20.200 millones de dólares en motores Rolls-Royce para que el bombardero B-52 vuele hasta 2050: EEUU da luz verde a su desarrollo y pone en producción su radar
El Milestone B de los motores llegó el 1 de junio y el Milestone C del radar el 21 de agosto; dos aviones de prueba entrarán en el taller de Boeing en San Antonio en los próximos meses.
EEUU empieza a levantar en California la nueva fábrica del bombardero B-21: más de 92.900 m² para subir un 25 % su capacidad anual de producción
EEUU se prepara para hacer un cambio sin precedentes en la base de morón y avisa: nueva plataforma para 9 bombarderos B-52

La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha dado luz verde a dos de los cambios más profundos del bombardero B-52: ocho motores nuevos de Rolls-Royce por avión, dentro de un programa valorado en 20.200 millones de dólares, y un radar de barrido electrónico que ya tiene contratos de producción. La Secretaría de la Fuerza Aérea lo anunció el 15 de septiembre en una nota publicada en af.mil.
El 1 de junio dio el Milestone B al programa de sustitución de motores, conocido como CERP, y el 21 de agosto concedió el Milestone C al programa de modernización del radar, llamado RMP. Un Milestone es un hito formal del Pentágono: el B autoriza la fase de ingeniería y desarrollo, y el C permite empezar la producción inicial a baja cadencia.
Según la nota oficial, estas mejoras mantendrán al avión «operativamente relevante hasta 2050 y más allá» como pilar de la Tríada Nuclear, el conjunto de misiles terrestres, submarinos y bombarderos con armas nucleares. El último B-52 se entregó a la Fuerza Aérea en octubre de 1962.
Dos hitos seguidos para el futuro B-52J
El general de brigada Timothy Spaulding, director de la Dirección de Bombarderos del Centro de Gestión del Ciclo de Vida de la Fuerza Aérea (AFLCMC), atribuyó los dos hitos consecutivos a la madurez de ambos programas y a la colaboración entre la Oficina del Programa B-52, Boeing, Rolls-Royce y Raytheon.
El avión con todos los cambios pasará a llamarse B-52J.

Ocho motores Rolls-Royce F130 y 20.200 millones de dólares
El CERP sustituye los TF33 originales de Pratt & Whitney por motores F130 de Rolls-Royce, derivados de un modelo comercial. El cambio incluye también generadores que aumentan la potencia eléctrica disponible a bordo.
Con el Milestone B, la Fuerza Aérea fijó por primera vez la línea base oficial del programa. El coste total de adquisición se estableció en 20.200 millones de dólares, que incluyen investigación, desarrollo, pruebas, compras y obras militares, y de esa cifra ya se han gastado 2.600 millones desde 2018.
La nota explica que esa base tiene en cuenta «la complejidad de integrar nuevos sistemas en una estructura de 70 años». Las primeras pruebas en túnel de viento detectaron una distorsión del flujo de aire en la entrada del motor, y los ingenieros rediseñaron la góndola y la toma de aire antes de cerrar la revisión crítica de diseño con Boeing y Rolls-Royce en mayo de 2026.
Rolls-Royce terminó en febrero las pruebas de altitud y operabilidad del F130 en el Complejo de Desarrollo de Ingeniería Arnold (AEDC), en Tullahoma (Tennessee), según la nota de Rolls-Royce del 24 de febrero.
Rolls-Royce muestra el arranque de las pruebas del motor F130 destinado al B-52. Vídeo: Rolls-Royce
Un radar AESA primo de los del F-15 y el F/A-18
El RMP retira el APQ-166, un radar analógico de los años ochenta, y monta el APQ-188. Es un radar AESA, de barrido electrónico activo, que apunta su haz sin mover la antena y que la Fuerza Aérea describe como «primo de los radares del F-15 y el F/A-18».
El mismo 21 de agosto el programa adjudicó contratos de producción inicial a Raytheon para los radares y a Boeing para los kits de integración, empezando por un primer lote de cuatro kits. El plan prevé cinco lotes y un total de 74 kits.
El anuncio de contratos del Departamento de Guerra del 25 de agosto detalla que Raytheon recibió un contrato con un techo de 603 millones de dólares para producir y mantener el AN/APQ-188 hasta el 20 de agosto de 2031. Ese mismo anuncio recoge un pedido aparte a Boeing de hasta 162,97 millones de dólares para fabricar en San Antonio (Texas) los kits del nuevo sistema de soportes de bombas, con entrega prevista hasta diciembre de 2028.
Dos aviones de prueba rumbo a San Antonio
En los próximos meses, los dos B-52 elegidos para las pruebas entrarán en las instalaciones de Boeing en San Antonio, donde recibirán a la vez los motores y el radar, y después se probarán en la base de Edwards, en California, según la nota del AFLCMC sobre la revisión de diseño.
La Fuerza Aérea añade que las evaluaciones estructurales confirmaron que el fuselaje conserva vida a fatiga para operar hasta bien entrada la década de 2050. De los 744 B-52 construidos quedan 76 en servicio, según la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO), y seguirán volando mientras Northrop Grumman levanta en California la fábrica del nuevo bombardero B-21 Raider.
El bombardero sigue muy presente en Europa, donde EEUU planea una nueva plataforma para B-52 en la base de Morón, y la Fuerza Aérea ya ha demostrado que puede devolver al servicio bombarderos retirados, como el B-1B rescatado del cementerio de Arizona.
Lo que advierte la oficina de auditoría del Congreso
Los hitos llegan con retraso. La GAO, que audita al Gobierno para el Congreso, publicó el 31 de julio un informe sobre la modernización del B-52 en el que escribe que el CERP y el RMP «han sufrido aumentos de coste de más del 30 % y retrasos de calendario de más de 3 años» desde que empezaron.
El informe señala que el Milestone B de los motores llegó con 32 meses de retraso, que los ensayos en vuelo de desarrollo no empezarán hasta el primer trimestre del año fiscal 2029 y que la capacidad operativa inicial se prevé para 2033. Sobre el radar, la GAO advierte de que empezará a producirse «con poco ensayo en vuelo de desarrollo completado: solo 2 de los 18 meses previstos».
Según la GAO, el coste estimado de adquisición del CERP, que en su cálculo solo incluye desarrollo y compras, había subido más de un 38 % desde 2018 hasta superar los 15.400 millones de dólares en 2025, y en enero de 2026 la Fuerza Aérea aún no había fijado una línea base.
La GAO recomendó retrasar la decisión de producción del CERP hasta analizar el efecto de los últimos sobrecostes y retrasos, y la Fuerza Aérea solo aceptó esa recomendación en parte. Ninguno de los dos hitos demuestra todavía cómo se comportarán el F130 y el APQ-188 en un B-52 en vuelo, porque los dos aviones de prueba aún no han entrado en el taller.
Crédito de la imagen: Fuerza Aérea de EEUU (sargento maestre Eric Summers Jr.).