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Los turistas pasan de largo, y es imperdonable: una de las plazas más bonitas de España está en un desconocido pueblo extremeño de menos de 2000 habitantes

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En las listas de las plazas más bonitas de España suelen repetirse los mismos nombres: Salamanca, Chinchón, Almagro o la Plaza Mayor de Madrid. Y la verdad, que es injusto. Siempre se dejan fuera rincones que poco tienen que envidiarles y que reciben una fracción mínima de sus visitantes. Extremadura guarda varios de esos ejemplos, casi siempre en municipios pequeños.

Uno de ellos ocupa el centro de un pueblo de menos de 2.000 habitantes, levantado junto a un antiguo camino romano. Su plaza porticada, de trazado medieval, sorprende por unas dimensiones poco habituales en el medio rural y por los detalles que ha ido acumulando durante más de cinco siglos: desde columnas torcidas hasta un teatro del Siglo de Oro.

Un recorrido por Garrovillas de Alconétar, el pueblo extremeño con una de las plazas más bonitas de España

La plaza que protagoniza este artículo descansa en Garrovillas de Alconétar, un municipio de la comarca Tajo-Salor situado a unos 36 kilómetros de Cáceres. Según los últimos datos de población, tiene 1.941 habitantes.

Llegar a este pueblo implica apartarse nueve kilómetros de la N-630, la carretera que une Cáceres con Plasencia siguiendo el trazado de la Vía de la Plata, y ahí reside buena parte de su anonimato: la mayoría de los viajeros sigue su ruta sin tomar el desvío.

Quienes lo hacen se encuentran con la Plaza Mayor, oficialmente llamada plaza de la Constitución. Sus 4.000 metros cuadrados la sitúan, según Turismo de Extremadura, entre las doce plazas más grandes de España.

Esta tiene planta rectangular y está formada por casas porticadas, en su mayoría de dos alturas, con soportales de granito y arcadas de ladrillo que recorren todo su perímetro.

Y en lo que respecta a su construcción, arrancó entre los siglos XV y XVI, aunque el cierre completo del rectángulo no llegó hasta el XVII.

A su vez, aquí las viviendas más antiguas conservan un diseño gótico con influencia mudéjar, y el conjunto está considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura rural de la Baja Edad Media en la península. En total, suma 65 arcos y 103 ventanas que se asoman a la explanada central.

65 arcos, un terremoto y un corral de comedias: los protagonistas de esta plaza cacereña

Hay que señalar en este marco que no todos los arcos son iguales. Se levantaron en épocas distintas y con técnicas diferentes, lo que da a la plaza un aspecto menos uniforme que el de otras más académicas.

A esa irregularidad se suma una huella inesperada: algunas columnas aparecen ligeramente inclinadas desde el terremoto de Lisboa de 1755, cuyas sacudidas llegaron hasta el interior de la península.

Y desde luego, el inmenso tamaño de nuestra protagonista tiene explicación. La plaza surgió como punto de encuentro entre las dos parroquias del pueblo, San Pedro y Santa María de la Consolación, y durante siglos concentró la vida pública de Garrovillas.

Allí se instalaban el mercado de los lunes, los mesones, la carnicería, la cárcel y el Ayuntamiento. También acogía procesiones, representaciones teatrales y capeas, una tradición que continúa en las fiestas de San Roque, en agosto.

Otros atractivos igual de interesantes sobre la plaza de Garrovillas de Alconétar

Por otro lado, entre sus edificios destaca el Corral de Comedias, construido al estilo del Siglo de Oro y con una particularidad poco común: un tercer piso desde el que el público podía seguir las funciones.

Entre tanto, en uno de los lados se alza el palacio de los Condes de Alba de Aliste, del siglo XV, de estilo renacentista, que la Junta de Extremadura adquirió en los años noventa y que hoy funciona como hotel de cuatro estrellas.

Como dato de color, el escenario tampoco ha pasado desapercibido para el cine. La plaza aparece en La leyenda del alcalde de Zalamea, la película de Mario Camus estrenada a comienzos de los años setenta, y en La peste, la serie de Alberto Rodríguez estrenada en 2018.

Inclusive mucho antes, en 1910, el pintor impresionista Carlos Lezcano ya la había retratado en uno de sus cuadros.

¿Qué más ver cerca de una de las plazas más bonitas de España y Extremadura?

Ojo, que la visita no se agota en la plaza. A pocos pasos se levantan las dos iglesias parroquiales, recién mencionadas, ambas de los siglos XV y XVI.

La de Santa María de la Consolación guarda un órgano que se considera uno de los más antiguos de la península, recientemente reconocido como bien cultural. El patrimonio local se completa con varios elementos repartidos por el casco urbano y sus alrededores:

Por último y no menos importante, hay que remarcar que el nombre del municipio guarda precisamente esa historia. En el siglo XIII, los ataques musulmanes despoblaron la villa de Alconétar y sus vecinos se trasladaron a una pequeña aldea llamada Garro, germen del actual Garrovillas.

Aquel núcleo llegó a sumar unos 6.000 habitantes en siglos pasados, más del triple que hoy, antes de que el éxodo rural de los años sesenta vaciara buena parte de sus casas.