Así ha cambiado

Pablo Urdangarin: de hijo modelo a portavoz de una familia rota

Iñaki Urdangarin y su hijo Pablo / Gtres
Iñaki Urdangarin y su hijo Pablo en un partido. / Gtres

Pablo Urdangarin cumple 22 años este mismo 6 de diciembre y lo hace viendo cómo su vida ha virado 180 grados en menos de un año. Era el pasado mes de enero cuando se convertía en el portavoz inesperado de la familia al estallar la polémica por la infidelidad de su padre a Cristina de Borbón, con Ainhoa Armentia. Por aquel entonces sorprendía la entereza, empaque y naturalidad con la que un joven de apenas una veintena de años hablaba de un asunto tan espinoso y que a la postre acabaría con el matrimonio de sus padres.

Pablo Urdangarin / Gtres
Pablo Urdangarin / Gtres

No es nada sencillo de gestionar una situación de este calado. Pablo ha visto cómo su familia se venía abajo cual castillo de naipes, pero él nunca ha tenido un mal gesto. Su trato, especialmente con la prensa, ha sido encomiable. Ante la imposibilidad de acceder a Iñaki Urdangarin o la infanta Cristina, fue su hijo quien daba las informaciones acerca de cómo avanzaba la relación entre ambos tras la deslealtad. Unas de sus declaraciones más recordadas fue cuando valoró la posibilidad de una reconciliación entre sus progenitores, que se antojaba imposible y que finalmente así fue: «Ojalá se reconciliaran, yo creo que sería lo normal».

Pablo Urdangarin ha sido tan neutral como Suiza en el divorcio -no consumado- de sus padres. No ha querido nunca posicionarse. Al contrario. El deportista ama a sus dos padres por igual y se ha centrado en pasar tiempo con uno y con otro, indistintamente. Un buen ejemplo ocurrió hace unos días, cuando compartió espacio con Iñaki y Cristina, que ni tan siquiera se miraron.

Iñaki Urdangarin con su hijo Pablo / Gtres
Iñaki Urdangarin con su hijo Pablo / Gtres

Por su faceta como jugador de balonmano, comparte más confidencias con su padre y cuando se le ha preguntado por él no ha dudado en descubrir a un referente: «Yo he podido aprender mucho de mis padres. Mi padre, por ejemplo, también ha sido deportista y ha tenido que estudiar a la vez que jugaba a balonmano. Y siempre he tenido a mis padres diciéndome que es muy importante, porque nunca sabes cuándo puede pasar algo o cuándo se te puede acabar la carrera deportiva», decía hace algunas semanas. No le tiene en cuenta la deslealtad hacia su madre.

Pablo se ha erigido como el más mediático de los cuatro hijos del todavía matrimonio por doble motivo. Por un lado, por la presencia ante los medios de comunicación ya comentada y, por el otro, debido a que sus hermanos tienen vidas completamente alejadas de los mismos. Juan Urdangarin está volcado en labores solidarias;  Miguel se encuentra estudiando fuera de España e Irene aún es menor, y reside con la Infanta Cristina en Ginebra.

Iñaki Urdangarin con su hijo Pablo, su madre y doña Cristina. / Gtres
Iñaki Urdangarin con su hijo Pablo, su madre y doña Cristina. / Gtres

En cuanto a su vida personal, Pablo Urdangarin está absolutamente concentrado en su club, el Barcelona de Balonmano. Su carrera deportiva es su pilar y modo de vida. Hace unos meses conocíamos que se había mudado a un piso junto a unos amigos, ubicado en una urbanización con piscina en Sant Joan Despí, una localidad muy cercana a su lugar de entrenamientos, algo que le facilita mucho su vida cotidiana. Paga el alquiler a medias con sus otros compañeros, pero él aporta más cantidad que el resto, según contó Vanitatis. ¿Y su corazón? De momento, nadie ha sido capaz de ocuparlo. 

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