Un año de su separación

La promesa con la que Alejandro Sanz ha roto su palabra

El divorcio entre el cantante y Raquel Perera ha comenzado con crudeza

Hace un año que Alejandro Sanz y Raquel Perera anunciaban su separación a través de un mismo post en sus respectivos perfiles de una conocida red social en cuyas palabras se ‘leía’ la mejor de las intenciones de ambos para mantener una buena relación. “Somo una familia y siempre lo seremos. Decidimos amarnos para siempre y así será (…), nuestra familia está por encima de cualquier cosa”, pero estas palabras nada tienen que ver con la realidad doce meses después de su publicación. De estas frases poco queda, y según las últimas informaciones, el artista madrileño ha roto su palabra. El divorcio ya está en marcha y todo apunta a que están inmersos en una cruda batalla legal. Sanz atraviesa un momento agridulce a pesar de que su relación con Rachel Valdés va viento en popa, todo porque la guerra con quien ha sido su mujer durante ocho años ha comenzado y las peticiones de Perera están ralentizando el hecho de llegar a un acuerdo que beneficie a todos y que deje intacta la buena relación que en un principio parecían tener.

Alejandro Sanz, Raquel Perera
La pareja se casó por la Iglesia el 26 de mayo de 2012/Gtres

Con el anuncio de su ruptura, sus redes sociales fueron testigo de sus buenas intenciones. Los mensajes y los ‘likes’ entre ellos fueron constantes, durante meses, aunque esta actitud ha ido disminuyendo hasta que se ha conocido cómo ha comenzado el proceso de divorcio. Todo apuntaba a que, a pesar de la ruptura, tanto Alejandro como Raquel iban a remar en la misma dirección por el cariño que se profesaban, y en especial por salvaguardar el bienestar de sus dos hijos pequeños, Dylan y Alma. Pero un año después y después de darse cuenta de que no había vuelta atrás en su separación, el patrimonio que ambos comparten es uno de los puntos a discutir para disolver su unión.

Y aunque es esta parte material lo que va a endurecer el proceso, lo cierto es que la emocional también es importante. Alejandro y Raquel dieron la campanada con una boda religiosa el 26 de mayo de 2012 celebrada en su finca de Jarandilla de la Vera. Fue una sorpresa para todos y en especial para sus invitados, que llegaban pensando en celebrar el bautizo de Dylan y fue, ya in situ, cuando se convirtieron en testigos también del enlace de la pareja. Un momento especial y transgresor para el artista que, años después, reconocía a XL Semanal, que “es lo más punki que he hecho. Nunca pensé que fuera a hacerlo así nunca en mi vida”. Y lo llevó a cabo haciendo unos votos como cualquier hijo de vecino que se casa ante los ojos de Dios: prometiendo amar a su mujer “hasta que la muerte nos separe”. Algo que ha caído en saco roto, aunque para los ojos de la Iglesia siguen siendo marido y mujer, hasta que el Tribunal de la Rota decida que las razones que se expongan sean óptimas para declarar su matrimonio nulo.

Una demanda plagada de acusaciones al cantante

Según las informaciones publicadas por el programa mexicano ‘Ventaneando’, que ha tenido acceso a la demanda de divorcio interpuesta por Raquel Perera, esta ha puesto en jaque al cantante con las peticiones incluidas en la instancia que presentó en la Corte Familiar de Miami el pasado 29 de mayo. En ella solicita la “revisión de la custodia” de los hijos que tiene en común argumentando que Sanz es un padre “ausente” debido a su trabajo, asegurando que desde su separación hace un año, solo ha visto a sus hijos en cinco ocasiones. También pide una pensión para los niños de 40.000€ mensuales, mantener los seguros médicos y dentales, los gastos médicos no previstos, así como los derivados de la escuela privada, campamentos de verano y viajes fuera del país.

Raquel Perera
La demanda de divorcio de Raquel Perera está llena de exigencias y duras acusaciones hacia el cantante/Gtres

Para ella reclama la repartición equitativa de los bienes adquiridos durante su matrimonio, argumentando que durante su relación ella aparcó su carrera profesional para centrarse en sus hijos y en el éxito profesional y el crecimiento financiero de su marido. Es ahí donde aparece GAZUL Producciones en la que ella ejerció de presidenta, directora, consejera y apoderada, todo ello sin recibir sueldo alguno. Según ha sabido LOOK, los resultados facturados en 2017, último año en el que hay cuentas presentadas, los beneficios fueron de más de 13 millones de euros, mientras que el total activo asciende a 28 millones de euros. Asimismo, solicita una manutención retroactiva acorde al nivel de vida que ha llevado durante su relación con el intérprete de ‘Corazón Partío’. Y también exige el pago de un seguro de vida del que ella sea la única beneficiaria, y la congelación de las cuentas que tienen en común, de tal manera que el cantante no pueda malgastar su fortuna antes del divorcio.

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