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La soledad de la reina Isabel

La monarca se enfrenta a uno de sus momentos más complicados, con el duque de Edimburgo ingresado desde hace casi dos semanas en Londres

  • Andrea Mori
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Lleva más de setenta años junto al hombre del que se enamoró cuando apenas era una adolescente y parece que ahora la reina Isabel vive sus horas más bajas. Desde hace más de una semana, el duque de Edimburgo permanece ingresado y aunque en un principio fuentes oficiales de Buckingham aseguraban que su ingreso había sido una medida de precaución, su reciente traslado al hospital de San Bartolomé, especializado en cuestiones cardíacas (ya que hace unos años se le colocó un stent) ha hecho que salten todas las alarmas.

La preocupación por el estado del duque de Edimburgo ha ido en aumento estos días / Gtres

Desde la Casa Real mantienen que el Duque está estable y que se recupera de una infección, sin embargo, la información que ha ido trascendiendo es escasa y la visita del príncipe Carlos hace casi dos fines de semana hacía pensar en que el marido de la reina Isabel se encontraba en una situación cuanto menos delicada. Por ahora habrá que esperar a que las autoridades competentes se pronuncien al respecto.

Sin embargo, no hay que olvidar que el príncipe Felipe tiene ya más de noventa y nueve años y aunque lleva un lustro retirado de las obligaciones institucionales, su salud ha estado bastante delicada en los últimos tiempos. Tanto es así, que la Navidad de 2019 casi la pasa alejado de su familia, ya que fue ingresado unos días antes de las fiestas y regresó a Sandringham justo para Nochebuena.

Un matrimonio de más de siete décadas

A pesar de que la relación de la reina Isabel y el duque de Edimburgo ha pasado por momentos complicados a lo largo de sus más de setenta años de matrimonio, lo cierto es que el consorte siempre ha sido uno de los grandes apoyos para Su Majestad, no solo a nivel institucional -con una agenda muy intensa-, sino también privado. Sin embargo, antes del confinamiento, la pareja permanecía separada por las obligaciones que reclamaban a la monarca.

Ha sido gracias a esta delicada situación que la Reina y el Duque han pasado los últimos meses juntos en el castillo de Windsor, donde además han recibido la vacuna de Pfizer, siguiendo los protocolos marcados por las autoridades. No obstante, la monarca ha permanecido en su residencia actual desde que su marido fuera ingresado y a pesar de que no ha alterado por el momento su agenda, sí que está en permanente contacto con los facultativos para conocer el estado del Príncipe. De hecho, hace unos días, durante una audiencia telemática, Su Majestad aparecía con el broche que lució el día del anuncio de su compromiso, en  1947. Un broche con forma de flor clemátide formado por seis pétalos con diamantes y uno mayor en el centro. Se trata de un regalo que recibió por su vigesimoprimer cumpleaños, apenas unas semanas antes de su petición de mano.

La reina Isabel no ha alterado su agenda oficial pese a la alarma en torno al príncipe Felipe / Gtres

Por ahora no hay indicios de que la monarca vaya a trasladarse hasta el hospital, ni parece que desde Buckingham se vayan a aportar nuevos detalles sobre el estado del Duque, que tiene en vilo a gran parte de la Nación. No obstante, cuando está a punto de cumplir noventa y cinco años, la reina Isabel se enfrenta a una de sus etapas más difíciles.

Annus horribilis 2.0.

Si bien 1992 fue el año más complicado que recuerda la monarca -ella misma lo definió como tal- por las diversas separaciones en el seno de la familia real, así como el incendio en el castillo de Windsor, lo cierto es que 2020 y ahora también 2021 se tornan como una especie de secuela de ese duro momento. Al margen de la crisis sanitaria, en el centro de la institución existe una profunda crisis que se debe a la precipitada marcha de los duques de Sussex -que sigue generado conflictos- y el escándalo, aún sin resolver, del príncipe Andrés.

En este complicado contexto, la reina Isabel se encuentra más sola que nunca. A pesar de que el príncipe Carlos juega un importante papel en lo que respecta a la representación de la Corona, lleva muchos años a la espera de suceder a su madre, quien no tiene intención de abdicar. De hecho, a nivel oficial, si faltara el duque de Edimburgo, la estructura de la institución no cambiaría en demasía, ya que el consorte lleva varios años retirado y sus tareas han sido asumidas por otros royals.

Este ha sido un año muy difícil para la monarca / Gtres

Cuestión aparte es a nivel emocional. La reina Isabel se ha tenido que enfrentar a muchas pérdidas en estos últimos tiempos. Recientemente, y con apenas una semana de diferencia, la soberana perdía al matrimonio formado por Lord Vestey y su esposa Celia Vestey, grandes amigos de Isabel II que compartieron con ella entrañables momentos en entornos hípicos.

No ha sido la única pérdida para la Reina. La muerte del capitán Tom Moore suponía un duro golpe para ella y la de su prima Lady Elizabeth Anson en noviembre la dejaba devastada. Poco antes fallecía Lady Moira Campbell, una de las damas de honor de su coronación, y también Vulcano, el penúltimo de sus corgis. A principios de año, el día 2, una de sus primas más queridas, Lady Mary Colman, nos decía adiós a los 88 años.

El capitán Tom Moore ha sido una de las pérdidas a las que ha hecho frente la soberana / Gtres

Sin duda, una serie de desafortunados acontecimientos que han colocado a la monarca en uno de sus momentos más complicados, cuando necesita más apoyos que nunca para mirar hacia un futuro que ahora mismo no se presenta muy esperanzador.

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