Navarra pone en riesgo 500 millones de euros de inversión con su moratoria al biometano

APPA Biogás ha advertido este miércoles, en un encuentro celebrado en Pamplona, de que la moratoria al desarrollo del biometano en Navarra pone en riesgo más de 500 millones de euros de inversión renovable.
La patronal alerta también de que la paralización compromete el empleo rural, actividad industrial y una oportunidad para convertir residuos orgánicos en energía limpia, fertilizantes sostenibles y menores emisiones.
La Asociación defiende que Navarra no debe elegir entre desarrollar el biometano y proteger el territorio, sino apostar por una implantación ordenada, transparente y con garantías ambientales.
Tecnología para tratar residuos que ya existen
Los residuos agroganaderos, agroindustriales y orgánicos ya están presentes en el territorio navarro. La digestión anaerobia permite tratarlos de forma controlada, producir gas renovable y generar digestato.
Bien gestionado, el biometano no genera un nuevo problema ambiental: transforma residuos en recursos, reduce emisiones difusas y ofrece una alternativa renovable al gas natural fósil importado.
«El biometano no debe desplegarse de cualquier manera, pero tampoco tiene sentido paralizar una tecnología renovable que puede ayudar a resolver problemas reales del territorio. La solución no es bloquear, sino exigir proyectos bien diseñados, bien integrados y con todas las garantías ambientales», señala Javier Alberto Muñoz, director de Comunicación y Relaciones Institucionales de APPA Renovables.

Un potencial medible para la región
El desarrollo del biometano permitiría generar cada año 264.000 toneladas de digestato, reciclar más de 1.580 toneladas de nitrógeno y evitar 154.000 toneladas de CO₂.
La producción de gas renovable reduciría además en torno a 38 millones de euros anuales las importaciones energéticas, reforzando la seguridad de suministro de la Comunidad Foral de Navarra.
El sector estima que este despliegue podría crear unos 440 empleos de calidad, vinculados al medio rural, la operación de plantas, la logística y la gestión del digestato.
Cientos de millones en riesgo
La moratoria puede comprometer 300 millones de euros en inversiones que podrían no llegar a materializarse, y otros 200 millones adicionales que dejarían de tramitarse.
En un momento en que Europa impulsa los gases renovables como herramienta de descarbonización y seguridad energética, Navarra corre el riesgo de perder posicionamiento industrial frente a otros países que ya cuentan con marcos regulatorios estables.
«Estamos hablando de una oportunidad ambiental, energética e industrial muy concreta para Navarra […] Todo ello exige hacer las cosas bien, pero precisamente por eso hace falta planificación, no parálisis», afirma el directivo de APPA Renovables.

Regular mejor que bloquear
APPA Biogás reconoce preocupaciones sociales legítimas —olores, tráfico, gestión del digestato, seguridad, protección de acuíferos— pero defiende abordarlas con regulación y control técnico, no con un bloqueo generalizado.
Entre las medidas propuestas destacan plantas cerradas, biofiltros, rutas logísticas razonables, trazabilidad de entradas y salidas, participación local y supervisión administrativa.
«Los riesgos existen, como en cualquier actividad industrial o ambiental, pero se gestionan con normas claras, controles rigurosos y transparencia. Una moratoria no distingue entre buenos y malos proyectos; una buena regulación sí», concluye Muñoz.