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ALTA VELOCIDAD

De 2h50 a 1h15 entre Oporto y Lisboa: arrancan las obras de la alta velocidad en Portugal, con trenes a 300 km/h y nuevo puente sobre el Duero

El tramo Porto-Campanhã–Oiã tendrá 8 kilómetros de túneles, 19 kilómetros de puentes y viaductos y un puente nuevo sobre el Duero, y la línea completa dejará el viaje en 1 hora y 15 minutos.

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Infraestruturas de Portugal (IP), la empresa pública que gestiona las carreteras y el ferrocarril del país, y el consorcio AVAN iniciaron el lunes 12 de octubre de 2026, en Aveiro, la construcción del primer tramo de la línea de alta velocidad en Portugal entre Oporto y Lisboa, con un coste de unos 2.000 millones de euros. Cuando la línea esté completa, el viaje directo entre las dos ciudades durará cerca de 1 hora y 15 minutos, frente a las 2 horas y 50 minutos actuales con tres paradas.

El tramo une la estación de Porto-Campanhã con Oiã, en el distrito de Aveiro. Según la nota de Infraestruturas de Portugal, tendrá 71 kilómetros de vía doble electrificada, «preparada para velocidades de hasta 300 km/h», con unos 8 kilómetros de túneles y 19 kilómetros de puentes y viaductos.

Un puente nuevo sobre el Duero y una estación bajo Gaia

El contrato incluye adaptar la estación de Campanhã, en Oporto, a la alta velocidad y construir una estación subterránea nueva en Santo Ovídio, en Vila Nova de Gaia. También prevé un nuevo puente rodoferroviario sobre el río Duero, que llevará a la vez carretera y vía de tren.

A la altura de Canelas, un ramal de unos 8,3 kilómetros conectará la vía nueva con la Linha do Norte, la principal línea convencional entre Lisboa y Oporto. Por ese enlace, los trenes podrán llegar a la actual estación de Aveiro, que IP adaptará a la alta velocidad. En total, la obra atraviesa diez municipios, de Oporto a Oliveira do Bairro.

Trazado de la línea de alta velocidad Oporto-Lisboa con sus tres fases y los tramos Porto-Oiã, Oiã-Soure y Soure-Carregado. (Imagen: Infraestruturas de Portugal)

Siete constructoras portuguesas y unos 2.000 millones de euros

El tramo se construye como una asociación público-privada. AVAN Norte, el consorcio adjudicatario, reúne a siete constructoras portuguesas: Mota-Engil, Serena, Teixeira Duarte, Casais, Alves Ribeiro, Conduril y Gabriel Couto, según el comunicado del Ministerio de Infraestructuras y Vivienda.

El contrato de concesión se firmó el 29 de julio de 2025 y dura 30 años. Los cinco primeros son para diseñar, expropiar, financiar, construir y certificar la línea, y los 25 restantes, para mantenerla y ponerla a disposición de los trenes.

De los unos 2.000 millones que calcula el Gobierno, 875 millones llegan en préstamo del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y 480 millones, en subvención del Mecanismo Conectar Europa, el fondo de la UE para grandes redes de transporte.

El préstamo es el primer tramo de un paquete de 3.000 millones que el banco aprobó en 2024 para toda la línea. En la nota del BEI de aquella firma, su presidenta, Nadia Calviño, destacó que será el primer tren de alta velocidad del país y que bajará el tiempo de viaje de casi tres horas a poco más de una. El banco calcula que la línea servirá a unos 10 millones de pasajeros al año.

Un acto con el Gobierno y la Comisión Europea

Al acto asistieron el ministro de Infraestructuras y Vivienda, Miguel Pinto Luz, y Philippe Chantraine, jefe de la unidad de inversión en transporte de la Dirección General de Movilidad y Transportes (DG MOVE) de la Comisión Europea.

Paulo Carmona, presidente del consejo de administración ejecutivo de IP, dijo que el arranque del tramo «marca el paso de la planificación a la ejecución» de uno de los proyectos de infraestructura más relevantes para el ferrocarril portugués. Lo atribuyó al esfuerzo conjunto del Estado, de IP, de las instituciones europeas, de los municipios y de los socios privados.

Carlos Mota Santos, que representa al consorcio AVAN y preside el grupo Mota-Engil, destacó que la obra la inicie «un consorcio formado exclusivamente por empresas portuguesas». Pinto Luz, en el comunicado del Gobierno, situó las líneas de alta velocidad, junto al Nuevo Aeropuerto de Lisboa, entre las mayores obras que el país llevará a cabo en este siglo.

Presentación del tramo Porto-Oiã, la primera fase de la alta velocidad Lisboa-Oporto. Vídeo: Infraestruturas de Portugal

Una línea solo para viajeros que libera la vía de cercanías

La línea de alta velocidad Oporto-Lisboa se dedicará solo a viajeros de media y larga distancia y se construirá en ancho ibérico, el mismo de la red convencional portuguesa. Por eso los trenes podrán pasar de una red a otra en varios puntos y llegar también a Aveiro, Coimbra y Leiria.

La nota de IP explica que, al llevar los servicios de largo recorrido más rápidos a la vía nueva, quedará capacidad libre en la Linha do Norte para los trenes de cercanías, los regionales y los de mercancías.

El Gobierno vincula además la obra a la conexión con España. Según su comunicado, la red portuguesa permitirá unir Lisboa y Madrid en unas 3 horas de aquí a 2034, un corredor cuyos avances el X Foro Ibérico pidió revisar de forma pública cada seis meses. La página de IP también prevé unir Oporto y Vigo en unos 50 minutos. Ambas líneas pertenecen al Corredor Atlántico de la Red Transeuropea de Transporte, una pieza del plan de la UE para unir España, Francia y Portugal en tren.

Lo que falta para viajar en 1 hora y 15 minutos

El tramo que empieza ahora es solo el primero. Según la página del proyecto de alta velocidad de IP, la conclusión de Porto-Oiã está prevista para 2030.

El segundo tramo de la primera fase, Oiã-Soure, de unos 61 kilómetros, aún no está adjudicado. IP espera adjudicarlo antes de que termine 2026, firmar el contrato en el primer semestre de 2027 y construirlo entre 2028 y 2032. Un primer concurso, lanzado en julio de 2024, quedó desierto por falta de ofertas válidas.

La segunda fase, entre Soure y Carregado, de unos 128 kilómetros, tiene declaración de impacto ambiental desde julio de 2025, pero su concurso sigue pendiente. IP la sitúa en obras entre 2028 y 2033. La tercera, de Carregado a la estación de Lisboa-Oriente, de unos 37 kilómetros, solo figura en la infografía de IP con un horizonte posterior a 2032.

La financiación tampoco está cerrada. En enero de 2025, IP pidió otros 955 millones al Mecanismo Conectar Europa para la primera fase y la Comisión Europea rechazó la solicitud porque las peticiones superaban con mucho el dinero disponible. Las fuentes oficiales tampoco dan todavía el coste total de la línea completa ni una fecha para el primer viaje Oporto-Lisboa en 1 hora y 15 minutos.

Crédito de la imagen: Infraestruturas de Portugal.