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UN PASADO entre algodones

Marius Borg, de casi príncipe a convicto: los años dorados del hijo mayor de Mette-Marit

El juicio del hijo mayor de Mette-Marit de Noruega está generando una gran expectación

Marius Borg podría acabar en prisión por los delitos de los que se le acusa

  • Andrea Mori
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Marius Borg ha superado la primera jornada del juicio en el que tendrá que responder por los 38 cargos de los que se le acusa. El hijo mayor de la princesa Mette-Marit de Noruega no va a tener ningún tipo de trato de favor por su relación con la familia real -de la que no es miembro a pesar de haberse criado en su mismo entorno-. Así lo ha dejado claro desde el primer momento el Fiscal General del Estado Sturla Henriksboe, que ha dicho en varias ocasiones que su vínculo con el heredero no debería influir en este caso: «Para la Fiscalía, la igualdad ante la ley es importante. El hecho de que Marius Borg forme parte de la familia real no implica que vaya a tener un trato más indulgente o estricto que otros». No obstante, a nivel mediático, el interés por su figura es indudable.

Precisamente por eso, el hermano de la princesa Ingrid ha apelado a su derecho de no ser fotografiado durante el proceso. No habrá imágenes de Borg a las puertas del tribunal ni dentro de la sala que, por cierto, es la misma que acogió el proceso de la matanza de Utoya. Sí que veremos bocetos o ilustraciones, así como testimonios de quienes puedan estar dentro. Tampoco estarán allí los príncipes herederos, aunque sí que es probable que en algún momento aparezca Morten Borg, padre biológico del joven.

Marius Borg cuando era un niño. (Foto: Gtres)

Un casi príncipe que lo tuvo todo

Esta negativa a ser fotografiado contrasta mucho con la actitud que ha mantenido a lo largo de su vida. Su vínculo con la familia real desde que era muy pequeño ha provocado que el interés por su figura haya sido constante a lo largo del tiempo. Marius, ese niño rubio que no nació en la familia real pero que ha estado en todos los momentos importantes. Sin las obligaciones que supone ser parte de la institución, pero con todos los privilegios. Unos privilegios que muchos creen que no debería haber tenido y una libertad de actuación que ha derivado en la situación actual. El escándalo que le rodea es solamente una de las cuestiones que afectan a la imagen de la monarquía, muy deteriorada también por la vinculación de Mette-Marit con el pederasta Jeffrey Epstein.

La princesa Mette-Marit con su hijo mayor. (Foto: Gtres)

Aunque ahora evita las cámaras, en el pasado no fue así. Cuando su madre se casó con el príncipe Haakon de Noruega, Marius no era más que un niño y desde el principio participó en muchos compromisos de carácter familiar. No le hemos visto en actos de agenda como tal, pero sí en citas que eran importantes para la familia. A esto hay que añadir su estrecha relación con los reyes Harald y Sonia y, por supuesto, con sus dos hermanos, con quienes pudo celebrar su cumpleaños hace algunas semanas, antes de que comenzara el juicio.

El entrañable pasado de Marius Borg

Si echamos la vista atrás es fácil encontrar muchos ejemplos de cómo ha sido la vida de Marius Borg antes del escándalo. No específicamente en la página web de la casa real, pero sí en los medios y en las redes sociales. Al igual que ocurre con príncipes y celebrities, las páginas de las revistas han sido testigos de la evolución de Marius y han recogido los momentos más importantes de su vida.

Marius Borg con sus hermanos. (Foto: Gtres)

Ya en la boda de los príncipes, Marius acaparó todas las miradas. Tenía solamente cuatro años y se convirtió en una especie de símbolo de una nueva idea de monarquía. Una institución que se alejaba del pasado y que abrazaba con ilusión a una princesa que había tenido un hijo antes del matrimonio. Una actitud aperturista de la que muchos hoy se arrepienten. El propio Haakon de Noruega ha hablado en más de una ocasión de cómo ha sido su relación con Marius y todavía hoy sigue manteniéndose a su lado. Es más, para él es como un hijo más.

Marius Borg con su familia. (Foto: Gtres)

De hecho, hasta la llegada de Ingrid y más tarde de Magnus, la única oportunidad de Haakon de aprender a ejercer como padre fue con Marius. El pequeño se convirtió en el protagonista de muchas celebraciones familiares y conquistó con su desparpajo a toda la familia real. Sin embargo, todo el mundo tenía claro que, aunque gozaba de los privilegios de estar cerca de la familia real, no era un príncipe, y nunca podría serlo. Aunque en los últimos años ha preferido llevar una vida más anónima, durante mucho tiempo ha participado en muchas celebraciones oficiales y ha tenido la oportunidad de conocer a autoridades y miembros de otras casas reales.

Marius Borg en un acto con los príncipes y sus hermanos. (Foto: Gtres)

Hoy, estos privilegios que le hicieron sentirse intocable, le ponen en una tesitura más complicada en su cuenta pendiente con la Justicia. Un aparente noruego más, pero cuyos actos tienen repercusión en la familia más importante del país.

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