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Los pilotos luchan contra los fuegos al límite: denuncian falta de descanso, alojamiento y comida

El COPAC reclama a AESA, Transición Ecológica y las autonomías medidas urgentes para el sector (

El colegio de pilotos denuncia falta de descanso, alojamiento y comida en las bases de extinción

Balance de la emergencia nacional por fuego: cerca de 100.000 afectados y 77.000 hectáreas arrasadas

helicóptero incendios copac
Un helicóptero del Plan Infoex interviene en un incendio declarado en Extremadura. (Foto: Junta de Extremadura).
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

El cielo de España lleva semanas partido en dos: el azul que promete un día tranquilo y el ocre del humo que anuncia otro frente abierto. Detrás de cada columna que se eleva sobre un monte hay una cuadrilla de tierra y, casi siempre, un avión o un helicóptero trazando círculos sobre las llamas.

Ahora, con el final del verano y las llamas pasando a un segundo plano en los informativos, los pilotos de las aeronaves responsables de apagar los incendios sacan a la luz las situaciones límite que están viviendo en época de incendios.

Según los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) de Copernicus, España acumula 297.633 hectáreas quemadas en lo que va de 2026, repartidas en 425 incendios detectados hasta el 23 de agosto. Es ya una de las tres peores temporadas de la serie histórica de las últimas tres décadas.

El balance humano de esta campaña ya roza los quince fallecidos y ha obligado a desalojar o confinar a más de cien mil personas sólo en los incendios de Ávila y Madrid, unas cifras inéditas.

Un verano entre los tres peores en tres décadas

Entre los siniestros más graves figura el de Los Gallardos y Bédar, en Almería, el más mortífero del siglo con trece víctimas, y el de Burgohondo, en Ávila, que arrasó cerca de 77.000 hectáreas entre Ávila, Madrid y Toledo y forzó la primera declaración de emergencia de interés nacional por un incendio forestal en la historia de España. [ENLACE INTERNO — ver notas]

A ellos se suman los fuegos de Niebla, en Huelva, que superaron las 43.000 hectáreas, y de la Vall d’Uixó, en Castellón, que también obligaron a desalojar a miles de vecinos y a mantener confinados a pueblos enteros durante días.

En medio de ese mapa en llamas, el Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (COPAC) advierte del enorme sobreesfuerzo que soportan un año más los pilotos de extinción de incendios forestales para prestar un servicio público que arrastra deficiencias regulatorias y problemas estructurales que el propio colegio califica de inadmisibles.

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Un hidroavión colabora en las labores de extinción el pasado 19 de agosto de 2026, en Aldea del Fresno, Madrid. (Foto: Europa Press / A. Pérez Meca).

Al límite de las horas de vuelo

La cantidad y gravedad de los incendios de este verano han llevado a las tripulaciones al límite de horas de vuelo: hasta 8 horas de vuelo al día y 80 horas en 28 días continuados, un umbral que tensiona al máximo los dispositivos ante la falta de pilotos que puedan hacer relevos y garantizar unos turnos de descanso adecuados.

A esa acumulación de actividad se suman las dificultades logísticas y la deficiente planificación de operadores y responsables del servicio, que se traducen en bases de extinción sin los recursos necesarios para atender a aeronaves y tripulantes, con problemas de alojamiento y alimentación y desplazamientos continuos entre bases y comunidades autónomas.

«Un verano más los pilotos de extinción de incendios se ven obligados a cumplir con su deber profesional y a prestar un servicio público que salva vidas, a costa de un sobreesfuerzo extraordinario y de su propia estabilidad. Es una muestra de deontología y compromiso, pero no es admisible trabajar en estas condiciones», señala el decano del COPAC, Carlos San José.

Bases sin descanso ni alojamiento digno

Para el COPAC resulta imprescindible adoptar medidas estructurales que permitan contar con más pilotos y hacer relevos sin necesidad de llegar a los límites de actividad, además de regular adecuadamente los periodos de descanso teniendo en cuenta las limitaciones del factor humano y la fatiga.

El colegio profesional asegura haber recibido información de los propios pilotos sobre la improvisación en el desarrollo de las operaciones, problemas en la coordinación aérea y traslados continuos de una base a otra sin reparar en la comida, el lugar de descanso o el desplazamiento tras el periodo máximo de actividad diario.

Por ello, el COPAC reclama la implicación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), el Ministerio para la Transición Ecológica, las comunidades autónomas y los operadores aéreos para planificar y ordenar una actividad que, insiste el colegio, no puede sostenerse con el sacrificio continuo de los profesionales de primera línea.

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Un hidroavión trata de apagar el fuego, en agosto de 2025, en Anllarinos del Sil, León, Castilla y León.(Foto: Europa Press / Xuan Cueto).

Un llamamiento a cuatro actores clave

«El esfuerzo de los pilotos que luchan contra el fuego merece el reconocimiento de toda la sociedad, pero también requiere actuaciones y medidas desde las administraciones que les permitan trabajar en unas condiciones dignas y seguras», destaca el decano del COPAC, que pone su experiencia a disposición de las autoridades para colaborar en la mejora del sector.

El colegio muestra además su preocupación por la cantidad de precursores de accidentes e incidentes con los que operan estas tripulaciones, en vuelos que se desarrollan en contextos operacionales y ambientales muy complejos, con múltiples obstáculos, espacios aéreos reducidos y un elevado nivel de estrés que exige una toma de decisiones permanente.

Un colegio que vela por la seguridad del aire

El COPAC es una corporación de derecho público de ámbito nacional que representa a los pilotos comerciales de España en sus aspectos profesionales. Entre sus objetivos figuran velar por la seguridad y la legalidad de las operaciones de vuelo, vigilar la actividad profesional y sus incidentes, impulsar una formación de calidad para los pilotos y ejercer de canal de comunicación entre la profesión, la sociedad y la Administración.