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Razer Viper V4 Pro, un ratón ligerísimo y hecho a medida no solo para jugar

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

El Razer Viper V4 Pro es un ratón diseñado para profesionales de los esports, gente que decide una partida en milésimas de segundo, pero sus dos grandes virtudes, la ligereza y la rapidez con la que responde, tienen tanto sentido en un torneo como en una jornada de trabajo. Yo lo uso en mi Mac mini para escribir, editar y moverme entre ventanas, y lo que termina de redondearlo es Synapse, el programa con el que se puede adaptar casi cualquier aspecto de su comportamiento.

Así es el Razer Viper V4 Pro

El Viper V4 Pro es la cuarta generación de la gama Viper, la familia de ratones inalámbricos que Razer orienta a los deportes electrónicos, y releva al Viper V3 Pro. Llegó al mercado en marzo de 2026 en dos colores, negro y blanco. La unidad que he utilizado es la White Edition, que pesa 50 gramos, uno más que la versión negra. Es un ratón para diestros, con seis botones programables, sin iluminación y con solo dos formas de conectarse, porque prescinde del Bluetooth.

Funciona con su propio receptor, el Razer HyperSpeed Wireless de 2.ª generación, o con cable, y se configura con Razer Synapse, que tiene versión para macOS y otra que funciona desde el navegador. En la caja vienen el ratón, el receptor, un cable USB-A a USB-C y unas pegatinas adhesivas para mejorar el agarre.

Foto: Nacho Grosso

Cincuenta gramos que se notan en cada movimiento

Cincuenta gramos es una cifra que cuesta imaginar hasta que se tiene el ratón en la mano. Es la mitad de lo que pesa un Magic Mouse de Apple, y la diferencia se nota desde el primer gesto. El cursor arranca con un leve movimiento de los dedos, sin tener que vencer la inercia del propio ratón, y se detiene exactamente donde lo dejas, sin pasarse de largo. Cada desplazamiento pide menos fuerza que con un ratón convencional, y al final de una jornada de ocho horas eso suma.

La carcasa es cerrada, sin los agujeros que muchos ratones ultraligeros usan para recortar gramos, y al apretarla no cruje ni cede. Tampoco hay sensación de que el peso esté descompensado hacia delante o hacia atrás, de modo que el ratón se desliza en bloque.

Razer describe su forma como simétrica, aunque los dos botones laterales están solo en el lado izquierdo, así que únicamente sirve para diestros. La marca lo recomienda para quienes lo sujetan apoyando sobre todo los dedos, más que la palma entera. Mide unos 127 milímetros de largo, 64 de ancho y 40 de alto, un tamaño medio, y quien apoya toda la mano puede echar en falta algo más de volumen en la parte trasera.

El acabado es mate y suave, con un tratamiento que Razer llama smooth-touch y que agarra sin resultar pegajoso. Los botones laterales están separados entre sí para evitar pulsaciones accidentales. No hay luces ni efectos RGB, y el logotipo va impreso en la carcasa, así que sobre una mesa de oficina pasa por un periférico más. En la base, dos deslizadores de gran tamaño ayudan a que el ratón corra sobre la alfombrilla con muy poco rozamiento, y junto al sensor está el botón que lo enciende y cambia la sensibilidad.

Foto: Nacho Grosso

Una respuesta inmediata, del sensor al clic

La otra cualidad que define al Viper V4 Pro es la rapidez con la que transforma cada gesto en pantalla. El cursor sigue a la mano sin un instante de desfase, también en modo inalámbrico, que tradicionalmente se asociaba a cierta demora frente al cable. Razer atribuye esa inmediatez a la segunda generación de su conexión HyperSpeed Wireless, que según la marca reduce la latencia un 55 % respecto a la anterior, y a un sensor que, siempre según sus datos, tarda 0,36 milisegundos en reflejar un movimiento.

Para quien trabaja, esa inmediatez se nota sobre todo en las tareas de precisión. Seleccionar un fragmento concreto de texto, arrastrar un archivo hasta una carpeta pequeña o ajustar un recorte en una foto resulta más directo cuando el puntero responde sin titubeos.

