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INGENIERÍA Y MEDIO AMBIENTE

Londres cargó 1.500 barcos con 3 millones de toneladas de arcilla de sus túneles y resucitó un humedal con 38.000 aves

¿Qué se hace con la montaña de tierra que sale al perforar una línea de tren bajo el centro de Londres? En el caso de Crossrail, la obra que dio vida a la línea Elizabeth, buena parte acabó en barco en Wallasea, una isla agrícola de Essex.

Allí, más de 3 millones de toneladas de arcilla sirvieron para levantar el terreno y dejar entrar el mar de forma controlada. El resultado es una marisma (una zona de barro y hierbas que se inunda con las mareas) que en diciembre de 2023 reunió unas 38.000 aves y que en 2026 ha estrenado 21 islas.

Un muelle flotante para la arcilla

La operación empezó mucho antes de la primera descarga. En enero de 2011 arrancó la construcción de un muelle formado por dos pontones de acero (plataformas flotantes) de 800 toneladas cada uno, con 180 metros de largo y 15 de ancho.

Podía recibir a la vez dos barcos de 90 metros con 2.500 toneladas de carga cada uno y descargar hasta 10.000 toneladas en 24 horas. Una cinta transportadora de 800 metros llevaba la tierra hasta la zona de acopio. ¿El truco? Un tramo flexible sobre el pontón que se adaptaba a mareas de hasta 6 metros, como una pasarela que sube y baja con el agua.

La arcilla no iba directa del túnel al barco. Lo que arrancaban las tuneladoras viajaba antes en camión o en tren hasta puntos de transbordo como Barking, en el este de Londres, o Northfleet, en Kent.

150.000 camiones menos en la carretera

Entre agosto de 2012 y abril de 2015 hicieron falta unos 1.500 viajes de ida y vuelta, según la Institución de Ingenieros Civiles británica. Hacerlo por carretera habría supuesto unos 150.000 viajes de camión.

Imagina una fila de camiones saliendo de Londres sin parar durante casi tres años. Eso es lo que se evitó. De hecho, Crossrail asegura que el 80% del transporte de su tierra excavada, medido en toneladas por kilómetro recorrido, se hizo en tren o por agua.

Wallasea fue el gran destino, pero no el único. La obra sacó más de 7 millones de toneladas de material y reaprovechó el 98%, también en vertederos, un campo de golf o fincas. Es la lógica que lleva a buscar salida a residuos incómodos como los cascos de barcos abandonados.

Por qué hubo que subir el terreno

Wallasea era tierra de cultivo protegida por diques, y gran parte del suelo estaba por debajo del nivel del mar. Abrir el dique sin más habría dejado entrar demasiada agua.

¿Tanto importa? Mucho. Según la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles, sin el relleno habrían entrado unos 11 millones de metros cúbicos de agua de mar, y con la arcilla ese volumen se quedó en unos 2 millones. La consultora ABPmer lo ajustó con modelos de mareas por ordenador para no dañar el estuario vecino del río Roach.

Con el terreno ya moldeado, en julio de 2015 las máquinas derribaron 300 metros del dique. El mar entró y formó Jubilee Marsh, 115 hectáreas de antiguas tierras de cultivo con siete islas artificiales, lagunas saladas y llanuras de barro.

Antes hubo otra mudanza, eso sí. Se trasladaron más de 8.200 lagartijas, 150 ratas de agua y 40 víboras para que no acabaran sepultadas bajo la arcilla.

Un refugio que no deja de crecer

Los recuentos respaldan el experimento. En diciembre de 2023 la RSPB, la sociedad británica que protege las aves y gestiona la reserva, contó unas 38.000 aves. Cuatro especies (chorlito gris, correlimos gordo, cuchara común y aguja colipinta) aparecen en cantidades de importancia internacional.

En enero de 2025 anunció la compra de otras 100 hectáreas (unos 140 campos de fútbol) para crear una laguna de agua dulce y praderas con arbustos. En la práctica, el refugio sigue creciendo.

La última novedad llegó con un programa de restauración financiado por el Gobierno británico y concluido en febrero de 2026, que ha dejado 21 islas nuevas en una laguna situada detrás del dique. ¿Para qué más islas? Con la subida del nivel del mar escasean en Essex los sitios seguros donde avocetas y chorlitos dorados descansan en marea alta, y estas no se inundan.

El Ministerio de Medio Ambiente británico calcula que el proyecto completo abarca unas 900 hectáreas y que cada hectárea captura unas 2 toneladas de carbono al año. No está mal para una tierra que salió de las tripas de una tuneladora.

Los datos técnicos del traslado de la tierra excavada se han publicado en la web de Crossrail Learning Legacy.

Crédito de la imagen: Trevor Harris (Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0).