Opinión

Manipularon su desahucio y manipularán su muerte

El caso Maricarmen se fraguó a fuego lento, una maniobra planificada al detalle. Hace un año, en noviembre de 2025, el Sindicato de Inquilinas la grabó escribiendo una carta de ayuda a Pedro Sánchez en la que le contaba su situación con la esperanza de que, cuando terminara la legislatura, ella pudiera seguir viviendo en su piso. Ha terminado la legislatura, pero Maricarmen ha muerto. El documento es revelador y demuestra, en todo caso, que durante un año el presidente del Gobierno no mostró el más mínimo interés por solucionar el problema de Maricarmen que, conviene recordarlo, no habría recuperado su casa a través de ninguno de los decretos. Fue el Ayuntamiento de Madrid el que le ofreció una alternativa habitacional y, finalmente, el que medió para que pudiera seguir viviendo en la casa.

¿Qué hizo Sánchez? Pues muy sencillo: esperar a que se produjera el desahucio para aprovechar las protestas del Sindicato de Inquilinas y el consiguiente estallido en las calles. Y, a partir de ahí, hacerse el conmovido por la situación de la anciana para aprovechar políticamente el momento. Toda una indigna estrategia de movilización de la izquierda.

La pregunta es esa: ¿Por qué Sánchez no hizo nada por evitar su desahucio a lo largo de un año? Y la respuesta es clara: porque el desahucio de Maricarmen le convenía políticamente. Así que prefirió rentabilizar las imágenes de la octogenaria saliendo en camilla de su piso para esperar que en las calles, convenientemente agitadas por el Sindicato de Inquilinas, germinara el caldo de cultivo propicio para sus intereses. A toda prisa, fabricó dos decretos leyes que -insistimos- no habrían sido de aplicación en el caso de Maricarmen, y aprovechó que fueron rechazados en el Congreso de los Diputados para, aprovechando la movilización de la izquierda, disolver el Parlamento y convocar elecciones. De manual. De manual de un hipócrita, queremos decir. Porque todo lo ocurrido en relación con este asunto es una oda a la ignominia. Y el 11 de noviembre, huelga general. La guinda de la farsa. Y Maricarmen ha muerto.