Arabia Saudí está moviendo ficha para construir una fuerza aérea más variada, con aviones estadounidenses de alta gama y cazas paquistaníes más baratos para el uso diario. La jugada mezcla dos mundos muy distintos, el F-35 Lightning II y el JF-17 Thunder, en una estrategia que busca más opciones, más proveedores y menos dependencia de una sola potencia.
La parte más inmediata pasa por una negociación con Pakistán para convertir unos 2.000 millones de dólares en préstamos saudíes en una compra de cazas JF-17. Si se suma el equipo adicional, el paquete podría llegar a unos 6.000 millones de dólares, aunque todavía no hay confirmación oficial de un contrato cerrado.
Un pacto aún abierto
Reuters informó el 7 de enero de 2026 de que Riad e Islamabad negocian una fórmula poco habitual. En vez de pagar solo con dinero nuevo, Arabia Saudí podría compensar parte de los préstamos concedidos a Pakistán con aviones JF-17 Thunder.
El JF-17 es un caza ligero y polivalente, es decir, puede servir para patrullar, atacar objetivos terrestres o enfrentarse a otros aviones. Pakistan Aeronautical Complex lo describe como un avión desarrollado junto a Chengdu Aircraft Industry Corporation, de China, con capacidad de combate aire-aire y aire-superficie.
La clave está en que no sería un avión de lujo para misiones muy delicadas. Sería, más bien, el caballo de batalla. Algo así como el vehículo que usas todos los días, mientras el modelo más caro queda reservado para viajes difíciles.
Por qué interesa el JF-17
Para Arabia Saudí, el JF-17 puede tener sentido por una razón bastante simple. Es más barato de comprar y operar que los grandes cazas occidentales, y permite aumentar el número de aviones disponibles sin disparar tanto la factura.
También encaja en una tendencia más amplia de Pakistán. Islamabad está intentando convertir su industria militar en una fuente seria de ingresos, con el JF-17 como escaparate principal. Reuters señaló que Pakistán ya cerró un acuerdo de más de 4.000 millones de dólares con el Ejército Nacional Libio, que incluye 16 JF-17 y aviones de entrenamiento Super Mushak.
Azerbaiyán también aparece en este mapa. El ejército paquistaní anunció en septiembre de 2024 un contrato para vender JF-17 Block III a Bakú, aunque entonces no reveló ni el precio ni el número de aparatos. Al Jazeera informó después de que Azerbaiyán había mostrado cinco JF-17 en noviembre de 2025.
El salto del F-35
La otra pieza del tablero saudí es mucho más sensible. Arabia Saudí quiere comprar hasta 48 cazas F-35, el avión furtivo de quinta generación fabricado por Lockheed Martin, y Donald Trump dijo en noviembre de 2025 que planeaba aprobar esa venta. «We’ll be selling the F-35s», afirmó en el Despacho Oval.
Un caza furtivo no es invisible, pero está diseñado para ser más difícil de detectar por radares enemigos. La Fuerza Aérea de Estados Unidos describe el F-35 como un avión de quinta generación que combina sigilo avanzado, velocidad, información integrada de sensores y operaciones conectadas en red.
Ahí está la diferencia con el JF-17. El F-35 serviría para misiones estratégicas, con más riesgo y más valor político. El JF-17 podría cubrir patrullas, defensa aérea diaria y tareas menos delicadas.
Una flota cada vez más diversa
La Real Fuerza Aérea Saudí ya no parte de cero. En 2011, Estados Unidos anunció una venta de 84 F-15SA a Arabia Saudí y la modernización de 70 F-15S al mismo estándar, dentro de un paquete de 29.400 millones de dólares.
A eso se suman los Eurofighter Typhoon europeos, que ya forman parte de la aviación saudí. Reuters recordó en 2025 que la fuerza aérea del reino opera una mezcla de F-15, Tornado y Typhoon, una combinación que ya exige mantenimiento, formación y cadenas de suministro distintas.
Por eso la apuesta tiene una cara atractiva y otra complicada. Diversificar proveedores da margen político, pero también crea más trabajo para pilotos, mecánicos y planificadores. No es solo comprar aviones. Es aprender a hacerlos convivir.
Lo que cambia en la región
Si las dos compras avanzan, Arabia Saudí reforzaría su papel como una de las potencias aéreas más importantes de Oriente Medio. Tendría cazas estadounidenses de alta tecnología, aviones europeos ya integrados y un modelo paquistaní con componentes chinos.
Ese equilibrio no pasa desapercibido. Washington suele analizar estas ventas teniendo en cuenta la ventaja militar cualitativa de Israel, una norma que busca asegurar que Israel conserve acceso a armamento superior frente a sus vecinos. Reuters subrayó que una venta saudí de F-35 pondría a prueba esa política.
También hay una lectura más práctica. Riad parece estar preparando una fuerza aérea con varias capas, donde no todos los aviones hacen lo mismo ni cuestan lo mismo. En la práctica, eso significa más flexibilidad, pero también una maquinaria militar más difícil de gestionar.
Aún faltan confirmaciones
La prudencia es importante. La negociación del JF-17 con Pakistán no se ha presentado como contrato definitivo, y Reuters señaló que los ministerios paquistaníes y la oficina de medios del Gobierno saudí no respondieron a sus solicitudes de comentario.
Con el F-35 ocurre algo parecido. La intención política de Trump es clara, pero una venta de este tipo puede pasar por revisiones, debates en el Congreso y controles sobre transferencia tecnológica. En defensa, el titular suele llegar antes que el papeleo.
Aun así, la dirección general parece clara. Arabia Saudí quiere una flota menos dependiente de un único proveedor y más preparada para distintos tipos de misión. Mucho metal en el cielo, sí, pero también mucha diplomacia en tierra.
La información principal se ha publicado en Reuters.











