Animales Ajolote

El icono mexicano que también ha perdido el Mundial 2026: el ajolote tampoco sobrevive al campeonato

Este anfibio es capaz de regenerar sus extremidades y órganos

El ajolote se encuentra en peligro crítico de extinción

El Mundial en peligro: el calentamiento del planeta amenaza el futuro de las competiciones de fútbol

El ajolote es una especie de anfibio endémica de México.
El ajolote es una especie de anfibio endémica de México.

Tras la derrota de la selección de México ante Inglaterra en el Mundial 2026, la esperanza de seguir dando visibilidad a una especie del país azteca también se ha desvanecido. Y sí, hablamos de fútbol y de un animal sorprendente que no ha conseguido todo el apoyo que debiera a pesar de haberse convertido en la mascota no oficial de la competición futbolística.

Pocos animales resultan tan sorprendentes como el ajolote. Para este anfibio mexicano, perder una pata es un problema menor, debido a su capacidad para regenerar completamente sus extremidades, así como sus órganos internos, incluyendo el corazón, la columna vertebral y el cerebro.

Por si esto fuera poco, esta especie de salamandra también puede aceptar órganos y extremidades trasplantados de otros ajolotes sin que exista riesgo de rechazo. Todas estas características justifican que este sea uno de los animales más estudiados a nivel mundial por la comunidad científica.

El ajolote se ha convertido además en la mascota oficiosa del Mundial de fútbol que se está disputando estos días en México, Estados Unidos y Canadá. Cualquiera que pasee estos días por Ciudad de México lo puede comprobar. La imagen del anfibio está por todas partes: estaciones, murales, espacios públicos, tiendas… hasta el punto de que ya se habla de la ajolotización de la capital azteca.

Emblema mexicano

Este fenómeno comenzó meses antes de que se iniciara la cita mundialista debido al empeño de Ciudad de México en convertir al ajolote en emblema de la urbe, y de la propia competición futbolística. El peculiar anfibio también es conocido como «el Peter Pan de las salamandras», debido a que conserva su aspecto de larva durante la vida adulta.

Estos rasgos casi infantiles, así como sus peculiares branquias externas, similares a unas pequeñas plumas, componente una imagen curiosa y atractiva a la que ahora el Mundial ha dado una inusitada proyección.

También han ayudado los 23.000 millones de pesos (unos 1.150 millones de euros) que Ciudad de México ha destinado a diversas obras para preparar la urbe antes de la llegada de los equipos y aficionados.

Metro con un ajolote rosa pintado. Foto: Gregory - stock.adobe.com.
Metro con un ajolote rosa pintado. Foto: Gregory – stock.adobe.com.

Peligro de extinción

Sin embargo, no hay constancia de que Ciudad de México haya destinado una partida específica dedicada a la protección del ajolote, ni tampoco para la conservación del ecosistema lacustre de Xochimilco. Esta zona del sureste de la capital, célebre por sus canales, lagos y humedales, es el único lugar en el que sigue sobreviviendo la especie, que se encuentra en peligro crítico de extinción según la Lista Roja de la UICN.

Según los datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la población de ajolotes en Xochimilco ha descendido desde los 6.000 ejemplares por kilómetro cuadrado en 1998 hasta los 36 ejemplares por kilómetro cuadrado en 2014.

Pero la situación podría ser incluso peor: en septiembre de 2024 comenzó un nuevo censo, del que todavía no se conocen las cifras, pero ya en su primera fase, que terminó en febrero de 2025, dejó un preocupante aviso, ya que no se consiguió capturar ningún ajolote. La buena noticia es que hay constancia de la presencia de la especie gracias a que deja rastros de ADN en el agua.

Turismo y urbanismo

A falta de fondos para proteger a este emblemático anfibio, lo que sí que ha hecho el gobierno de Ciudad de México es invertir cerca de 182 millones de pesos (alrededor de 9 millones de euros) en la rehabilitación de siete embarcaderos de Xochimilco. Todo con el fin de mejorar la infraestructura y los servicios turísticos de una zona célebre por los recorridos en trajineras, las tradicionales embarcaciones de madera con las que se desplazan los lugareños.

Precisamente, la creciente presión del turismo y la expansión urbana figuran entre las principales amenazas para este delicado ecosistema lacustre, que también se enfrenta a otros graves problemas como la contaminación del agua o la introducción de especies exóticas invasoras, como la carpa y la tilapia, que compiten con el ajolote por el alimento y depredan sus huevos y larvas.

A ello se suma el progresivo deterioro del sistema hidráulico de Xochimilco, que provoca tanto el descenso del nivel del agua y la desecación de algunos canales como inundaciones recurrentes en otras zonas debido al deficiente funcionamiento de la red de drenaje local.

Trajineras en los canales de Xochimilco.
Trajineras en los canales de Xochimilco.

Chinampas

Frente a este complejo escenario, buena parte de los esfuerzos de conservación se centran en recuperar las chinampas, un ingenioso sistema agrícola de origen prehispánico desarrollado por los pueblos del Valle de México y perfeccionado por los mexicas. Estos islotes artificiales permitían ampliar la superficie cultivable y producir durante todo el año flores, verduras y frutas.

Pero los chinamperos no sólo eran agricultores. Durante siglos se encargaron de mantener la compleja red de canales, limpiar las acequias, controlar los niveles del agua y conservar la vegetación de las orillas.

Ese manejo tradicional favorecía una buena calidad del agua y generaba refugios naturales para numerosas especies, entre ellas el ajolote, que encontraba en este mosaico de canales y vegetación un hábitat idóneo para alimentarse, reproducirse y proteger sus huevos y larvas.

Grabado del siglo XIX en el que se representa una chinampa.
Grabado del siglo XIX en el que se representa una chinampa.

Ciencia y tradición

Esta manera de gestionar el ecosistema de Xochimilco ha servido de inspiración para el proyecto Chinampa-Refugio, desarrollado por la UNAM con el apoyo de Conservation International.

La iniciativa combina el conocimiento científico con las técnicas agrícolas ancestrales de los chinamperos para restaurar el hábitat del ajolote sin alterar el funcionamiento del ecosistema.

Biofiltros

El proyecto consiste en crear refugios protegidos dentro de las propias chinampas mediante la instalación de biofiltros elaborados con madera, piedra y vegetación nativa. Estas barreras naturales mejoran la calidad del agua y dificultan la entrada de especies invasoras, permitiendo que el ajolote disponga de espacios más seguros para alimentarse y reproducirse.

Según la UNAM, se necesitan unos 500 millones de pesos (25 millones de euros) durante los próximo 10 años para sostener un sistema de chinampas-refugio que resulte operativo. Una cifra que es considerablemente menor a la que está moviendo el Mundial en la ajolotizada capital mexicana.