Balmoral tocado por el temporal: el movimiento irremediable frente a los destrozos
Los trabajos de reparación van a comenzar lo antes posible
El rey Carlos III va a asumir los costes de todas las reparaciones
El Castillo de Balmoral no es solamente el lugar de descanso estival de la familia real británica y una de las residencias predilectas de la Reina Isabel II, sino que gracias a las iniciativas puestas en marcha por el rey Carlos III, el refugio escocés de los Windsor se ha convertido en un punto de interés turístico y en una fuente recurrente de ingresos.
El monarca ha decidido abrir varias zonas de la propiedad al público y esto ha provocado que el interés por conocer cómo es Balmoral por dentro haya ido en aumento en los últimos tiempos. Sin embargo, el acceso al castillo no siempre es sencillo, ni para la familia real ni para los turistas.
El privilegiado entorno en el que se encuentra Balmoral es uno de sus grandes encantos, pero también es uno de sus mayores inconvenientes. Las tierras altas escocesas se caracterizan por su clima inestable, que hace que a veces el acceso no sea sencillo. Lluvias, temporales y nevadas pueden dificultar la entrada y la salida, dando a Balmoral el aspecto de fortaleza inexpugnable. No obstante, en verano es un lugar ideal para huir de las altas temperaturas.
Acceso cortado a Balmoral
Precisamente debido a las recientes nevadas, uno de los accesos al Castillo de Balmoral ha tenido que ser bloqueado. Tal como han confirmado las autoridades, uno de los puentes de la finca se ha derrumbado y la entrada está cortada hasta que la situación se arregle.
Se ha advertido a los conductores que evitaran el estacionamiento de la zona de Spittal of Glen Muick, ya que una parte del asfalto está completamente hundida a consecuencia del alto volumen de nieve que se ha derretido. «El puente está cerrado tanto para vehículos como para peatones. Comenzaremos los trabajos de reparación lo antes posible», han expresado desde las redes sociales del castillo. Además, se ha confirmado que los costes de la reparación los va a asumir de manera directa el rey Carlos III, propietario de la finca.
Balmoral, refugio para los Windsor
El Castillo de Balmoral es una de las propiedades que forman parte del patrimonio privado de la familia real, al igual que la finca de Sandringham en Norfolk. Lleva en manos de los Windsor varias generaciones, desde que el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo lo adquiriera como regalo para la reina Victoria. Primero lo alquiló y más tarde lo compró porque se quedó fascinado por su ubicación y sus vistas. El príncipe impulsó su ampliación bajo la batuta de William Smith.
No obstante, el castillo se construyó a finales del siglo XIV por orden de William Drummond, aunque el rey Roberto II de Escocia poseía un pabellón de caza cercano desde 1316. Pasó por manos de familias como los Gordon y los Farquharson hasta el siglo XVIII, cuando sufrió cambios por rebeliones jacobitas.