Un polizón en el ‘Plus Ultra’: el Rey Felipe y el centenario del vuelo que cambió la historia
El monarca va a estar en Huelva para conmemorar esta gesta de la aviación
El vuelo del Plus Ultra hizo historia en España como precursor de los viajes intercontinentales
El Rey Felipe VI preside este martes en Palos de la Frontera los actos conmemorativos del vuelo del Plus Ultra, primer vuelo que unió España con América del Sur. El viaje tuvo lugar en el año 1926 con un hidroavión Dornier Do J Wal al que se bautizó con este nombre. El hidroavión Dornier Do Wal, con dos motores en tándem Napier Lion de 450 CV y bautizado con el nombre de Plus Ultra, despegó en Palos de la Frontera el 22 de enero y amerizó a 120 kilómetros de Buenos Aires el 10 de febrero.
El viaje del Plus Ultra se convirtió en una gesta histórica de la aviación española y abrió el camino a los enlaces aéreos que unieron de nuevo a los habitantes de los dos lados del océano. Un importante paso en un momento crucial de la historia aeronáutica, tras los primeros vuelos de los hermanos Wright y el final de la Gran Guerra, un período en el que se habían hecho importantes avances. Sin embargo, todavía no se había conseguido superar con éxito los vuelos intercontinentales.
En este contexto, mientras otros países como Francia, Portugal, Italia e Inglaterra ya estaban haciendo algunos avances en vuelos de gran distancia, España aún no se había incorporado a esta tendencia. En 1922 los portugueses Gago Coutinho y Sacadura Cabral cruzaron el Atlántico Sur hasta Brasil usando tres aviones distintos y, antes de ellos, a lo largo de los años 20 hubo varias expediciones. Los británicos hicieron la ruta Londres-Rangún-Londres, Estados Unidos completó la vuelta al mundo en formación, los holandeses apostaron por un viaje entre Ámsterdam y Yakarta y en España se habían hecho vuelos cortos, como el Larache-Las Palmas de 1923. El Plus Ultra superó todos estos hitos.
La elección de Argentina como destino final del vuelo no fue casual, sino que se escogió por los profundos vínculos históricos, afectivos y culturales de España con el país. Además, el vuelo del Plus Ultra supuso una oportunidad estratégica para demostrar la capacidad tecnológica española y elevar el prestigio internacional en un momento muy importante. De hecho, entre 1926 y 1935 se realizaron ocho vuelos que marcaron el desarrollo de la aviación en España y de los que el del Plus Ultra destaca de manera especial.
Un polizón en el Plus Ultra
La tripulación del Plus Ultra estaba formada por el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el sargento mecánico Pablo Rada. Sin embargo, a bordo del avión viajaba un quinto ocupante. Se trataba del periodista Emilio Herrero Mazorra, que se coló para poder narrar en primera persona la aventura.
Nacido en 1882 en Reinosa, Emilio Herrero era corresponsal de United Press, corresponsal en París, redactor jefe en Madrid y solía hacer coberturas sobre Hispanoamérica. Estaba muy centrado en los temas relacionados con la aviación, que entonces se percibían como símbolo de avance y proyección internacional.
Un año antes del vuelo había hecho la cobertura de la batalla de Alhucemas y esto le había hecho ver la aviación como una expresión de valentía y audacia. Sin embargo, no se conformaba con ver las cosas desde lejos, sino que quería ser parte y sentir lo mismo que los tripulantes. Por este motivo se coló en el Plus Ultra.
Los días previos al viaje había una gran expectación, sobre todo, porque Italia estaba preparando un viaje similar. Herrero se volcó en esta aventura y empezó a recopilar material para su crónica. Su nieto conserva un manuscrito con todo su trabajo: Yo, polizón del Plus Ultra. Un texto escrito en 1951 que aporta más detalles a las versiones oficiales y en el que se relata cómo Herrero presionó para poder tener información de primera mano sobre el vuelo. De hecho, queda patente que el reportero insistió hasta que se pactó una fórmula insólita: embarcar como polizón. En las memorias de los pilotos se recoge que al periodista se le permitió viajar sin que ellos lo supieran y oculto, algo que se acordó en los momentos previos al despegue.
Así se coló Emilio Herrero
La madrugada del 21 de enero, Herrero se vistió de aviador y consiguió esquivar los controles para colarse en el avión. Se ocultó cerca de las hélices y ahí se quedó hasta el amanecer. Cuando uno de los pilotos salió a encenderlas lo descubrió. «Menos mal que pesa poco», exclamó Ramón Franco, ante las risas del resto.
Cuando salió el sol, el Plus Ultra comenzó su viaje rumbo al Atlántico Sur y Herrero lograba cumplir su sueño. Durante el vuelo pudo recoger todo tipo de detalles que luego le servirían para sus crónicas. Al llegar a Buenos Aires fue el primero en bajar de la aeronave para informar de la manera más inmediata posible. La gente que esperaba la llegada del vuelo gritó «Vivan los héroes» y él respondió: «Los héroes siguen en el aparato. Yo soy un pasajero sin billete».