El Ministerio de Defensa ya ha puesto en marcha en Madrid su primer proyecto piloto de alojamiento compartido para militares. El edificio ofrece 361 plazas en habitaciones individuales y dobles, además de gimnasio, piscina, salas de estudio, wifi, jardines y zonas de ocio. Los primeros usuarios ya han empezado a incorporarse.
La clave está en lo que el proyecto es y en lo que no es. La normativa no lo presenta como una nueva base ni como un centro de formación, sino como una solución temporal de vivienda para quienes llegan a Madrid por un destino, una comisión de servicio o un curso militar.
Qué es el coliving militar
El término «coliving» describe un modelo en el que cada residente dispone de un espacio privado y comparte otras zonas del edificio. En este caso, las habitaciones tienen baño propio y climatización, mientras que las cocinas, la lavandería, las salas de trabajo y las instalaciones deportivas son comunes.
El inmueble se encuentra en el número 6 de la calle Manuel Tovar, en Fuencarral-El Pardo. Está cerca de la línea 10 de Metro, de la estación de Cercanías Ramón y Cajal y de accesos como la M-30 y la A-1, una ubicación pensada para reducir parte de los desplazamientos diarios por la capital.
Quién puede solicitar una plaza
El acceso está dirigido principalmente al personal militar profesional en servicio activo o reserva con destino en Madrid. También pueden pedir alojamiento quienes se desplacen por una comisión, incluidos cursos militares, el personal pendiente de destino, quienes estén en excedencia por violencia de género y los reservistas voluntarios activados durante más de 15 días.
No todas las solicitudes tienen el mismo orden. La primera prioridad corresponde al personal destinado en el órgano central de Defensa y sus organismos en Madrid, seguido de quienes vayan a otras unidades de la comunidad. Después aparecen las comisiones indemnizables, las no indemnizables y los reservistas activados.
La petición se tramita por la sede electrónica del Ministerio de Defensa y no puede presentarse con más de dos meses de antelación. Cuando dos personas tienen la misma prioridad, cuenta el orden en el que el INVIED recibe y registra la solicitud.
Cuánto cuesta vivir allí
La habitación individual tiene un precio público de 415 euros al mes y la plaza en una habitación doble cuesta 345 euros por persona. Ambas cantidades se publican sin IVA. Los suboficiales tienen una rebaja del 10 por ciento y el personal de tropa y marinería, del 15 por ciento.
Hay una condición que puede cambiar bastante la factura. Quienes ya reciben la compensación económica del INVIED por cambio de destino pagan un incremento del 50 por ciento sobre el precio base, antes de aplicar la reducción correspondiente a su categoría.
Para estancias de menos de un mes, el coste va de 15 a 55 euros diarios, según el empleo militar y el tipo de comisión. En otras palabras, el sistema distingue entre desplazamientos con indemnización y sin ella. La letra pequeña pesa.
Servicios y límites
El precio incluye agua, electricidad, climatización e internet, además del acceso a gimnasio, piscina, salas de estudio, terraza, jardines y espacios de trabajo compartido. También hay recepción durante las 24 horas, control de accesos, cámaras en zonas comunes y sistemas de alarma.
La convivencia tiene reglas concretas. No se permiten animales salvo perros guía o de asistencia, y los familiares solo pueden alojarse durante cinco días hábiles consecutivos o diez días acumulados al mes. Su estancia cuesta 25 euros por persona y día, sin IVA.
En la práctica, el edificio funciona como alojamiento compartido con servicios, no como una instalación de entrenamiento. La propia orden aclara que el modelo no presta servicios hoteleros ni realiza una gestión integral de los residentes.
Un piloto bajo observación
La ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó las instalaciones el 1 de julio junto a la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce. La directora gerente del INVIED, la coronel María Ángeles Cano, presentó el proyecto como una solución «flexible y adaptable a la demanda». Defensa espera alcanzar cerca del 80 por ciento de ocupación después del verano.
El ensayo tendrá una duración inicial de 24 meses. La norma permite que un usuario permanezca hasta dos años y contempla prórrogas hasta un máximo de cuatro, siempre que conserve el derecho y el alojamiento siga disponible. Si la experiencia funciona, el INVIED podrá estudiar su extensión a otras ciudades.
No todo son aplausos. La Unión de Militares de Tropa lo considera «un primer paso», pero sostiene que los precios siguen siendo elevados para parte de la tropa y reclama más descuento y soluciones para familias. Por ahora, los documentos oficiales permiten hablar de un ensayo de vivienda militar, no de un cambio definitivo en la formación de las Fuerzas Armadas.
La información oficial se ha publicado en el Ministerio de Defensa.