El sensor alcanza 50.000 PPP, las siglas de puntos por pulgada, que miden cuánto se desplaza el cursor en pantalla por cada pulgada, unos 2,5 centímetros, que recorre el ratón sobre la mesa. A más PPP, menos hay que mover la mano. Nadie trabaja a esa cifra, y no hace falta. El seguimiento se mantiene estable tanto en movimientos lentos como en los rápidos. Yo lo tengo configurado en 3.260 PPP, un valor que me permite cruzar la pantalla con un giro corto de muñeca sin perder precisión al seleccionar texto.

La tasa de sondeo, que indica cuántas veces por segundo informa el ratón de su posición, puede llegar a 8.000, aunque para trabajar no he encontrado motivo para pasar de 1.000, y subirla castiga la batería.

Los botones principales siguen la misma lógica. Sus interruptores son ópticos y detectan la pulsación mediante un haz de luz, sin contacto metálico. Los interruptores mecánicos necesitan una pequeña espera tras cada clic para filtrar los rebotes del metal, y los ópticos se la ahorran, de modo que la pulsación se registra en cuanto el botón baja.

Ese mismo diseño evita el clásico doble clic fantasma que aparece cuando el metal se desgasta con los años. Razer asegura que aguantan más de 100 millones de clics, una promesa imposible de comprobar sin años de uso, pero con una base técnica sólida. Los laterales son mecánicos, aunque la marca les atribuye una latencia de apenas 0,33 milisegundos.

La rueda también es óptica, y la marca afirma que es 3,3 veces más fiable que una mecánica. Avanza por pasos marcados, con un tacto definido que ayuda a moverse línea a línea en un documento largo. Le falta una rueda lateral para el desplazamiento horizontal, algo que sí incluyen muchos ratones de productividad.

Foto: Nacho Grosso

Synapse, botones y atajos a medida

Si la ligereza y la respuesta son las virtudes físicas del Viper V4 Pro, Synapse es lo que lo convierte en una herramienta de trabajo. El programa funciona ya en macOS, está en español y reparte sus opciones en cinco pestañas, Personalizar, Rendimiento, Activación, Calibración y Opciones avanzadas. La cantidad de ajustes impone al principio, pero dedicarle un rato tiene recompensa.

Desde Personalizar se asigna una función distinta a cada botón. En mi perfil, los dos laterales figuran como botones 4 y 5 del ratón, que muchas aplicaciones interpretan como atrás y adelante, pero pueden convertirse en cualquier combinación de teclas, en macros que encadenan varias acciones o en accesos propios de macOS, como copiar, pegar, abrir Spotlight o forzar la salida de una aplicación. Para alguien que escribe y edita a diario, tener copiar y pegar bajo el pulgar ahorra cientos de viajes de la mano al teclado.

La función Hypershift añade una segunda capa. Mientras se mantiene pulsado el botón elegido como modificador, el resto cambia de función, de manera que seis botones físicos ofrecen casi el doble de acciones. Synapse permite además crear varios perfiles y alternar entre ellos, uno para escribir y otro para editar fotos, por ejemplo, y decidir qué indica cada una de las tres luces del receptor.

Todo lo que se configura queda guardado en la memoria interna del ratón. Si lo conectas a otro ordenador, como un portátil corporativo donde no puedes instalar programas, la sensibilidad y los botones siguen como los dejaste. Para cambiar algo en ese equipo existe Synapse Web, que funciona desde el navegador.

Sensibilidad y precisión, ajustadas al detalle

En la pestaña Rendimiento se definen hasta cinco niveles de sensibilidad, entre los que se salta con el botón inferior. Los valores no tienen que ser redondos, porque la marca permite ajustar los PPP en pasos muy pequeños. Mi perfil usa 3.260 como nivel principal y conserva el resto de valores de fábrica, 800, 1.600, 3.200 y 6.400.

Captura: Nacho Grosso

La sensibilidad dinámica ajusta cómo cambia la velocidad del cursor según lo rápido que muevas la mano, de forma que los gestos lentos ganan precisión y los rápidos recorren más pantalla, algo práctico con monitores grandes o con dos pantallas.

