La finca de Isabel Pantoja

Cantora al detalle: así es la finca que ha dinamitado el papel de Isabel Pantoja como madre

La finca Cantora ha sido uno de los detonantes del conflicto entre Isabel Pantoja y su hijo Kiko. Convertida casi en un búnker, descubrimos algunos de sus rincones.

Ver vídeo

Son muchos los puntos de conflicto entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja, pero hay uno especialmente doloroso: Cantora. El primero se siente perjudicado porque considera que no se ha respetado la voluntad de su padre a la hora de heredar la famosa finca. «Yo no cedí Cantora a mi madre a sabiendas. Firmé lo que ella me pidió», dice en la entrevista con Mila Ximénez de hace unos días. Una polémica que nace del deseo del Dj de vender la propiedad para saldar las deudas, una petición que su madre no ha aceptado de buen grado, negándole a su vástago la parte que le corresponde. Un lío morrocotudo sobre el que este digital ha querido aportar algo más de luz hablando con el defensor judicial del pequeño de los Rivera.

Legados y polémicas aparte, prácticamente todo el mundo que sigue con un mínimo de atención la crónica social ha oído hablar de esta famosa finca, convertida en epicentro de problemas en la actualidad. Cantora fue el sueño en vida de Paquirri, una finca ganadera comprada a base de muchos ahorros y donde el torero vivió románticos episodios. Ubicada entre las gaditanas localidades de Medina Sidonia y Vejer, en la conocida como ruta del toro, un paraje ideal para admirar las clásicas casas blancas de Andalucía. 500 imponentes hectáreas y 2.000 metros construidos sobre los que se dispone el camino de entrada al hogar de Pantoja una vez que se atraviesa el cartel que la da nombre.

Cantora
Entrada de Cantora / Gtres

Al margen de las habitaciones, salones y cuartos de baño, entre las comodidades de las que disfruta la finca se encuentran un salón de juego con gimnasio, sauna, bodega, trastero, piscina, caballerizas, garajes, oficinas y  hasta una plaza de tientas donde dar unos capotazos. El espíritu taurino se respira en cada rincón.

Entrar en Cantora es hacerlo en un universo de recuerdos hacia la figura de Paquirri. Fotografías, trofeos de sus hazañas en los ruedos y fotos de los hijos de Isabel Pantoja. Kiko Rivera e Isa Pantoja están presentes prácticamente en todos los lugares de un hogar que la tonadillera ha convertido en su búnker. Apenas sale de sus paredes y en los últimos años se ha convertido en su refugio particular. Si alguien quiere algo, ya saben dónde pueden encontrarla. Eso sí, con la situación excepcional por la pandemia de coronavirus y el delicadísimo estado de salud de doña Ana, la entrada a Cantora está destinada única y exclusivamente a las personas meramente necesarias: Isabel, Agustín Pantoja, algún familiar, el servicio y poco más.

Cantora
Isabel Pantoja y José Manuel Parada, caminando por Cantora / TVE

Cantora ha sido, es y será el bálsamo donde Isabel Pantoja cura todos sus males. Los primeros años tras la muerte de su marido era un infierno vivir en un lugar donde había tantos recuerdos de su difunto esposo. Sin embargo, poco a poco lo fue convirtiendo en su pequeño (gran) diván. Allí se siente plena, se inspira, se relaja, encuentra la felicidad y no necesita nada más. Incluso fue allí donde pasó los días previos a su ingreso en prisión, tema tabú para ella.

 

 

Lo último en Actualidad

Últimas noticias