La guerra de los drones ya no va solo de volar más lejos o llevar mejores cámaras. Ahora también va de algo menos visible, pero decisivo. Mantener la conexión cuando el enemigo intenta cortar la señal.
Neros Technologies, junto con la firma israelí Kela Technologies, ha presentado Archer Fiber, un dron FPV que sustituye el enlace de radio por fibra óptica para el control y el vídeo. La compañía lo describe como el primer dron FPV de fibra óptica compatible con la normativa estadounidense NDAA y ya autorizado dentro del entorno BlueUAS.
Un dron atado a la luz
Archer Fiber funciona de una manera poco habitual para un dron moderno. En vez de depender de ondas de radio, envía la información mediante pulsos de luz a través de un cable de fibra óptica.
La fibra óptica es, en palabras sencillas, un hilo muy fino que transporta datos usando luz. Es la misma idea básica que permite llevar internet rápido a muchas casas, pero aquí se aplica a un dron militar de vista en primera persona.
Eso cambia una parte clave del problema. Si el dron no usa el enlace de radio tradicional para recibir órdenes o enviar vídeo, resulta mucho más difícil interferir esa conexión con sistemas de guerra electrónica. No es magia. Es otro tipo de cableado, con ventajas y límites.
Qué es un dron FPV
FPV significa «first person view», o vista en primera persona. El operador ve la imagen de la cámara del dron casi como si estuviera dentro del aparato.
Estos drones suelen ser pequeños, rápidos y muy dependientes de una conexión estable. Si la señal falla, la misión se complica o se pierde directamente. Por eso, la comunicación es casi tan importante como los motores o la cámara.
En los conflictos recientes, muchos drones FPV han sufrido bloqueos, interferencias o suplantaciones de señal. El análisis del Center for Strategic and International Studies sobre la guerra de drones en Ucrania señala que el paso a enlaces de fibra óptica se está usando precisamente para superar el «jamming», una forma de interferencia electrónica.
La guerra electrónica cambia las reglas
La guerra electrónica consiste en usar señales, interferencias y engaños para cortar comunicaciones o confundir sistemas. En un dron, eso puede afectar al control, al vídeo o a la navegación.
Dicho de forma cotidiana, es como intentar hablar por teléfono mientras alguien mete ruido a propósito en la llamada. Solo que aquí la llamada controla una máquina en movimiento.
Søren Monroe-Anderson, consejero delegado de Neros Technologies, resumió el giro con una frase clara. «La guerra electrónica está superando a las radios tradicionales», afirmó al presentar Archer Fiber. Según la compañía, el control por fibra mantiene la conexión incluso en entornos de interferencia intensa.
El papel de BlueUAS
Uno de los puntos más relevantes no está en el cable, sino en la cadena de suministro. Neros y Kela aseguran que Archer Fiber ya cuenta con autorización BlueUAS tras una auditoría de componentes que verificó que no incluye piezas críticas procedentes de China.
BlueUAS es una lista del Departamento de Defensa de Estados Unidos para drones aprobados para usuarios gubernamentales. La Defense Innovation Unit explica que estas plataformas deben cumplir normas de la NDAA, la Ley de Autorización de Defensa Nacional, además de requisitos de ciberseguridad.
La propia DIU ya había incluido Neros Archer entre las plataformas seleccionadas y verificadas dentro de ese proceso. También señaló que evaluaba factores como facilidad de vuelo, rendimiento, fiabilidad de comunicación y resistencia frente a interferencias electrónicas.
EEUU e Israel fabrican juntos
El proyecto combina a Neros Technologies, con sede en Estados Unidos, y Kela Technologies, una empresa israelí centrada en sistemas de defensa. La colaboración busca llevar al mercado un dron FPV más resistente en escenarios donde la radio deja de ser fiable.
Hamutal Meridor, presidenta de Kela Technologies, defendió que Archer Fiber une «poder industrial estadounidense» con experiencia israelí en el campo de batalla. La frase encaja con el mensaje central del lanzamiento, que no vende solo un dron, sino una forma de producir drones militares más seguros y trazables.
Neros también afirma que los primeros sistemas ya se han desplegado con socios iniciales para validar su funcionamiento en condiciones disputadas. La compañía abrió pedidos para entregas en 2026 mientras amplía su capacidad de fabricación integrada en Estados Unidos.
Lo que aún falta por ver
Archer Fiber no elimina todos los problemas de los drones. Un cable físico puede aportar una conexión más difícil de interferir, pero también introduce retos de manejo, resistencia y alcance que dependerán del diseño final y del entorno.
Tampoco conviene exagerar el salto. La fibra óptica puede reducir mucho la exposición a interferencias de radio, pero no convierte al dron en invulnerable. En el terreno real, el polvo, los obstáculos, el entrenamiento del operador y las condiciones de la misión siguen importando.
Lo importante es el cambio de tendencia. Los drones baratos y rápidos están obligando a fabricantes y ejércitos a pensar menos en sistemas perfectos y más en plataformas que funcionen bajo presión, se fabriquen a escala y no dependan de componentes difíciles de controlar.
La nota oficial de lanzamiento se ha publicado en Business Wire.












