Revelan que los satélites no detectan el 80% de las estelas de los aviones que calientan el planeta
Un estudio del MIT compara imágenes satelitales y revela limitaciones críticas en sistemas actuales
Las estelas contribuyen al 50% del impacto climático de aviación atrapando calor en la atmósfera

Las estelas de condensación que dejan los aviones en el cielo representan aproximadamente la mitad del impacto climático de la aviación, pero los satélites geoestacionarios pasan por alto el 80% de estas formaciones, según revela un nuevo estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Este hallazgo evidencia una brecha que se ha detectado en los sistemas actuales de observación que dificulta el desarrollo de estrategias efectivas para reducir el calentamiento global provocado por la aviación comercial.
Los investigadores del MIT analizaron imágenes de estelas de condensación capturadas por dos tipos de satélites durante un año completo, desde diciembre de 2023 hasta noviembre de 2024. La comparación entre el Advanced Baseline Imager, instalado en un satélite geoestacionario, y el Visible Infrared Radiometer Suite, presente en satélites de órbita baja, mostró diferencias sorprendentes en su capacidad de detección.
Limitaciones de altura y resolución
Los satélites geoestacionarios orbitan a 36.000 kilómetros de la superficie terrestre, lo que les permite cubrir áreas extensas y capturar imágenes del mismo punto cada cinco minutos.
Sin embargo, esta distancia implica una resolución cinco veces inferior a la de los satélites de órbita baja. Estos últimos vuelan a altitudes mucho menores y solo fotografían cada región al pasar, pero logran captar detalles que escapan a sus homólogos geoestacionarios.
El equipo liderado por Marlene Euchenhofer identificó manualmente cada estela de condensación visible en ambos tipos de imágenes. Los resultados fueron contundentes: los satélites geoestacionarios principalmente detectan las estelas más grandes y largas, aquellas que ya han tenido tiempo de expandirse y dispersarse por la atmósfera.
En contraste, las formaciones más pequeñas y recientes, que surgen directamente de los motores de los aviones, permanecen invisibles para estos dispositivos.

Impacto climático subestimado
Las estelas de condensación se forman cuando el vapor de agua de los gases de escape de los aviones se encuentra con capas atmosféricas frías y húmedas. Estas nubes de hielo pueden persistir durante horas y actúan como una manta que atrapa el calor radiado desde la superficie terrestre. Durante el día, las estelas pueden reflejar parte de la radiación solar, pero también retienen calor. Por la noche, su efecto es exclusivamente de calentamiento.
Estudios previos sugieren que las estelas de condensación podrían ser responsables de aproximadamente la mitad del impacto climático total de la aviación, superando incluso las emisiones de dióxido de carbono en términos de forzamiento radiativo. Este efecto de calentamiento representa entre el 1% y el 2% del calentamiento global total, una cifra significativa considerando que se concentra en un pequeño porcentaje de vuelos.
La solución multiobservacional
Prakash Prashanth, investigador del MIT y coautor del estudio, destaca que «con más ojos en el cielo, podríamos empezar a ver cómo es el ciclo de vida de una estela de condensación». El científico subraya que comprender las propiedades radiativas de estas formaciones a lo largo de su existencia es fundamental para determinar cuándo una estela resulta climáticamente relevante.
El estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, enfatiza la necesidad de combinar múltiples fuentes de observación. Las imágenes de satélites geoestacionarios aportan cobertura espacial amplia y frecuencia temporal. Los satélites de órbita baja proporcionan mayor detalle. Las cámaras terrestres podrían captar las estelas de condensación en tiempo real justo cuando se forman, permitiendo identificar la altitud exacta de aparición.
Hacia la aviación sostenible
Los pilotos podrían reducir el impacto climático de sus vuelos evitando regiones propensas a generar estelas persistentes, similar a cómo actualmente modifican rutas para esquivar turbulencias. Sin embargo, implementar estos sistemas de evasión requiere predicciones precisas sobre dónde y cuándo se formarán las estelas de condensación.
La evitación de estelas se perfila como una de las estrategias más rápidas y económicas para reducir el impacto climático de un sector difícil de descarbonizar. Investigaciones recientes indican que sólo el 3% de los vuelos genera el 80% del calentamiento por estelas, lo que sugiere que intervenciones dirigidas podrían producir beneficios desproporcionados.
El equipo del MIT advierte que es prematuro implementar sistemas de evitación sin herramientas rigurosas de verificación. La combinación de datos satelitales y observaciones terrestres podría cerrar esta brecha crítica y permitir que la industria de la aviación reduzca significativamente su huella climática sin esperar décadas por nuevas tecnologías de propulsión.