SpaceX recupera cuatro propulsores en un mismo día por primera vez tras lanzar tres cohetes en menos de 13 horas
Astronautas hacia la ISS, 130 satélites y una carga espía clasificada despegaron el mismo día desde Florida y California
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SpaceX encadenó el pasado jueves tres lanzamientos orbitales en menos de 13 horas, desde tres plataformas distintas repartidas entre Florida y California. En ese intervalo puso rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS) a cuatro tripulantes, colocó en órbita 130 cargas de clientes comerciales y científicos y lanzó un satélite clasificado de la inteligencia estadounidense.
El ritmo no es del todo inédito, porque la compañía ya lanzó tres Falcon 9 en unas 12 horas y media en marzo de 2025. Lo nuevo esta vez es lo que pasó después de cada despegue. SpaceX recuperó cuatro propulsores en una misma jornada por primera vez, y lo hizo con tres configuraciones de cohete y tres clientes muy diferentes.
La secuencia arrancó a las 17.10 (hora peninsular española) con la misión Crew-13 desde Cabo Cañaveral. A las 20.32 despegó Transporter-18 desde la base de Vandenberg, en California, y la jornada se cerró a las 5.54 del 2 de octubre con un Falcon Heavy saliendo del complejo 39A del Centro Espacial Kennedy.
Menos de ocho horas entre la plataforma y la estación espacial
Crew-13 es la decimotercera rotación de tripulación que SpaceX realiza para la NASA. A bordo de la cápsula Dragon, bautizada Grace, viajaban la comandante Jessica Watkins y el piloto Luke Delaney, ambos de la NASA, junto al astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Joshua Kutryk y el cosmonauta de Roscosmos Sergey Teteryatnikov.
La nave se acopló al módulo Harmony 7 horas y 55 minutos después del despegue. La NASA ha confirmado que es el trayecto más rápido de una nave estadounidense hasta la ISS en toda la historia de la estación, cuando muchas tripulaciones de la Dragon tardaban más de un día en completar el mismo viaje. La misión llegaba con retraso. Estaba prevista para el 12 de septiembre, pero una fuga de oxidante en el sistema de propulsión de la cápsula obligó a aplazarla.
Los cuatro tripulantes pasarán unos seis meses en la estación. Entre sus tareas figuran la producción de tejidos derivados de células madre humanas para investigar enfermedades como las cardiovasculares o el párkinson, las pruebas de un sistema de cultivo de plantas casi autónomo y varios estudios sobre la salud de los astronautas en microgravedad. Tras un breve relevo volverá a la Tierra la tripulación de Crew-12, de la que forma parte la astronauta francesa de la Agencia Espacial Europea Sophie Adenot.
Un solo cohete para 130 clientes, Google incluido
Transporter-18 responde a otro modelo de negocio. Es una misión de viaje compartido en la que un único Falcon 9 reparte su capacidad entre decenas de clientes que no necesitan, o no podrían pagar, un cohete propio. Esta vez transportaba 130 cargas.
Entre ellas viajaban tres pequeños satélites respaldados por la NASA, pensados para probar nuevos sistemas de propulsión, estudiar cómo se desplazan el polvo y la radiación de alta energía en las galaxias e inspeccionar satélites inactivos. Esa última tarea corresponde al vehículo Otter de Starfish Space, que intentará acercarse a hasta cuatro satélites estadounidenses fuera de servicio para analizar su estado.
La carga más llamativa para el público tecnológico era el primer prototipo de Project Suncatcher, el proyecto con el que Google investiga si algún día tendrá sentido instalar infraestructura de inteligencia artificial en el espacio. El satélite, construido junto a Planet, lleva cuatro procesadores TPU de Google.
La compañía ya ha establecido contacto con él y asegura que funciona según lo previsto. Durante las próximas semanas medirá cómo soportan sus chips la radiación, los cambios extremos de temperatura y el estrés físico del lanzamiento.
La idea de fondo es aprovechar que, en órbita baja, los paneles reciben luz solar casi constante, pudiendo generar hasta ocho veces más energía que en la Tierra, aunque este prototipo solo busca comprobar si el hardware aguanta. De ahí a un centro de datos orbital queda mucho camino.
Un Falcon Heavy nocturno al servicio de los satélites espía
El cierre de la jornada fue el más vistoso. Un Falcon Heavy, el cohete más potente que SpaceX tiene en uso operativo, despegó con la misión NROL-97 para la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO), la agencia estadounidense que desarrolla y opera los satélites espía del país.
Era la primera vez que la NRO confiaba una carga al Falcon Heavy, que sumaba así su vuelo número 14. Lo que viajaba a bordo es clasificado y ni la agencia ni SpaceX han detallado su función, su órbita final o sus capacidades. La retransmisión terminó, a petición de la NRO, poco después de que los propulsores laterales regresaran a tierra.
Esos dos propulsores aterrizaron en las zonas LZ-1 y LZ-2 de Cabo Cañaveral menos de ocho minutos después del despegue. Para esta misión SpaceX volvió a poner en servicio la LZ-1, que había sido sustituida por la nueva LZ-40, situada junto a la plataforma 40. Esa zona ya la había ocupado por la mañana el propulsor de Crew-13. La reutilización alcanzó incluso a la cofia, la cubierta que protege la carga durante el ascenso. Según la NRO, ya había volado en la misión NROL-95 el pasado julio.
Por qué a SpaceX le compensa que sus cohetes repitan
Las cuatro recuperaciones son la parte menos visible del día y, probablemente, la más relevante para el negocio. El propulsor que lanzó Crew-13 volaba por tercera vez, después de una misión Starlink y de la Crew-12 de febrero. El de Transporter-18 completaba su vuelo número 25.
Durante décadas, cada lanzamiento obligaba a fabricar un cohete nuevo que acababa perdido tras el despegue. Reutilizar la primera etapa no convierte cada misión en barata, pero permite repartir el coste de fabricación entre muchos vuelos y, sobre todo, lanzar con más frecuencia sin multiplicar la producción.
Ese es el verdadero mérito de la jornada. No basta con tener tres cohetes listos, también hay que mantener en paralelo equipos de tierra, sistemas de seguimiento, zonas de aterrizaje y ventanas de lanzamiento en las dos costas de Estados Unidos.
Tres negocios distintos en el mismo calendario
Las tres misiones resumen bien de dónde salen los ingresos de SpaceX. Crew-13 representa los vuelos tripulados contratados por la NASA, Transporter-18 el mercado comercial de pequeños satélites y NROL-97 los contratos de defensa y seguridad nacional.
La triple jornada llegó además tres días después del vuelo 14 de Starship, el lunes 28 de septiembre. Eso significa que los tres cohetes que SpaceX tiene en activo volaron en apenas tres días.
Falcon 9 y Falcon Heavy funcionan ya como vehículos consolidados. Starship, en cambio, sigue en fase de pruebas como el sistema con el que la compañía aspira a llevar misiones de mayor capacidad a la Luna y Marte.
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