Salud animal

El gran error que comete casi todo dueño de mascota en España y que los veterinarios suelen callarse en su consulta

Un veterinario revisa a un perro enfermo. Foto: Freepik
Un veterinario revisa a un perro enfermo. Foto: Freepik
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Cuando una mascota comienza a mostrar señales evidentes de sufrimiento o deterioro, la mayoría de los dueños retrasan la decisión de la eutanasia por miedo a perder a su animal. Un veterinario español especializado en cuidados al final de la vida advierte que ese retraso es el error más frecuente entre los propietarios de mascotas en España, y que las consecuencias las termina pagando el propio animal.

La decisión de recurrir a la eutanasia no debería tomarse pensando en el sufrimiento del dueño, sino en el bienestar del animal. Eso es precisamente lo que los veterinarios rara vez verbalizan con claridad en consulta, y lo que marca la diferencia entre un final sin sufrimiento y uno prolongado de forma innecesaria.

El error más habitual de los dueños de mascotas en España es rechazar la eutanasia

El principal error es posponer la eutanasia por miedo a la pérdida, aun cuando el animal ya no tiene una calidad de vida digna.

El cuerpo del animal avisa en el momento que se está rindiendo y suele dar señales que van desde perder interés en actividades que antes disfrutaba, problemas para dormir, mostrar signos de dolor, moverse menos o tener poco o nulo apetito. Si la mascota ya estaba con  cuidados paliativos, podría ser bueno reverlos y, dependiendo el caso, evaluar la opción de la eutanasia.

El problema es que muchos dueños interpretan esas señales como simples achaques de la edad. La negación y el apego retrasan la decisión y aumentan el sufrimiento del animal durante semanas o meses. «Hay veces en las que la vejez o la enfermedad se convierten en una excusa para no hacer nada o abandonar antes de tiempo», señala el veterinario Alfredo Molina.

Por qué los veterinarios no suelen decirlo en consulta

El desequilibrio entre el bienestar del animal y el miedo del dueño es algo que los veterinarios no siempre abordan de forma directa. En consulta, los profesionales tienden a acompañar las decisiones sin forzarlas, lo que puede prolongar situaciones de sufrimiento que podrían resolverse antes.

Asimismo, hay un aspecto que casi ningún veterinario menciona y es la importancia de que el dueño esté presente en el momento de la eutanasia. Los animales perciben las emociones de las personas que los rodean. Una actitud serena del dueño reduce de forma significativa el miedo y la ansiedad del animal durante el proceso, según explica el veterinario Molina en una entrevista concedida a La Vanguardia.

«Los animales no entienden la muerte como nosotros, pero sí entienden la calma y el vínculo. Ellos perciben nuestras emociones y, si estamos tristes, preocupados o con ansiedad, ellos lo pasan peor», cuenta el especialista. «He visto animales relajarse simplemente al escuchar la voz de su familia. Estar ahí, de verdad, cambia completamente la experiencia final».

Eutanasia planificada o de urgencia: la diferencia importa

La eutanasia puede darse de forma planificada o llegar como urgencia. La primera permite elegir el entorno, despedirse con calma y preparar emocionalmente a la familia. La segunda llega tras un deterioro brusco y deja poco margen para procesar lo que ocurre. El error más frecuente en esta etapa es esperar a que el animal muera en casa de forma natural cuando el sufrimiento ya es intenso.

«Cuando la dignidad se pierde y solo queda sufrimiento indefinido, es momento de plantearlo. No es una rendición, ni un abandono; es el último gran acto de amor y valentía que se puede hacer por ellas», subraya Molina.

En España, la Ley 7/2023 de Bienestar Animal establece que «la eutanasia solamente estará justificada bajo criterio y control veterinario con el único fin de evitar el sufrimiento por causas no recuperables que comprometa seriamente la calidad de vida del animal y que como tal ha de ser acreditado y certificado por profesional veterinario colegiado».

Cómo afrontar el duelo tras perder a una mascota

Perder a una mascota genera un duelo real, y reconocerlo es el primer paso para atravesarlo. «El duelo por un animal es real y profundo. Hablar de ello, compartir recuerdos, aceptar la tristeza sin prisa», comenta Molina en su entrevista.

Sin embargo, cuando el duelo por el vínculo con la mascota se mantiene durante semanas o meses con una intensidad que dificulta la vida cotidiana, buscar apoyo psicológico es la opción más adecuada. Señales como la culpa constante, el insomnio prolongado, el aislamiento extremo o la dificultad para retomar las rutinas habituales pueden indicar que es necesario pedir ayuda profesional.

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