Energía fotovoltaica Paneles solares 2.0

Revolución tecnológica en los paneles solares: serán autoadhesivos, flexibles y más finos que un pelo

Un desarrollo surgido del MIT ya fabrica paneles solares de perovskita que se pegan como un vinilo y duran más de diez años

Se erige como una solución para los paneles de silicio que fallan en zonas remotas y su instalación supone hasta la mitad del coste total

La lámina de perovskita del MIT supera el 25,2% de eficiencia y se fabrica sin tóxicos ni componentes peligrosos

Paneles solares
El material, fabricado con perovskita, reducira el coste de los paneles solares. (Foto: Active Surfaces).
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los paneles solares de silicio que cubren hoy tejados y campos llevan décadas sin cambiar de forma fundamental: son rígidos, pesados y frágiles. Su rigidez los convierte en una barrera para instalarlos en superficies curvas, paredes o estructuras ligeras, lo que reduce de forma drástica los emplazamientos donde pueden desplegarse. En entornos adversos, su fragilidad hace que fallen prematuramente.

El peso de las placas de silicio exige estructuras de soporte robustas: bastidores metálicos, refuerzos de cubierta y cuadrillas especializadas. En instalaciones domésticas convencionales, el coste de la mano de obra puede representar hasta la mitad del precio total del sistema. Un gasto que no tiene que ver con la tecnología en sí, sino con lo difícil que resulta instalarla.

El talón de Aquiles del silicio

La dependencia geopolítica agrava aún más el panorama. China fabrica en la actualidad casi la totalidad de las células de silicio del mundo, lo que deja las cadenas de suministro energético de muchos países expuestas a un único proveedor. El modelo de fabricación centralizado hace casi imposible regionalizar la producción sin costes prohibitivos.

Frente a este escenario, un equipo del Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha desarrollado durante más de diez años lo que ya se denomina la solar 2.0: paneles solares ultrafinos fabricados con perovskita, un material barato y abundante capaz de absorber y emitir luz con una eficiencia notable. El resultado es una lámina de apenas 15 micras de grosor, más fina que un cabello humano, que se adhiere a cualquier superficie como un vinilo autoadhesivo.

Solar 2.0: más fino que un pelo

La diferencia con la tecnología actual es rotunda. Estas láminas son flexibles, ligeras y mecánicamente resistentes: se pueden enrollar, transportar en rollos y desplegar sobre tejados, paredes o cualquier superficie curva vetada para una placa convencional. La instalación no requiere bastidores ni mano de obra especializada; basta con desenrollarla como una membrana de cubierta asfáltica.

La eficiencia de conversión energética supera el 25,2%, cifra certificada por el National Renewable Energy Laboratory (NREL) del Departamento de Energía de Estados Unidos. La durabilidad bajo condiciones reales de temperatura y humedad está verificada por encima de los diez años, lo que disipa uno de los recelos históricos sobre los materiales perovskíticos: su supuesta fragilidad frente al clima.

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Fabricación de la cinta de perovskita. (Foto: Active Surfaces / MIT):

Sin tóxicos ni componentes peligrosos

Uno de los obstáculos que frenaba el desarrollo de células de perovskita a gran escala era la toxicidad de sus componentes. Las composiciones más prometedoras empleaban materiales peligrosos que hacían inviable su fabricación masiva. Active Surfaces ha resuelto esto con una tinta de perovskita compuesta íntegramente por componentes no tóxicos.

Las capas de material electrónico se depositan sobre un sustrato delgado y se protegen con un epoxi que seca en segundos bajo una lámpara ultravioleta. El módulo resultante, de apenas 15 micras, queda listo para adherirse a cualquier superficie. Su peso es tan reducido que puede montarse en estructuras donde una placa de silicio convencional sería completamente inviable.

Fabricación distribuida

El proceso productivo emplea el método de rollo a rollo (roll-to-roll), en el que el material avanza de forma continua desde un carrete de entrada hasta otro de salida, como en una imprenta industrial de alta velocidad.

Las líneas son automatizadas, requieren poca mano de obra y exigen una inversión de capital sensiblemente inferior a la de las plantas de silicio. Eso hace viable un modelo de fabricación distribuida y regionalizada.

Fin a la dependencia china

La descentralización productiva tiene implicaciones estratégicas evidentes: cualquier país o región podría instalar su propia planta sin depender de la cadena de suministro china. Active Surfaces ya está optimizando sus equipos en una instalación de 465 metros cuadrados en Woburn, Massachusetts, antes de escalar hacia una planta comercial de primera generación.

Además, los paneles solares de perovskita de Active Surfaces eliminan casi por completo el coste de instalación —que en los sistemas convencionales puede representar la mitad del presupuesto total— al integrarse en la construcción estándar sin ninguna especialización adicional. Desenrollarlos sobre un tejado se parece más a colocar una lámina impermeabilizante que a montar una estructura metálica.

panel solar de silicio

Cómo nació Active Surfaces

La historia de esta tecnología arranca en 2016, cuando Richard Swartwout, entonces investigador del MIT, viajó a India como parte de una beca del Tata Center for Technology and Design del MIT Energy Initiative.

En sus conversaciones con residentes de zonas rurales remotas escuchó una y otra vez la misma queja: los paneles solares convencionales fallaban demasiado pronto. Esa experiencia marcó el punto de partida de más de una década de investigación.

En 2022, Swartwout y Shiv Bhakta cofundaron Active Surfaces. Swartwout, doctor en ingeniería eléctrica y ciencias de la computación por el MIT, ejerce como director de tecnología (CTO) y acumula tres patentes fundamentales sobre las que descansa el proceso. Bhakta, con formación en ingeniería civil, medioambiental y MBA —ambos títulos del MIT—, ocupa la dirección ejecutiva (CEO) y aporta la visión estratégica de mercado.

Respaldo del MIT y capital internacional

La empresa tiene sus instalaciones a tan sólo 24 kilómetros del campus del MIT. Su equipo acude con frecuencia a MIT.nano para usar microscopios electrónicos de barrido y otras herramientas de inspección no disponibles en su propio laboratorio. Varios profesores del MIT forman parte del consejo asesor de la compañía.

En menos de dos años, la startup ha captado más de 9,3 millones de euros en capital riesgo, inversiones corporativas y subvenciones estatales. Entre sus inversores figura J-POWER (Electric Power Development Co.), la gran eléctrica con sede en Tokio, que entró en el capital en octubre de 2025 para impulsar proyectos piloto y nuevos modelos de negocio basados en solar de próxima generación.

Antes de eso, Active Surfaces había ganado el concurso MIT $100K y el inaugural PITCH.nano del MIT.nano, dos de los reconocimientos más competitivos del ecosistema tecnológico de Boston.

Atender la demanda eléctrica global

La meta que se fija la empresa no es modesta: si en 2024 la capacidad solar instalada en el mundo superó los 2 teravatios, los expertos calculan que en 2050 serán necesarios 20 para satisfacer la demanda eléctrica global y reducir emisiones de carbono.

Active Surfaces aspira a ser una pieza clave de esa multiplicación, con una tecnología que hace que instalar energía solar sea tan sencillo como cubrir un tejado con una lámina impermeable.