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CASA PRINCIPESCA DE MÓNACO

Anuncio del Palacio Grimaldi: Alberto y Charlene recibirán al Papa, y será antes de Felipe y Letizia

El Papa León XIV va a realizar varios viajes en las próximas semanas

Visitará España en el mes de junio y se reunirá con los Reyes

  • Andrea Mori
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El Papa León XIV visitará España el próximo mes de junio. Con este viaje, el Santo Padre responde a la invitación que el Rey Felipe VI le hizo cuando él y doña Letizia asistieron en el Vaticano a la misa de inauguración de pontificado hace poco menos de un año. Durante la breve conversación que Sus Majestades mantuvieron con el Pontífice, Felipe VI invitó a León XIV a que visitara nuestro país. Una invitación a la que el Santo Padre no ha dudado en responder.

España no va a ser la primera parada de León XIV, sino que el Pontífice tiene previstos otros viajes previos a su visita a nuestro país. En el mes de abril viajará al continente africano, donde visitará Argelia, Camerún Angola y Guinea Ecuatorial. Pero antes de esto pasará por otro país europeo.

El papa León XIV durante su presentación. (Foto: Gtres)

El encuentro de León XIV en Mónaco

Según se ha confirmado, a finales de marzo el Santo Padre visitará el Principado de Mónaco. En un comunicado, el Palacio Grimaldi ha anunciado que los príncipes Alberto y Charlene recibirán a León XIV: «Sus Altezas Serenísimas recibirán a Su Santidad con motivo de su visita apostólica a Mónaco el 28 de marzo», reza el texto, en el que se explica que este viaje refleja los vínculos duraderos que unen a la dinastía Grimaldi con los pontífices, así como las históricas y fiables relaciones diplomáticas entre Mónaco y la Santa Sede.

Al igual que en el caso del Rey Felipe, la visita de León XIV a Mónaco también responde a una invitación cursada por el príncipe Alberto. El hermano de Carolina de Hannover expresó al Papa su deseo de que visitara Mónaco el pasado 17 de enero en un encuentro en el Vaticano. La invitación parte no solamente de Alberto, sino también del arzobispo de Mónaco, Dominique-Marie David. Un detalle que, según fuentes oficiales, refleja la dimensión institucional y pastoral de este evento.

Los Reyes en el Vaticano. (Foto: EFE)

«Como Estado soberano en el que la religión católica, apostólica y romana está consagrada en la Constitución, el Principado de Mónaco extrae de este patrimonio espiritual un elemento fundamental de su identidad, unidad y continuidad institucional, al tiempo que abraza una dinámica de apertura y adaptación al mundo contemporáneo. La visita del Santo Padre marcará un momento histórico para Mónaco y será un fuerte signo de esperanza, en un espíritu de diálogo, paz y responsabilidad compartida», han recalcado en el comunicado distribuido desde el Palacio Grimaldi.

El privilegio del blanco

Al igual que la Reina Letizia, la princesa Charlene de Mónaco es otra de las royals que tiene permitido vestir de blanco en encuentros con el Santo Padre. Es lo que se conoce como privilegio de blanco y está reservado únicamente a las reinas de países católicos.

Se trata de una prerrogativa o un honor protocolario -no es una ley ni forma parte del derecho canónico- que se concedió a algunas reinas católicas y consortes de monarcas católicos como símbolo de agradecimiento por parte de la Santa Sede por su lealtad y fidelidad a la Iglesia Católica cuando otros muchos se convirtieron al protestantismo. Según este privilegio pueden vestir de blanco en las audiencias y algunos otros actos, mientras que el resto debe ir de negro.

La princesa Charlene, de blanco, en una audiencia con el Papa Francisco. (Foto: Gtres)

En la actualidad pueden hacer uso de este privilegio del blanco varias consortes europeas. Las reinas Paola y Matilde de los belgas, la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo, la princesa Charlene de Mónaco y las Reinas doña Letizia y doña Sofía. Las españolas son las únicas que pueden utilizar peineta.

El privilegio del blanco no se aplica a todas las reinas o consortes católicas, sino solamente a las que tienen vínculos históricos con el Vaticano. Por ejemplo, Máxima de Holanda, aunque es católica, no puede vestir de blanco porque los Países Bajos es un reino protestante. Tampoco Liechtenstein, ya que es un principado. Esto contrasta con lo que ocurre con Charlene, que ha sido la primera princesa de Mónaco en vestir de blanco. A Grace Kelly nunca la vimos de blanco porque, aunque Mónaco tiene tradición católica, no es un reino, sino un principado.

No fue hasta el año 2013 cuando, tras una solicitud por parte del Principado, se otorgó el privilegio a la princesa Charlene.  El encargado de concederlo fue el Papa Benedicto XVI, que reconoció el estatus católico de Mónaco, así como la fe de la princesa. Ella misma habló de sus convicciones religiosas en unas declaraciones a la revista People: «Según la tradición Grimaldi, el catolicismo es la religión de Estado. Pero para mí representa mucho más», dijo la princesa, que explicó que el príncipe Alberto la llevó a conocer al Papa Benedicto y para ella fue una experiencia conmovedora.

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