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ENERGÍA

103 GW de pedidos en un año y esperas de más de cinco: los centros de datos de IA llevan al límite la fabricación de turbinas de gas

Los pedidos mundiales de turbinas de gas llegaron a unos 103 gigavatios (GW) en 2025, un 72 % más que el año anterior, y algunas de las grandes tardan ya más de cinco años en entregarse. Lo recoge un informe del Laboratorio Nacional de Oak Ridge (ORNL), el Laboratorio Nacional de Tecnología Energética (NETL) y la Gas Turbine Association, que el ORNL presentó el 30 de octubre de 2026.

El documento resume un taller celebrado el 31 de marzo y el 1 de abril en Knoxville (Tennessee) con unos 70 participantes, entre ellos cuatro fabricantes de turbinas: GE Vernova, Mitsubishi Heavy Industries, Siemens Energy y Solar Turbines.

Pedidos de más de 1.000 turbinas

Las cifras de mercado las aportó Anthony Brough, de la consultora Dora Partners & Company, que sigue más de 56.000 turbinas instaladas en todo el mundo. Según el informe del taller, los pedidos de 2025 superaron con holgura las 1.000 unidades, un 39 % más que en 2024, y Brough calcula que otros 15 a 30 GW se firmaron sin anunciarse.

Una turbina de gas quema gas natural para hacer girar un generador y puede subir potencia en poco tiempo, justo lo que piden los centros de datos de inteligencia artificial: las instalaciones de nueva generación necesitarán de tres a cinco gigavatios cada una, según el resumen ejecutivo.

Según el informe, los pedidos ligados a centros de datos y generación distribuida se multiplicaron por más de veinte en un año. La futura central de Blue Energy en Texas arrancaría con dos turbinas 7HA.02 de GE Vernova para alimentar un centro de datos cercano y añadiría reactores nucleares después.

Dora Partners calcula para 2026-2035 unos 354.000 millones de dólares en grupos de generación nuevos y más de 437.000 millones en servicios de posventa, lo que su firma describe como su previsión a diez años más fuerte.

Las mismas fundiciones que los aviones

Los álabes, toberas y paletas de la zona más caliente de la turbina se funden en superaleaciones de un solo cristal. El informe resume la intervención de Jeremee Wetherby, de GE Vernova, señalando que salen de un número «ínfimo» de fundiciones en el mundo, por las que compiten todos los fabricantes.

Jeremee Wetherby, de GE Vernova, presenta la visión de los fabricantes en el taller celebrado en Knoxville. (Foto: ORNL)

Según el documento, el paso de las turbinas de clase F a las de clase H supuso un aumento de tamaño de alrededor del 40 %, mientras se reducía el número de forjas capaces de fabricar sus discos y carcasas. Solo un puñado de instalaciones en el planeta puede producirlas.

Esas fundiciones y forjas trabajan también para la aviación. En marzo de 2026 había más de 16.000 aviones comerciales pendientes de fabricación, al menos 32.000 motores, frente a una cartera de entre 2.200 y 2.600 turbinas industriales.

Al mercado han llegado incluso empresas que convierten motores de avión. ProEnergy vende la PE6000, una planta de 50 megavatios montada con motores CF6 de GE retirados, y según el informe recibió pedidos de más de 30 unidades en 2025, mientras Boom Supersonic ha comprometido un motor de 42 megavatios, todavía sin fabricar, para un contrato de 1,2 GW con Crusoe Energy.

Cobalto, renio y polvo de carburo

El cobalto, el itrio, el hafnio, el renio y el polvo de carburo de wolframio son imprescindibles en las aleaciones y los recubrimientos de estas máquinas, y el informe advierte de que el precio de algunos se ha cuadruplicado en meses tras una interrupción del suministro. Alrededor del 70 % de la producción de polvo de carburo que antes se hacía en Estados Unidos se ha trasladado a China.

Carpenter Technology ha comprometido unos 450 millones de dólares para ampliar su capacidad de fusión de aleaciones premium y Haynes está duplicando su fusión por inducción al vacío, pero los dos panelistas de esas empresas insistieron en que el dinero no basta sin metalúrgicos que sepan manejar esos procesos.

Reparar antes que fabricar

Buena parte de la flota mundial se instaló hacia el año 2000 y entra ahora en revisiones mayores, así que los fabricantes deben atender a la vez máquinas nuevas y viejas. Solo la familia HA de GE Vernova suma 128 turbinas en 21 países y superó en mayo los 4 millones de horas de operación comercial, según la nota de la compañía.

Edgar Lara-Curzio, director de programas de recursos energéticos del ORNL y presidente del taller, explicó en la nota del laboratorio que el encuentro nació de «una confluencia de fuerzas que están transformando el panorama de la demanda de turbinas de gas industriales». Hasta que haya «una expansión fundamental de la infraestructura de fabricación nacional», añadió, existe «una necesidad inmediata de tecnologías que mejoren los rendimientos».

El informe apunta a la fabricación aditiva (impresión 3D de metal) para piezas de modelos antiguos, componentes con canales de refrigeración complejos y moldes rápidos de fundición, con la meta de reducir a la mitad los tiempos de impresión. También propone gemelos digitales, modelos virtuales que replican una máquina o una fábrica, para anticipar fallos y planificar el mantenimiento, y más inversión en reparar piezas en lugar de sustituirlas.

Ingenieros que se jubilan sin relevo

Los especialistas en fundición de monocristal, proyección térmica, forja de precisión y reparación se jubilan más deprisa de lo que se forman sus sustitutos, y según el informe esa pérdida ya reduce la capacidad de producción.

Las propuestas pasan por programas de aprendices, alianzas con universidades y más apoyo al programa University Turbine Systems Research del Departamento de Energía. Lara-Curzio señaló que el taller sirvió para identificar áreas en las que la colaboración entre industria, universidades y laboratorios nacionales puede ayudar a resolver los problemas de fabricación y suministro.

Fuera del gas, Estados Unidos ha ofrecido a Constellation un préstamo condicional para aumentar la potencia de ocho centrales nucleares y Google apuesta por una central eléctrica virtual de 1 gigavatio.

Hasta 30 GW de pedidos sin confirmar

Parte de las cifras sale de la base de datos privada de Dora Partners y de estimaciones del propio Brough, como esos 15 a 30 GW no anunciados, que el informe no permite comprobar de forma independiente. El propio Brough admitió en Knoxville que cualquier modelo de previsión está equivocado en el momento en que se termina, y el documento recoge conclusiones de un taller con la industria, sin mediciones propias del laboratorio.

Brough prevé que los pedidos de grandes turbinas se moderen hacia 2029 y que los precios, muy al alza desde 2023, no vuelvan a aquellos niveles en esta década. También avisó de que «cualquier participante del sector que no preste atención a las renovables a escala de red está ignorando la realidad», y el informe no fija calendario ni presupuesto para las inversiones públicas que propone.

El informe, «2026 Innovating the Gas Turbine Supply Chain Workshop» (ORNL/TM-2026/4585), se ha publicado en OSTI, el repositorio del Departamento de Energía de Estados Unidos.

Crédito de la imagen: GE Vernova.