El submarino S-82 «Narciso Monturiol» dejó atrás el muelle de Cartagena el 25 de junio de 2026 y comenzó sus pruebas de mar con una primera navegación en superficie. Se movió con sus propios sistemas de propulsión y Navantia mantiene como meta entregarlo a la Armada antes de que termine el año.
Es el segundo buque del programa S-80, diseñado y construido en España para renovar la flota submarina. Hay, eso sí, un matiz importante. El S-82 no recibirá de salida el sistema BEST-AIP que permite permanecer semanas bajo el agua, sino que lo incorporará durante su primera gran revisión.
La primera salida
¿Qué se comprueba en una navegación así? Los equipos de Navantia y la Armada observan cómo responden la propulsión, la dirección del buque y otros sistemas en condiciones reales. No es una travesía de exhibición, sino un examen en el mar.
Navantia calificó esta salida como «un paso muy importante en el proyecto». El camino hasta aquí incluyó la ceremonia celebrada el 3 de octubre de 2025 y la puesta en el agua mediante un dique flotante el 17 de noviembre, antes de las pruebas en puerto.
Hecho en Cartagena
El Narciso Monturiol mide 80,8 metros de largo, tiene 7,3 metros de diámetro y desplaza cerca de 3.000 toneladas cuando está sumergido. Su automatización permite operarlo con 32 marinos y reservar ocho plazas para personal adicional.
El programa incluye cuatro unidades. El S-81 «Isaac Peral» ya está en servicio, mientras el S-83 «Cosme García» y el S-84 «Mateo García de los Reyes» siguen avanzando en el astillero de Cartagena.
Navantia calcula que el proyecto sostiene más de 6.000 empleos y reúne a alrededor de cien empresas colaboradoras. Eso no significa que cada componente sea nacional, ya que el núcleo del sistema de combate se desarrolló junto a Lockheed Martin. En la práctica, el valor estratégico está en que España conserva el diseño, la integración y el apoyo del submarino durante su vida útil.
Qué puede hacer
El S-82 es un submarino convencional, no nuclear. Sus generadores diésel producen electricidad, las baterías la almacenan y un motor eléctrico mueve la hélice. Bajo el agua, reducir el uso de maquinaria ruidosa ayuda a pasar desapercibido, algo básico en este tipo de buques.
La clase S-80 está pensada para vigilar, recopilar información, proteger fuerzas navales y actuar contra submarinos o barcos de superficie. Sus seis tubos pueden lanzar torpedos, minas y misiles antibuque. También puede apoyar la infiltración discreta de equipos de operaciones especiales cerca de la costa.
El matiz del AIP
AIP significa propulsión independiente del aire. En el sistema BEST-AIP, el oxígeno líquido y el bioetanol permiten producir hidrógeno a bordo, que alimenta una pila de combustible y genera electricidad sin subir a tomar aire. En la práctica, funciona como una pequeña central eléctrica cerrada bajo el agua.
Ese sistema puede alargar la permanencia sumergida de días a semanas, pero todavía no está instalado en el S-82. Navantia comenzó a probarlo dentro de una sección del S-83 el 16 de junio de 2026, ya que esta será la primera unidad que lo reciba antes de su entrega. El S-81 y el S-82 lo incorporarán durante su primera gran revisión.
¿Resta esto valor al nuevo submarino? No, pero cambia la forma correcta de contar su autonomía. El S-81, que tampoco lleva aún el AIP, completó en 2025 una misión de la OTAN de 46 días, con 840 horas de inmersión y más de 5.050 millas náuticas recorridas.
El nombre Monturiol
Narciso Monturiol fue un inventor nacido en Figueres en 1819 y uno de los pioneros de la navegación submarina. Su Ictíneo fue probado en Barcelona en 1859 y realizó decenas de inmersiones, cuando viajar bajo el agua todavía parecía casi ciencia ficción.
El S-82 es el cuarto submarino de la Armada que lleva su nombre, después del A-1, el S-33 y el S-35. La elección conecta la ingeniería del siglo XIX con un programa actual que sitúa a España entre los pocos países capaces de diseñar y construir sus propios submarinos.
Lo que falta
Una sola salida no basta para recibir el visto bueno. Las pruebas de mar deben avanzar desde la navegación en superficie hasta las inmersiones y la comprobación del buque a distintas profundidades. Cada resultado puede obligar a ajustar equipos o repetir ensayos.
La entrega antes de finales de 2026 sigue siendo una meta, no una fecha garantizada. El comportamiento operativo del S-81 ofrece una referencia útil sobre la madurez de la clase, pero el Narciso Monturiol tendrá que superar su propio programa de pruebas. Sin atajos.
La información oficial sobre la primera navegación del S-82 se ha publicado en Navantia.








