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Cayetano Martínez de Irujo rompe la tregua y vuelve a señalar a su hermano Carlos: "He pagado caro…"

Las tensiones dentro de la Casa de Alba han vuelto a salir a la luz tras las declaraciones de Cayetano Martínez de Irujo

El aristócrata asegura que no se cumplió el deseo de su madre de que él gestionara las fincas familiares

Sus palabras llegan en plena promoción de su libro 'La última duquesa', donde repasa la figura de su madre

  • Marta Menéndez
  • Televisión, moda y corazón. Periodista de vocación y comunicadora de formación, me he movido entre estudios de radio, redacciones digitales y bastidores de redes sociales. He narrado la actualidad en la 'Cadena SER', seguido la pista a las nuevas tendencias en 'El Independiente' y escrito sobre lifestyle y empresas en la 'Revista Capital'. En 'Diez Minutos', combiné redacción y estrategia digital como Community Manager. Ahora escribo en LOOK, donde cubro actualidad televisiva, moda, celebrities y realeza.
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El centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba, está marcado por homenajes, exposiciones y publicaciones que celebran el legado de una de las aristócratas más influyentes de la historia reciente de España. Sin embargo, bajo ese clima de conmemoración, las tensiones familiares dentro de la histórica Casa de Alba han vuelto a aflorar. El protagonista de esta nueva sacudida es su hijo Cayetano Martínez de Irujo, quien ha hablado con franqueza sobre su relación con el primogénito de la familia, Carlos Fitz-James Stuart, actual duque de Alba, reavivando una polémica que parecía haberse suavizado en los últimos meses.

Las declaraciones del duque de Arjona llegan en plena promoción de su libro La última duquesa, una obra con la que pretende rendir homenaje a su madre y recordar episodios personales y familiares que marcaron la vida de la aristócrata. En paralelo, la familia Alba ha impulsado varios actos conmemorativos por el centenario, entre ellos la exposición Cayetana. Una vida en Dueñas, inaugurada hace varios días en el Palacio de las Dueñas y que reúne más de 200 piezas que recorren la trayectoria vital de la duquesa. El evento logró reunir a gran parte de los hijos de Cayetana y fue interpretado como una imagen de unidad familiar. Sin embargo, las nuevas palabras de Cayetano han demostrado que algunas heridas siguen abiertas.

Cayetano Martínez de Irujo en Madrid. (Foto: Gtres)

El origen del conflicto, según relata el propio aristócrata, se remonta a una decisión tomada por su madre en 2009. Ese año, la duquesa de Alba escribió una carta dirigida a todos sus hijos en la que expresaba claramente su deseo de que Cayetano asumiera la gestión de las fincas agrícolas de la familia. «No quiero discusiones, la decisión la he tomado porque es mi deseo. Muchas gracias por ayudarme, un beso para todos. Mamá», decía el mensaje. Aquella voluntad, sin embargo, nunca llegó a materializarse. Cayetano sostiene que la razón fue la oposición de su hermano mayor. «Carlos no quiso», asegura, recordando que cuando se leyó el testamento preguntó al abogado por qué no se había tenido en cuenta esa carta. La respuesta que recibió fue que el documento no tenía carácter vinculante, ya que no formaba parte formal del testamento. Para él, aquel momento marcó el inicio de un distanciamiento familiar que durante años se desarrolló incluso de manera pública.

En su relato, el jinete no oculta el peso emocional que ha tenido esa situación en su vida. «He pagado muy caro ser el escogido, el valorado y el reconocido por mi madre», afirma, sugiriendo que el vínculo especial que mantenía con la duquesa generó tensiones con algunos de sus hermanos. Aun así, en sus declaraciones adopta también un tono conciliador y asegura que con el paso del tiempo ha logrado recomponer la relación con varios miembros de la familia. «Ahora todo está en su sitio y mi relación con Carlos y Eugenia se ha recuperado. Con Fernando siempre ha sido fantástica», explica.

A pesar de ese acercamiento, Cayetano insiste en que el papel del primogénito dentro de una familia histórica como la suya implica también una cierta responsabilidad hacia el resto de los hermanos. «Un primogénito debe tener generosidad con el resto. Todos formamos parte de la Casa de Alba hasta la muerte y todos hemos contribuido a que el mayor herede lo que ha heredado», afirma, dejando claro que, en su opinión, todavía hay cuestiones pendientes que deberían resolverse.

El aristócrata también ha recordado otro episodio que alimentó el malestar entre los hermanos: el reparto de títulos nobiliarios tras la muerte de la duquesa. En ese contexto, Cayetano lamenta no haber heredado el título de conde-duque de Olivares, algo que su madre, según él, llegó a sugerir que le habría gustado. Finalmente, la decisión se vio condicionada por un documento anterior firmado por el abuelo de la familia que establecía que los títulos vinculados a la Casa de Híjar debían recaer en el segundo hijo de la duquesa. Fue entonces cuando su hermano Alfonso sacó ese documento durante el proceso de reparto. Lejos de alimentar una disputa mayor en un momento delicado para su madre, Cayetano decidió no insistir. La duquesa terminó concediéndole el ducado de Arjona, uno de los títulos más antiguos de España, algo que el aristócrata asegura haber aceptado con orgullo.

Cayetano Martínez de Irujo y su hermano Carlos. (Foto: Gtres)

En medio de estas confesiones, el duque de Arjona también ha querido subrayar la importancia de la unión familiar en un momento simbólico como el centenario de su madre. En ese sentido, ha destacado el papel de su hermana Eugenia Martínez de Irujo, impulsora de varios de los actos conmemorativos, y ha lanzado incluso un llamamiento para que todos los hermanos participen en una conferencia final prevista dentro del programa de homenajes. Para Cayetano, sería la mejor manera de cumplir el deseo que, según recuerda, siempre expresó la duquesa: ver a sus hijos unidos.

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