Medioambiente

En 2021, un biólogo comenzó a sumergir árboles de Navidad en el fondo de un lago finlandés: al cabo de 3 años: 1500 árboles después, el número de especies se había multiplicado por cinco

Un participante del proyecto sostiene un árbol de Navidad sobre un agujero abierto en el hielo del lago Saimaa, en Finlandia, antes de hundirlo en el fondo en 2021. Foto: Sirkka Haverinen / Yle
Un participante del proyecto sostiene un árbol de Navidad sobre un agujero abierto en el hielo del lago Saimaa, en Finlandia, antes de hundirlo en el fondo en 2021. Foto: Sirkka Haverinen / Yle
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En marzo de 2021, un proyecto dirigido por un biólogo del Instituto Finlandés de Medioambiente (SYKE, por sus siglas en finés de Suomen ympäristökeskus) empezó a hundir árboles de Navidad usados en el lago Saimaa, en Finlandia. Tras varios inviernos, el fondo acumula unos 1.500 árboles y la diversidad de especies se multiplicó por cinco.

Según la radiotelevisión pública finlandesa Yle, los árboles bajaron al agua a través de agujeros perforados en el hielo, en una zona del lago cercana al centro de Lappeenranta. Para que se quedaran en el fondo, los participantes los lastraron con ladrillos perforados.

Para realizar esto, los vecinos de Lappeenranta donaron sus árboles de Navidad después de las fiestas. La primera tanda, de varios centenares de ejemplares, se hundió a principios de marzo de 2021. Los voluntarios repitieron la operación en los inviernos siguientes hasta reunir unos 1.500 árboles en el fondo del lago.

¿Cuánto aumentaron las especies en el fondo del lago finlandés en tres años?

El responsable del proyecto, Kari-Matti Vuori, jefe de desarrollo del SYKE y biólogo acuático, explicó a Yle que la producción de animales del fondo se disparó en los puntos donde se hundieron los árboles. El número de ejemplares se multiplicó por varias decenas, mientras que la diversidad de especies creció unas cinco veces.

Antes del experimento, las muestras de esa zona del lago Saimaa contenían muy pocos organismos. A comienzos de 2024, los investigadores volvieron al lugar para sacar árboles del fondo y analizarlos. Después del hundimiento, una sola muestra reunió miles de ejemplares y entre 30 y 40 especies distintas, según Vuori.

Asimismo, Vuori señaló que la población de peces de la zona parece haberse fortalecido. Los aficionados a la pesca en el hielo también notaron el cambio, ya que en esos puntos los peces pican bien.

«Los pescadores en el hielo nos han dado las gracias», afirmó el biólogo finlandés.

Voluntarios hunden un árbol de Navidad por un agujero abierto en el hielo del lago Saimaa, en Finlandia, en 2021. Foto: Sirkka Haverinen / Yle
Voluntarios hunden un árbol de Navidad por un agujero abierto en el hielo del lago Saimaa, en Finlandia, en 2021. Foto: Sirkka Haverinen / Yle

La madera hundida en el lago Saimaa, fuente de alimento para la vida acuática

El proyecto contó con la colaboración del Club Rotario Lappeenranta Saimaa, el Ayuntamiento de Lappeenranta y el centro Järvimaailma Saimaarium. Según el club, la madera sumergida sirve de soporte para bacterias, hongos y algas, que absorben nutrientes del agua a medida que crecen.

Esa capa de organismos alimenta a las larvas de insectos acuáticos y a otros animales del fondo. Estos, a su vez, sirven de comida a los peces pequeños, y los peces más grandes se alimentan de las larvas y de esos peces menores. Además, las ramas ofrecen refugio y zonas de desove a los peces.

El club rotario también destacó que la madera funciona como un almacén de carbono a largo plazo. Para sus impulsores, el material hundido forma un ecosistema propio que podría beneficiar tanto a la calidad del agua como a la pesca en el lago Saimaa.

Los participantes desarrollaron distintas técnicas para colocar los árboles de Navidad. Algunos bajaron a través del hielo y otros desde una balsa en aguas abiertas. En ciertos casos, los voluntarios los apilaron dentro de un marco de madera y, en otros, los sujetaron a pesos de fundición.

Voluntarios preparan árboles de Navidad usados junto a un agujero abierto en el hielo del lago Saimaa, en Finlandia. Esa jornada de 2021 hundieron 80. Foto: Sirkka Haverinen / Yle
Voluntarios preparan árboles de Navidad usados junto a un agujero abierto en el hielo del lago Saimaa, en Finlandia. Esa jornada de 2021 hundieron 80. Foto: Sirkka Haverinen / Yle

El papel de las libélulas en la limpieza de los lagos de Finlandia

Vuori atribuye parte del efecto a las larvas de libélula que viven entre las ramas. Estas larvas pasan dos años en el agua y comen pequeños invertebrados que, a su vez, se alimentan de la capa de organismos que crece en el lago. Cuando completan su desarrollo, las libélulas adultas abandonan el agua.

Según el biólogo, el 99 % de los nutrientes y del carbono que acumularon sale del lago con ellas y enriquece la naturaleza de la orilla. Sin embargo, todavía no hay estudios que demuestren que los árboles hundidos mejoren la calidad del agua. Aun así, Vuori cree que el método podría ayudar, al menos en parte, a limpiar los lagos finlandeses. «Veo en ello un gran potencial», señaló el investigador del SYKE.

El objetivo del proyecto es comprobar si es posible crear un parque subacuático de especies de árboles en el fondo del lago Saimaa, con beneficios para los peces y para el propio lago.

Una vieja práctica de los pescadores de Finlandia

La idea de Vuori recupera una tradición pesquera antigua. Los pescadores construían estructuras de madera hundida, conocidas en finés como turo, con enebros y abetos. Cada granja tenía la suya y mantenía en secreto su ubicación.

El club rotario mencionó que estas estructuras también se usan en Alemania, Estados Unidos y Suecia, además de la costa oeste de Finlandia.

Olli Smolander, miembro del club que colaboró con Vuori, conoció estas estructuras a los cinco años de la mano de su abuelo. Según Smolander, durante el último siglo la población retiró de forma sistemática toda la madera de los lagos y ríos del país.

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