En 2002 dos turistas comenzaron a plantar 50.000 árboles para reforestar un bosque de Costa Rica: 24 años más tarde han regresado los animales y han restaurado el ecosistema por completo
Una antigua finca ganadera en Costa Rica es hoy un bosque nuboso joven.
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Una antigua finca ganadera en las montañas del sur de Costa Rica es hoy un bosque nuboso joven y muy frondoso. La reserva Cloudbridge, junto al Parque Nacional Chirripó, logró plantar en julio de 2026 los que probablemente sean los últimos árboles necesarios para completar su reforestación, tras 24 años desde su fundación.
En ese tiempo, la reserva pasó de ser un terreno de pasto para el ganado a un bosque donde volvieron a vivir pumas, ocelotes, pecaríes y pacas. El proyecto nació en 2002 por iniciativa de Ian y Genevieve Giddy, una pareja de origen sudafricano.
La reserva de Costa Rica que pasó a ser un bosque nuboso en 24 años
Según el blog de Cloudbridge, en julio de 2026 el personal y los voluntarios de la reserva plantaron los últimos árboles nativos del proyecto.
«Todas las zonas que necesitaban restauración activa ya están plantadas», señaló la organización, que a partir de ahora centrará su trabajo en la conservación, la investigación y la educación.

En 2001, un año antes de la fundación, los Giddy viajaron a Costa Rica para subir al cerro Chirripó, de 3.821 metros. Al bajar de la cumbre, vieron el corte abrupto entre el bosque protegido del parque nacional y los pastos deforestados que lo rodeaban.
En 2002, la pareja compró una finca ganadera de 60 hectáreas en el borde occidental del parque, según la web oficial de la reserva. Con la compra de otras seis fincas pequeñas, el terreno llegó a casi 200 hectáreas, recorridas por los valles de los ríos Chirripó Pacífico y Urán.
Dentro de la reserva, el pastoreo se detuvo por completo. Hoy, la cubierta de árboles se recuperó en casi toda la superficie, ya sea por plantación o por regeneración natural. Cloudbridge forma parte de la mayor área protegida de Centroamérica, que incluye el Parque Internacional La Amistad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
¿Cómo lograron que sobrevivieran los árboles plantados en Costa Rica?
Los primeros intentos fracasaron. «Hacia el tercer año, habían perdido prácticamente el 90 % de sus árboles», explicó Tom Gode, presidente de la junta directiva de la Cloud Forest Conservation Alliance (CFCA), la organización estadounidense que hoy gestiona la reserva, en declaraciones recogidas por Mongabay Latam.
El equipo cambió entonces a semillas recolectadas en el bosque primario, y así la pérdida bajó al 50 %. Después, utilizaron cartón como mantillo y micorrizas (asociaciones entre hongos y raíces de las plantas) incorporadas al suelo. De esta forma, la supervivencia subió a cerca del 90 %.
Para 2023, la organización ya había cultivado unos 50.000 árboles. A menudo, el equipo planta la mitad de un área con robles y la otra mitad con otras especies de crecimiento lento, típicas de un bosque maduro.
También recurrió a la plantación en islas, que consiste en plantar unos pocos árboles resistentes en terrenos pobres. Las aves se posan en ellos y dejan caer semillas alrededor, de modo que crecen nuevos árboles y arbustos sin intervención humana.

Los animales que regresaron al bosque nuboso de Costa Rica
Hasta 2023, el personal de Cloudbridge había registrado 305 especies de aves, una cifra 60 veces mayor que la de menos de 20 años antes. Entre ellas está el quetzal resplandeciente (Pharomachrus mocinno), catalogado como casi amenazado por la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
«Creo que es una de las especies más icónicas del bosque nuboso», afirmó Casey McConnell, gerente general de la reserva.

En Cloudbridge se registraron además las seis especies de felinos silvestres de Costa Rica, entre ellas el ocelote (Leopardus pardalis), la oncilla (Leopardus tigrinus) y el puma (Puma concolor). De hecho, una hembra de puma vive en la reserva y ya tuvo crías allí. Los jaguares, en cambio, solo pasan por la zona.
El tapir norteño (Tapirus bairdii) también aparece de forma ocasional, sobre todo en la estación seca. Para Gode, el bosque es probablemente demasiado pequeño para que la especie se instale. En la reserva vive además el conejo de monte (Sylvilagus dicei), una especie catalogada como vulnerable.
El bosque nuboso de Costa Rica necesitará siglos para parecerse a uno primario
Con la plantación terminada, la recuperación del ecosistema sigue en marcha. «Un bosque nuboso tarda décadas, incluso siglos, en recuperarse por completo», advierte los especialistas de Cloudbridge en su blog.
«Para que el bosque llegue a ser algo parecido a un bosque primario, tendrán que pasar siglos y siglos», sostuvo el presidente de la CFCA.
El cambio climático suma presión. A medida que el calor asciende montaña arriba, el bosque nuboso se seca, y McConnell señaló que el tiempo «ya no es tan predecible como solía ser».
Además, la reserva ya no tiene más terreno para plantar. «Creo que, en cierta forma, hemos sido víctimas de nuestro propio éxito», reconoció Max King, director de operaciones de Cloudbridge. Por eso, el equipo prevé colaborar con propietarios vecinos y crear corredores naturales para que la fauna pueda desplazarse.