguir dar con las fórmulas perfectas y por eso hemos preguntado a los expertos cómo corregir la tirantez y ayudar a la piel.
Lo que ocurre en invierno es lo siguiente: «El frío del exterior contrae los vasos sanguíneos, mientras que las calefacciones resecan el ambiente, un combo que altera nuestra barrera cutánea, reduce la producción de sebo y acelera la pérdida de agua», apunta Rocío del Barrio, farmacéutica y directora de formación de Skin Perfection by Bluevert. Para evitar esa incómoda sensación no basta con aplicar «cualquier crema»; lo que realmente debes buscar son fórmulas inteligentes que trabajen en tres frentes: «hidratar, calmar y sellar».

¿Qué ingredientes debo elegir?
El primer paso es saber con qué ingredientes dar. Es básico comenzar por este punto antes de fijarte en otras cosas, ya que de ellos depende el éxito en tu ciudad. Del Barrio recomienda buscar potentes humectantes que capturen el agua, como el ácido hialurónico y la glicerina. A ellos se deben sumar activos estrella como la urea (en concentraciones del 5 al 10%), «que retiene la humedad de forma excepcional a la vez que realiza una suave exfoliación para eliminar las células muertas».
El siguiente paso se encuentra en la función barrera. «No sirve de nada aportar agua si la pared de nuestra piel está rota y la deja escapar. Para repararla, la crema debe incluir ceramidas, que actúan como el cemento celular, y pantenol, un potente regenerador que acelera la curación de las microfisuras provocadas por el frío». También recomienda la niacinamida, «un ingrediente todoterreno que estimula la síntesis de lípidos propios y calma la inflamación y las rojeces». Finalmente, necesitamos un escudo oclusivo, papel que cumplen a la perfección las mantecas vegetales como la manteca de karité, y otros como la vaselina o dimeticonas, encargadas de sellar toda esa hidratación para que no se evapore durante el día.

¿Es importante la textura?
Muchas veces la excusa del tiempo o de la textura de las cremas y su difícil absorción son argumento más que suficiente para evadir el cuidado. No debería ser así y, lo cierto, es que hay ciertos aspectos de la textura que deberías tener en consideración antes de elegir la crema, ya que, como explica del barrio, «en la cosmética farmacéutica, la textura (o forma galénica) es determinante para la eficacia del producto».

«Durante los meses de frío debemos aparcar las lociones ligeras, los geles y las leches corporales fluidas». Según del Barrio, la elección idónea para esta época son las texturas ricas y untuosas, como los bálsamos y las mantecas corporales. «Estas emulsiones contienen una mayor proporción de aceites y ácidos grasos, lo que permite crear un efecto guante o película protectora sobre la epidermis». Otro apunte es que esta capa no sólo proporciona confort inmediato y alivia el picor, «sino que garantiza que los activos hidratantes y reparadores permanezcan trabajando en la piel durante horas, manteniéndola elástica y protegida frente al viento y las bajas temperaturas».
Temas:
- Belleza
- Crema
- Cuerpo humano