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GASTRONOMÍA Y OTOÑO EN MADRID

Cinco restaurantes de Madrid donde saborear el mejor membrillo esta temporada

El otoño despliega en los mercados de la capital un fruto de aromas intensos y textura carnosa que exige destreza en los fogones: el membrillo. Imposible de comer en crudo por su aspereza, este producto silvestre se transforma tras horas de cocción lenta en un bocado dulce, rojizo y lleno de matices.

Aunque la costumbre popular lo vincula al aperitivo en casa con queso curado, los cocineros madrileños han sabido darle una vuelta de tuerca. Desde tablas artesanales en tabernas castizas hasta guisos de caza y postres de autor, recopilamos cinco direcciones imprescindibles en Madrid para saborear este manjar de temporada.

1. Taberna Laredo: el maridaje perfecto en el Retiro

En la calle del Doctor Castelo número 30, esta barra de referencia obligada para los amantes del buen producto trata los quesos y sus acompañamientos con un rigor impecable.

El plato: Su famosa tabla de quesos de leche cruda seleccionados, servida junto a un dulce de membrillo casero elaborado en su propia cocina.
Lo mejor: La consistencia firme del membrillo artesano, con la cantidad justa de azúcar para no enmascarar la potencia de los quesos artesanos.

2. La Tasquería: innovación y casquería fina en Salamanca

El chef Javi Estévez ha revolucionado el panorama gastronómico desde su local de la calle Duque de SEXTO, 48, convirtiendo los cortes tradicionales en platos de alta cocina donde los contrapuntos ácidos y dulces son clave.

El plato: Sus mollejas de ternera salteadas con un jugo concentrado de carne y dados de membrillo fresco glaseado.
Lo mejor: El contraste de la fruta acaramelada, que limpia el paladar y equilibra a la perfección la melosidad de la casquería.

3. La Bien Aparecida: elegancia cántabra en la calle Jorge Juan

Bajo la dirección gastronómica del chef José Manuel de Dios, este elegante espacio situado en la calle Jorge Juan 8 rinde culto a la cocina del Norte combinando técnica depurada y despensa de estación.

El plato: Postre artesano de queso picón de Bejes-Tresviso acompañado de compota caliente de membrillo y helado de leche de vaca.
Lo mejor: La delicadeza con la que cocinan la pulpa de la fruta, logrando una textura sedosa que contrasta con la fuerza del queso azul cántabro.

4. Álbora: guisos de caza y fruta de monte en el barrio de Salamanca

Ubicado en la calle de Núñez de Balboa 52, Álbora se vuelca en cada temporada otoñal con las carnes de monte y los frutos recolectados en su punto óptimo de maduración.

El plato: Lomo de ciervo marcado a la plancha sobre un puré ligero de membrillo asado y pequeñas chalotas confitadas.
Lo mejor: El punto de acidez natural que conserva el fruto al asarse entero, actuando como una guarnición ligera y elegante para la carne roja.

5. Bodegas Ricla: solera y sabor tradicional en el centro histórico

En pleno barrio de los Austrias (calle de Cuchilleros, 6), esta taberna centenaria fundada en 1867 mantiene viva la esencia de las antiguas casas de comidas de la capital.

El plato: Tapa tradicional de cecina de León con lonchas finas de queso manchego y taco de dulce de membrillo de elaboración propia.
Lo mejor: La autenticidad de un bocado directo y sin artificios, ideal para acompañar con un chato de vino de la casa en su barra de madera.