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Los expertos coinciden: existe un truco para enfriar el coche en 30 segundos sin usar aire acondicionado

Truco para enfriar el coche

El verano es, para muchas personas, la estación más esperada del año. Sin embargo, también trae consigo un inconveniente que a menudo altera los planes y obliga a buscar soluciones: las altas temperaturas. Una de las situaciones más incómodas es entrar en el coche después de que haya permanecido varias horas bajo el sol e intentar no quemarse al tocar el volante o los asientos.

Lo más habitual en estos casos es abrir todas las puertas o ventanillas de golpe y encender el aire acondicionado al máximo. Sin embargo, existe un truco muy sencillo que permite reducir la temperatura del habitáculo en cuestión de segundos sin necesidad de gastar combustible ni recurrir al sistema de climatización.

¿Cómo enfriar el coche sin aire acondicionado?

Encender el aire acondicionado nada más entrar en el coche puede parecer la mejor opción para combatir el calor, pero no siempre es la más eficaz. Cuando el vehículo ha permanecido durante horas bajo el sol, el sistema de climatización necesita unos minutos para enfriar el aire del habitáculo. De hecho, al principio suele expulsar aire que todavía está caliente, por lo que la sensación de alivio tarda en llegar.

Además, recurrir al aire acondicionado desde el primer instante implica un mayor consumo de combustible (o de batería en el caso de los vehículos eléctricos), lo que incrementa el gasto y el impacto ambiental. También puede suponer un mayor esfuerzo para el sistema de climatización al hacerlo trabajar desde temperaturas muy elevadas. Por ello, los especialistas aconsejan ventilar primero el interior del coche antes de poner en marcha el aire acondicionado.

Entre los distintos trucos que han surgido en los últimos años para reducir el calor acumulado en el interior de un vehículo, uno de los más populares destaca por su sencillez y rapidez. Según quienes lo han probado, puede reducir la temperatura del habitáculo hasta en 10 grados en muy poco tiempo.

El método japonés es muy fácil de poner en práctica. Primero, hay que bajar una de las ventanillas del coche, dejando las otras tres completamente cerradas. Después, se debe acudir a la puerta situada en el lado contrario de la ventanilla abierta y abrirla y cerrarla de forma continua varias veces. Este movimiento genera una corriente de aire que ayuda a expulsar el aire caliente acumulado en el interior.

Además de éste sencillo truco para renovar el aire del habitáculo, existen otras medidas que pueden ayudar a evitar que el coche alcance temperaturas extremas:

  • Una de las opciones más eficaces es colocar un parasol en el parabrisas. Este accesorio reduce la entrada de radiación solar y evita que el interior se caliente en exceso. También hay protectores para las ventanillas laterales y la luna trasera.
  • Si el vehículo cuenta con asientos de cuero o vinilo, es aconsejable cubrirlos con una toalla, una sábana o una funda protectora.
  • Otra alternativa consiste en instalar cortinillas o láminas solares homologadas en las ventanillas, que ayudan a bloquear parte de los rayos ultravioleta.
  • Cuando no sea posible estacionar en una zona de sombra, orientar la parte trasera del vehículo hacia el sol es la mejor forma de proteger el parabrisas, la superficie por la que suele entrar una mayor cantidad de radiación y calor.

Consejos de la DGT

«El calor excesivo hace mella sobre el conductor: aumenta la fatiga y disminuye los reflejos, de forma que tarda más tiempo en reaccionar y se cometen más errores. Según algunos estudios, con altas temperaturas, el riesgo de accidente aumenta hasta un 20%. Además, con calor vemos peor. Cuando conducimos con 35ºC dejamos de ver entre el 10% y el 20%  de la señales de tráfico. Asimismo, el calor excesivo puede aumentar también la agresividad y el nerviosismo al volante», alerta el organismo dirigido por Pere Navarro.

Sobre cómo utilizar el aire acondicionado, lo primero a tener en cuenta es que, cuanto más calor haya dentro del coche, más combustible gastará el sistema de climatización al ponerse en funcionamiento. Por eso, es recomendable disminuir la temperatura con el método japonés. Asimismo, conviene recordar que con el motor apagado nunca se debe utilizar el aire acondicionado, ya que sólo va a servir para gastar combustible.

La temperatura debe oscilar entre los 21º y los 23º; por debajo de esos límites, el gasto de combustible puede suponer un incremento del 30%. A esto hay que sumar que, como el aceite, los neumáticos o el líquido de frenos, el sistema de climatización también necesita un mantenimiento periódico; se recomienda cambiar los filtros cada 15.000 ó 20.000 kilómetros.

Finalmente, la DGT recuerda: «conducir con las ventanillas bajadas afecta directamente al consumo de combustible. Este apenas se nota si vamos a menos de 80 km/h (recomendable cuando se circula por ciudad). Sin embargo, cuando el coche supera los 110 km/h, lo mejor es subir las ventanillas y poner el aire acondicionado, para no reducir la aerodinámica del coche y disparar el consumo de gasolina o gasoil. Esto podría suponer un ahorro de 0,3 litros cada 100 kilómetros».

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