El CEO de Iryo avisó hace 23 días que los fallos del sistema LZB dejaban sus trenes «parados» en la línea siniestrada
Fabrizio Favara reconoció que, tras los fallos, los trenes tardaban "bastante tiempo" en poder "reconectarse"
Última hora del accidente de trenes en Urda (Toledo), en directo

Fabrizio Favara, CEO de la compañía Iryo, advirtió hace 23 días en una comparecencia en el Senado, en la comisión de investigación sobre el estado de la red ferroviaria en España, de la frecuencia de las caídas del sistema de seguridad LZB de sus trenes en la línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla, en la que se produjo el miércoles el fatal accidente a la altura de Urda (Toledo). Estos fallos provocaban que los convoyes quedaran parados y estos tardaban «bastante tiempo» en poder «reconectarse» para retomar la «marcha normal».
El CEO de Iryo avisó el pasado 5 de octubre de que «cada vez que la señal del tren se desconecta de la señal de tierra, el tren se para. No se puede mover y lleva bastante tiempo reconectarse y empezar nuevamente el servicio». De sus palabras se distingue claramente que los trenes podían quedar inmovilizados y que recuperar la circulación de los mismos llevaría un tiempo considerable.
«Es un sistema seguro, pero bastante antiguo», afirmó Favara, antes de indicar que «el tren no se puede mover» cuando se produce la desconexión del sistema de seguridad LZB. «Necesita bastante tiempo para reconectarse y recuperar nuevamente el servicio», añadió, en su declaración en la comisión de investigación del Senado, días antes del accidente que se ha cobrado la vida de al menos 69 personas en Urda.
Estas palabras del CEO de la compañía Iryo, cuyo tren se paró el miércoles pasadas las 8:30 horas y fue embestido minutos después por un tren AVE de Renfe, provocando la tragedia, se suman al reconocimiento por escrito del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. La cartera que dirige Óscar Puente avisó de que las instalaciones del sistema de señalización LZB estaban «al final de su vida útil» el pasado 4 de marzo, siete meses antes del accidente.
La admisión figura en la nota con la que Puente presentó el plan de renovación de la línea C-5 de Madrid, dotado con 1.350 millones de euros. Según el texto, el plan sustituye instalaciones «que llegan al final de su vida útil, destacando el paso del sistema LZB» al sistema europeo ERTMS N2. El calendario fija las pruebas del nuevo sistema en abril de 2029 y la culminación del plan en octubre de 2031.