Animales Aves y aerogeneradores

Desmontado el mito: las centrales eléctricas fósiles matan más aves que las turbinas eólicas

La Directiva de aves prohíbe la matanza deliberada de estos animales

Los aerogeneradores son responsables de menos del 0,1% de las muertes de aves

Europa apuesta por facilitar una aplicación pragmática y proporcionada de la Directiva de aves

Los aerogeneradores pueden suponer un peligro vital para multitud de especies de aves.
Los aerogeneradores pueden suponer un peligro vital para multitud de especies de aves.

Una de las principales críticas que recibe la energía eólica tiene que ver con el riesgo de colisión de aves con las aspas de los aerogeneradores. Sin embargo, dicho impacto no es exclusivo de esta tecnología renovable y puede ser incluso menor que el asociado a otras fuentes de generación que además resultan menos sostenibles en términos ambientales.

Así lo indica la Comisión Europea, que asegura que las centrales eléctricas de los combustibles fósiles «matan más de 30 veces más aves» que los parques eólicos. Precisamente, el ejecutivo comunitario publicó a finales de marzo un conjunto de nuevas orientaciones destinadas a guiar la aplicación efectiva de la Directiva comunitaria que vela por estos animales.

Adoptada en 1979, la Directiva sobre aves protege todas sus especies silvestres de origen natural en la Unión Europea y contribuye al cumplimiento de los compromisos internacionales de conservación de aves migratorias. El nuevo documento de orientación se centra especialmente en la aplicación de sus artículos 5 y 9.

Prohibido matar aves

En concreto, el artículo 5 prohíbe la matanza deliberada de aves, la destrucción de sus nidos y huevos y las perturbaciones significativas durante fases sensibles de su ciclo vital, mientras que el artículo 9 permite excepciones estrictamente controladas —por ejemplo, para proteger cultivos, pesquerías o la seguridad pública— siempre que no existan alternativas viables.

En este contexto, el objetivo de estas nuevas orientaciones publicadas por la Comisión Europea es facilitar el cumplimiento de la normativa de forma pragmática y proporcionada, compatibilizando la protección de la avifauna con la simplificación de la carga administrativa y las necesidades de sectores como la agricultura, la silvicultura, la pesca, las compañías energéticas y el resto de operadores energéticos concernidos.

Efecto acumulativo

«Considerando especialmente el efecto acumulativo sobre el clima, las emisiones de las centrales eléctricas de combustibles fósiles matan más de 30 veces más aves que los parques eólicos, por cada GWh —gigavatio hora— producido», afirma el ejecutivo comunitario

La Comisión Europea reconoce, sin embargo, que «los parques eólicos pueden afectar negativamente a las poblaciones de aves», pero en menor medida que otras infraestructuras y usos energéticos, y también sugiere adaptarse a esa realidad.

«Aunque los aerogeneradores son responsables de menos del 0,1 % de las muertes de aves causadas por actividades humanas —mucho menos que las centrales energéticas tradicionales o los rascacielos—, debido a su relevancia, sus posibles impactos han sido ampliamente estudiados dentro y fuera de la UE», señala el texto.

Enfoque escalonado

Europa recomienda un enfoque escalonado para los proyectos eólicos que pase por, primero, evitar daños mediante una buena elección del emplazamiento, alejando los parques de rutas migratorias y de zonas de cría o alimentación; y, después, reducir el impacto cuando no sea posible eliminarlo por completo.

Entre las medidas citadas figuran la parada temporal de turbinas en momentos de paso de aves, así como la implementación de sistemas de radar, cámaras, geolocalización e inteligencia artificial para detectar movimientos en tiempo real y activar interrupciones puntuales del funcionamiento.

«El ajuste temporal bajo demanda puede utilizarse como una estrategia de mitigación importante para reducir las colisiones de aves con aerogeneradores, en particular a lo largo de las principales rutas migratorias», dice la Comisión, que añade que esas prácticas se están automatizando cada vez más gracias a las nuevas tecnologías y herramientas digitales.

Permisos ambientales

Bruselas también apuesta por integrar las exigencias de protección de la avifauna en los procedimientos ya existentes de permisos y evaluación ambiental, en lugar de multiplicar trámites específicos, y anima a los Estados miembros a diseñar medidas preventivas adaptadas a cada especie, su ciclo de vida y su hábitat.

La guía, que no es de carácter vinculante, recuerda que la protección se aplica a todas las aves silvestres cubiertas por la directiva y en todo el territorio de la UE, no sólo a las especies amenazadas o a los espacios protegidos.

Desmontado el mito: las centrales eléctricas fósiles matan más aves que las turbinas eólicas

Mapa de sensibilidad

Las directrices incluyen como ejemplo de buenas prácticas el mapa de sensibilidad para aves y murciélagos desarrollado en Flandes (Bélgica), una herramienta diseñada para anticipar qué zonas presentan mayor riesgo antes de decidir la ubicación de nuevos parques eólicos.

Este mapa clasifica el territorio en cuatro niveles de sensibilidad —alto, medio, posible riesgo y bajo riesgo o sin datos— a partir de la superposición de varias fuentes de información, como rutas migratorias estacionales, áreas de alimentación y descanso de aves acuáticas o mapas de predicciones de hábitat.

Planificación estratégica

Su objetivo es orientar la planificación estratégica y servir como punto de partida para evaluaciones ambientales más detalladas a escala local. «Aunque algunos aspectos del mapa son específicos de Flandes, los principios pueden aplicarse fácilmente en otros lugares», destaca la Comisión Europea.

El ejecutivo comunitario considera que este tipo de cartografía permite reducir impactos desde el inicio del diseño de los proyectos y facilitar decisiones mejor informadas por parte de administraciones, promotores y consultoras, demostrando que la expansión de la energía eólica puede planificarse incorporando criterios de biodiversidad desde las primeras fases del proceso.