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NO SE PUEDE ESCAPAR DEL DESTINO

Carlota Casiraghi, última víctima de la ‘maldición de las Grimaldi’

A pesar de ser una de las royals más bellas de Europa, la hija de Carolina de Mónaco, acaba de romper con el padre de su segundo hijo y cancelar su enlace.

  • Andrea Mori
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El mundo de la realeza ha empezado el 2019 con una triste noticia. Carlota Casiraghi rompía con su prometido, el productor Dimitri Rassam, apenas dos meses después de dar a luz a su primer hijo en común, Balthazar. La pareja había pospuesto su boda, que estaba prevista para el verano y los rumores de crisis la acechaban desde tiempo atrás. Sin embargo, la discreción que siempre ha caracterizado al clan Grimaldi ha provocado que la opinión pública no haya sido consciente de la triste nueva realidad de la nieta de Grace Kelly hasta varias semanas después de producirse la ruptura.

Una ruptura que hace pensar en la poca fortuna que han tenido la mayoría de los miembros de la Familia Principesca Monegasca en cuestiones amorosas, especialmente las mujeres. Si la de Grace Kelly fue una historia digna de un cuento de hadas que conmovió al mundo entero a mediados del pasado siglo y nos hizo soñar con que los príncipes también se casan con plebeyas -aunque su felicidad acabara sesgada de la manera más trágica imaginable años- , en cuestiones del corazón, sus herederos no han tenido la misma fortuna. Más de cincuenta años después de la que fuera la última gran boda del Principado, ninguna de las hijas de Rainiero y Grace, ha encontrado la estabilidad sentimental, como si fueran víctimas de una suerte de maldición de la que solo se ha librado el príncipe Alberto.

Carlota Casiraghi ha cancelado su boda con Dimitri dos meses después de convertirse en madre / Gtres

Tras la estela de su madre

Siempre se ha dicho que Carlota Casiraghi es el vivo retrato de su madre. No hay más que tirar de hemeroteca para comprobar que la joven guarda un parecido asombroso con ella, pero esta semejanza va más allá de lo meramente físico. A sus 32 años, Carlota parece seguir peligrosamente un camino que ya trazaron su madre y su tía Estefanía. En cuestión de amores, ninguna de ellas ha tenido suerte y parecen marcadas por una ‘maldición’ que no les permite encontrar la estabilidad.

Carolina se enfrentó a todos para casarse con el playboy Philippe Junot / Gtres

Una maldición que en el caso de Carolina comenzó con su precoz matrimonio con Philippe Junot y que a día de hoy la mantiene ligada a Ernesto de Hannover, de quien no se divorcia por no perder el título de princesa -Carolina y Ernesto viven de facto separados, pero de iure, siguen siendo marido y mujer-. Aunque tras su separación de Junot, la hija de Grace Kelly mantuvo breves romances con Guillermo Vilas y Roberto Rosellini -esta última historia por cierto guarda muchas semejanzas a su vez con la de su hija y Rassam-, Carolina encontró el amor con Stefano Casiraghi en 1983. Un romance que colmó de felicidad a la Princesa pero que, una vez más, fue truncado por el destino con la muerte del deportista en 1990.

Carolina encontró la felicidad con Stefano Casiraghi pero él murió trágicamente en un accidente / Gtres

Pero Carolina no ha sido la única mujer Grimaldi a quien el destino parece estar jugándole una broma pesada. También Estefanía, la princesa rebelde, ha sido desafortunada en materia amorosa. Criada a la sombra de sus dos hermanos, la pequeña del clan también parece estar afectada por una maldición de la que solo se libran los varones de la familia. A diferencia de su hermana mayor, Estefanía ha acaparado un sinfín de titulares por sus breves e intensas historias de amor, que incluyen nombres de la talla de Jean Paul Belmondo, Van Damme, Christopher Lambert, Mickey Rourke, Rob Lowe… Esto al margen de sus dos matrimonios con el guardaespaldas Daniel Ducruet, con quien tuvo a dos de sus hijos y con el artista circense Adans Peres,  además de su historia con Jean Raymond Gottlieb, padre de su hija Camille.

Carlota Casiraghi no ha tenido tantos amores como su tía ni ha sufrido la tragedia de su madre, pero su suerte corre en paralelo a la de ambas. Dos grandes historias , con Gad El Maleh y Dimitri Rassam, padres de los verdaderos amores de su vida, sus hijos Räphael y Baltazhar y otros menos importantes, pero igual de desafortunados con figuras como Alex Dellal (su relación más larga) o Lamberto Sanfelice.

Se cumple la profecía

Hay quien cree en los cuentos de hadas -como el de Grace Kelly- y otros en los de brujas, pero por curioso que pueda resultar, es cierto que una maldición pesa sobre los Grimaldi.  Hace más de dos siglos, una amante despechada de Rainiero I maldijo a la familia: «¡Ningún Grimaldi encontrará felicidad en el matrimonio si se casan antes de los cincuenta años!», dijo la mujer. Una amenaza que el entonces rey no se tomó muy en serio a pesar de que era culpable de haber prometido amor eterno a aquella mujer a cambio de favores sexuales. Nunca cumplió su palabra y hoy parece que el destino continúa cebándose con sus descendientes.

Los príncipes Alberto y Charlene en una imagen de archivo / Gtres

Rainiero III se casó con una actriz y fue el más feliz durante algunos años, pero un trágico accidente le arrebató lo que más quería. Su hijo Alberto ha tardado muchos años en encontrar la estabilidad junto a la sudafricana Charlene Wittstock y ninguna de sus hijas lo ha conseguido aún. Solo sus nietos -varones- parecen haber escapado del cruel destino por el momento , pero no hay garantías de que esta situación sea para siempre. Está claro que Carlota no ha escapado de la maldición. ¿Lo conseguirá algún día?

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