La herramienta de rotación corrige el ángulo del sensor para quien sujeta el ratón ligeramente girado, y así un movimiento horizontal de la mano produce una línea horizontal en pantalla. El rastreo asimétrico permite fijar, en hasta 26 niveles, a qué altura deja de leer el sensor cuando levantas el ratón y cuándo vuelve a hacerlo al apoyarlo, lo que evita que el cursor dé saltos al recolocarlo en la mesa.

Captura: Nacho Grosso

El replicador de sensibilidad está pensado para quien viene de otro ratón. Mide cómo responde el modelo anterior y traslada esa velocidad al Viper, de modo que el cursor se comporta igual desde el primer día. En Calibración, el sensor se ajusta a la superficie sobre la que se usa. Y el conmutador inteligente de la tasa de sondeo sube la frecuencia automáticamente al abrir un juego a pantalla completa, para quien trabaja y juega en el mismo equipo sin querer gastar batería durante la jornada.

La otra cara de tanta opción es la complejidad. Synapse está pensado para usuarios que ajustan cada parámetro, y puede abrumar a quien solo quiere cambiar la velocidad del cursor. Funciona bien, pero no es tan directo como el software de otros ratones orientados a la oficina.

Un receptor con forma de cúpula y sin Bluetooth

El receptor es una pequeña semiesfera que se coloca sobre la mesa, con una base lastrada para que no se desplace y una antena que, según Razer, mejora la intensidad de la señal. En su frontal, tres luces informan de la calidad de la conexión, la batería y la tasa de sondeo, con colores que pasan del verde al rojo según el estado. Se conecta al ordenador con el mismo cable que carga el ratón, que tiene USB-C en un extremo y USB-A en el otro. Echo de menos que sea USB-C en ambos.

El gran pero para la oficina es la ausencia de Bluetooth. El Viper V4 Pro no puede emparejarse directamente con un iPad ni alternar entre dos ordenadores pulsando un botón, y llevarlo en la mochila implica cargar con la cúpula y con el cable. Permite, al menos, seguir trabajando conectado cuando la batería se agota, y como el puerto está en el frontal del ratón, se puede usar mientras carga.

Foto: Nacho Grosso

Una batería que promete semanas

Razer da hasta 180 horas de autonomía con la tasa de sondeo a 1.000 y unas 45 horas a 8.000. Son cifras de fabricante, pero incluso con margen el cálculo sale favorable. Con jornadas de ocho horas, 180 horas equivalen a más de 22 días laborables, cerca de un mes de trabajo entre cargas, y casi el doble de lo que la marca prometía para el Viper V3 Pro. Synapse muestra el porcentaje exacto en la esquina superior de la ventana, y la luz del receptor avisa cuando conviene enchufarlo.

Disponibilidad y precio

El Razer Viper V4 Pro está a la venta desde marzo en negro y en blanco. En la tienda oficial de Razer en España cuesta desde 179 euros. Comprado directamente a la marca, incluye hasta dos años de garantía y 14 días para devolverlo.

Ligero, rápido y configurable, con la conectividad como asignatura pendiente

Lo mejor del Viper V4 Pro se resume en tres cosas que se agradecen tanto jugando como trabajando. Pesa tan poco que mover el cursor apenas cuesta esfuerzo, responde sin un solo instante de retraso y, gracias a Synapse, puede adaptarse con un nivel de detalle que pocos ratones permiten, desde atajos de macOS bajo el pulgar hasta la altura a la que el sensor deja de leer. A eso se suman unos interruptores ópticos que atacan el fallo que suele jubilar a los ratones de oficina, una batería que promete semanas y una memoria interna que lleva la configuración contigo.

Pero hay que concretar que le falta Bluetooth, no permite alternar entre varios dispositivos, el cable obliga a buscar un puerto USB-A o un adaptador, no tiene rueda horizontal y deja fuera a los zurdos. Por 179 euros hay ratones de productividad que resuelven todo eso. La diferencia es que ninguno de ellos ofrece esta combinación de ligereza, rapidez y control. Para quien trabaja siempre en el mismo escritorio y valora la precisión por encima de la conectividad, el Viper V4 Pro es una compra con mucho sentido.