La extrema izquierda recibe entre amenazas a Milei en la Universidad Rey Juan Carlos: «¡Fascista, estás en nuestra lista!»
El decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación caldeó la visita con una carta de repudio que difundió por la facultad
Rubira García aseguraba que la facultad estaba "en la obligación ética de rechazar la presencia" de Milei
Milei llama a Sánchez "impresentable dictador" y le acusa de fomentar la invasión de Ceuta en busca de votos

La visita del presidente de la República Argentina, Javier Milei, al campus de Vicálvaro de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) ha estado marcada por el evidente contraste entre el ruido de una minoría en los exteriores y la absoluta tranquilidad académica en el interior. Un grupo de estudiantes de extrema izquierda ha recibido al invitado desplegando banderas rojas, insignias palestinas y alzando consignas radicales como lemas de Hamás, llegando a obstaculizar el paso de los alumnos que acudían a estudiar o a presenciar la ponencia de Milei.
El ambiente de esta protesta fue previamente alentado por algunos estamentos de la facultad. Rainer Rubira García, catedrático y decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, calentó la visita emitiendo un polémico comunicado universitario. En su carta, Rubira aseguraba que la facultad «no puede mirar para otro lado» y que estaban «en la obligación ética de rechazar la presencia» de Milei, acusándole de utilizar «el escarnio, la polarización y el discurso de odio». El decano argumentó que «la motosierra no es un signo de entendimiento, sino de agresión».

Sin embargo, esta carta institucional ha supuesto una excepción total en la habitual convivencia del recinto. Pese al intento de boicot y el ruido exterior, no se registró ningún incidente. En el mismo momento en que se celebraba el acto, la inmensa mayoría de los estudiantes continuaba dando sus clases con total normalidad y tranquilidad, demostrando que el campus sigue siendo un espacio universitario.
A las puertas, los manifestantes de ultraizquierda justificaban su actitud bloqueadora. «La libertad de expresión la corta gente como Milei o como Ayuso», defendía una de las concentradas antes de lanzar en grupo amenazas directas: «¡Milei, fascista, estás en nuestra lista!». Otro asistente apoyaba el escrache alegando que el líder argentino «es un sionista declarado y la universidad pública está en contra de todo ello; estamos en la defensa del pueblo palestino».
La extrema izquierda, una minoría en la URJC
Esta postura ha generado una profunda indignación entre el resto del alumnado universitario, que denunció la doble moral de la extrema izquierda. «Me parece una auténtica hipocresía manifestarse gritando ‘fuera la policía’ cuando Ione Belarra ha venido aquí con cuatro escoltas que sí pagamos todos los españoles», recordaba una joven.
El enfado era evidente entre quienes veían vulnerados sus derechos básicos: «La educación pública es un sitio donde todo el mundo tendría que ser bienvenido, independientemente de lo que vote. Lo único que están haciendo es molestar a la gente que realmente quiere venir a estudiar. Tengo un examen, he venido a la biblioteca y no puedo ni entrar».
Muchos estudiantes lamentaron la intolerancia de los manifestantes al no dejarles asistir al evento. «Yo quería ir a esta charla independientemente de mi ideología, por aprender de economía, pero por esta gentuza no puedo pasar», relataba un afectado. Frente a quienes intentaban censurar el acto, una gran parte del campus defendió el evento: «Milei es una gran figura a nivel internacional, es un privilegio poder entender el punto de vista de un presidente y es lógico que lo reciba Ayuso».
Para muchos universitarios, la radicalización que se vive en las calles, como en las recientes protestas de Sol, no debería enturbiar el ambiente académico. «Me parece fatal que intenten imponer su opinión. Cuando viene una persona de izquierdas, la gente de derechas no se manifiesta en contra, simplemente lo aceptamos», reflexionaba una alumna, concluyendo de forma tajante: «Si eres pro de la libertad de expresión, tiene poco sentido que, si alguien piensa distinto a ti, no le dejes hablar».